Hay un tiempo humano y un tiempo salvaje, interior, rico, hermoso. Una época pasada que vemos desaparecer en ocasiones como el último tramo del humo en ascenso. Caminando por los bosques me detengo con todos mis sentidos y mi mente abiertos. Las piñas, el olor de las hojas crujientes desperezándose hacia la vida, la resina de los árboles, avanzo por el bosque hasta llegar al blanco cielo abierto. Estoy dentro de un paisaje silencioso ahora. La nieve ante mí y minúsculas manchas a lo lejos de osos, lobos, perros.... El viento empieza a soplar con fuerza. Mis palabras ascienden en busca de mi manada. El frío las congela en el aire. Desnudas se abren camino con fuerza marcando profundas huellas de sombra en la nieve. Allí están los míos. Acabo de divisar el círculo de pájaros alrededor de mis hermanos. Una anciana bellísima me espera con una manta de lana. Comienzo a aullar. Os he encontrado.
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