jueves, 12 de febrero de 2026

EL HOMBRE Y LA ROCA

Un buen día, un hombre se encontraba rezando y escuchó una voz que le dijo: “Quiero que empujes la roca más grande que encuentres”.

A la mañana siguiente, el hombre se despertó temprano y, motivado por lo que la voz le había pedido, fue en busca de una enorme roca. Al encontrarla, comenzó a empujarla, pero nada sucedía. Y pasó todo el día empujando, esperando que se moviera, pero nada.

Al día siguiente, lo intentó de nuevo pero la roca continuaba sin moverse. Y así estuvo durante tres meses, hasta que un día se frustró y dejó de empujar.

Esa noche, de nuevo escuchó la voz que le decía: “¿Por qué dejaste de empujar la roca?” “Me cansé de hacerlo porque no pasaba nada”, respondió. Y la voz le dijo: “¿No ha pasado nada? Mira en lo que te has convertido. En una persona determinada y enfocada. Y mira lo desarrollados que están tus músculos. Definitivamente no eres la misma persona que empezó a empujar la roca el primer día”.

Ante las dificultades, en ocasiones tendemos a rendirnos, nos cansamos de “empujar la enorme roca” porque creemos que no avanzamos, pero no nos damos cuenta de que es el proceso de empuje lo que realmente nos transforma.

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