viernes, 26 de octubre de 2012

EL HEREDERO DE ALADINO

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El día golpea con fuerza

en el yunque del Sol, la arena,

hasta que la suave noche llega

para aliviar a la seca y quemada tierra.

Aquí los pavos reales picotean las migas

y en el patio, los tambores

llaman a la danza antigua.

Los címbalos en los pulgares repican.

Cuentos de genios y lámparas,

la última acampada de la caravana fantasma,

alfombras que por los aires vuelan,

ladrones ahogados, pero no mojados.

La magia del desierto tiene un don.

Quien la busque, ¿osará leer

los antiguos y agrietados pergaminos

y ser el heredero de Aladino?

Llega el amanecer y la luz del día rueda

sobre los montículos de tierra.

Ahí, estas tú, encantado,

uniéndote a las almas que en la historia han quedado.

clip_image002Elizabeth Barrette

(Poema rubayat escrito en el estilo persa)

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