lunes, 27 de abril de 2026

EL PERRO Y SU HUESO

Un perro muy hambriento caminaba de aquí para allá buscando algo para comer. Llevaba varias horas deambulando, pero no había tenido éxito y comenzaba a sentirse cansado por el esfuerzo de caminar tanto. Pero entonces, la suerte le sonrió, pues se encontró con una gran carnicería regentada por un generoso carnicero que, al verlo tan famélico, le tiró un hueso sobrante.

Llevando el hueso en el hocico, se fue tranquilo y feliz a cruzar el río para saborearlo mejor. Sin embargo, nada más meterse en el río, vio su reflejo en el agua y creyó, erróneamente, que lo que veía era otro perro con un hueso todavía más grande que el suyo, así que intentó arrebatárselo de un solo mordisco. Pero cuando abrió el hocico, el hueso que llevaba cayó al río y se lo llevó la corriente.

Y así fue como se dio cuenta de que estaba viendo su propio reflejo, y que había perdido el hueso más delicioso del mundo por querer coger algo que no era real y no le pertenecía.

Esta historia nos enseña que debemos ser felices con lo que tenemos y no envidiar lo de los demás.

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