– Maestro, ¿cómo puedo alcanzar la victoria contra mis rivales?
– Compréndete a ti mismo, a tus enemigos y entonces no necesitarás la victoria, estarás por encima de ella.
– Entonces maestro, ¿cómo comprender?
– Es fácil. Para comprenderte a ti mismo sólo debes vivir. Para comprender a los demás basta con sentir. El camino nace y sigue en la meditación. Recuerda y reflexiona siempre querido alumno.
– ¿Cuáles son los obstáculos que encontraré al recorrer tan largo camino?
– La violencia y el miedo nublan la capacidad de comprensión del hombre. Pero ten cuidado, no debes combatirlos sino comprenderlos, asumirlos, entonces formaran parte de tu fuerza. También el orgullo puede lograr que el camino encuentre un final, debemos ser cuidadosos con él.
– ¿Dónde se encuentra el verdadero final, maestro?
– Cuando seas uno con el mundo lo sabrás.
– Maestro, eso es imposible el mundo es demasiado grande, un hombre jamás alcanzará la comprensión absoluta.
– Pero si ya la has alcanzado querido alumno. En el instante en que naciste lo comprendías todo. Ahora, tan cargado de conocimientos, la comprensión te parece imposible mas espero que al final de tu existencia la situación te parezca algo más esperanzadora.
– ¿Por qué sonreís, maestro?
– Porque eres un buen alumno y dado que yo soy un buen maestro no dudo que me superarás algún día.
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