El hombre pequeñito
saludó
al muy solemne,
sacó
una servilleta
y
dibujó un gran mapa
de
su pequeña patria
Puso en ella
barquitos
de papel, colores, árboles,
unos
peces azules
nadando
en la mañana
y
hasta un pájaro pinto.
El muy solemne extrajo
del
profundo chaleco
dos
soldados de plomo.
El pequeñito
recogió
con cuidado
de
no perder migaja
su
patria servilleta
y
se fue como vino.
El vencedor pestañeó perplejo
con sus sólidos párpados de palo.
José Ángel Valiente
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