martes, 29 de mayo de 2012

JUANA DE ARCO

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Tal día como hoy, pero de 1431, moría Juana de Arco.

Hagamos memoria de quién fue esta mujer...

Juana de Arco, nació en Donremy; un muy pequeño poblado de Francia, un 6 de enero de 1412, Su padre se llamaba Jaime de Arco y era un campesino.

Juana creció en un ámbito rural, y se dice que no aprendió a leer, ni escribir. Su madre, era una mujer católica muy practicante de su fe y devota particular de la Virgen María, desde temprano en su vida Juana había sentido una profunda fe religiosa y dedicaba tiempo a sus practicas religiosas.

A los 14 años se dice que, empezó a recibir llamados divinos, se dice que esas "voces" que la llamaban eran el Arcángel San Miguel, Santa Catalina, y Santa Margarita.220px-Jeanne_d'_Arc_(Eugene_Thirion)

Estas voces le dictaban órdenes en las que debía ser parte de la salvación de su nación, pero debido a su extracción pobre e inculta para la época, al principio ella había comenzado por callar esos llamados. Primero contó todo esto a sus más cercanos y luego ante la insistencia de sus ruegos, un tío suyo la llevo para que contara estas cosas ante el comandante del ejército de la ciudad vecina a la de donde ella vivía. En todo esto alego que era enviada con un mensaje divino, lo cual el comandante tras oírla no le creyó y la devolvió a su poblado.

Sin embargo ante la profetización que esta hizo de una derrota que se dio en Francia, y meses después cuando la joven volvió a presentarse el comandante la envió ante una escolta a que se presentara ante el rey.

La joven tras una serie de "pruebas", Juana de Arco dio confianza al rey al contar cosas secretas muy importantes al rey, según ella solamente guiada por "esas voces que le decían" que debía contar al rey.

En Francia las cosas estaban muy mal en el terreno político y geopolítico, se encontraba con una invasión por parte de los Ingleses, solo faltaba que una Ciudad muy importante cayera en manos de los Ingleses, como ser la ciudad de Orleans.

El rey Carlos y su cuerpo de militares, que ya daba por perdida la guerra, en este caso le pidió al rey que le diera el mando de las tropas. Juana es enviada entonces como capitana, Juana manda a hacer una bandera blanca con el nombre de Jesús y de María, y se dirige hacia Orleans. Eran 10 mil hombres al mando de Juana de Arco.
Por el ánimo que supo transmitirles la Joven, los soldados lucharon y triunfaron ampliamente sobre los invasores de Francia. Tras liberar Orleans, se dirigieron a otras ciudades y las liberaron también.

Después de sus resonantes victorias, obtuvo Santa Juana que el temeroso rey Carlos VII aceptara ser coronado como jefe de toda la nación. Y así se hizo con impresionante solemnidad en la ciudad de Reims.

Tras esto sobrevinieron unas inevitables corridas de rumores, intrigas políticas obscuras que querían ensombrecer su figura, llegaban las traiciones, y comenzó el momento de persecución y sufrimiento para ella. Personas que eran parte de la corte del rey, temerosos que su influencia se menguara y, que la figura de Juana se engrandeciera comenzaron a hacerle la guerra política.

En esta instancia de la guerra por expulsar a los enemigos de territorio francés, era muy importante y estratégico, recuperar París, capital aún en poder de los enemigos. Hacia allí se dirigió Juana y sus soldados triunfantes. A esta altura de los acontecimientos Carlos VII, envuelto en envidias y componendas con los enemigos, le retira las tropas a Juana de su mando, y Juana es herida en la batalla y cae prisionera de los Borgoñeses.

Para entonces los franceses la habían dejado de lado, más los ingleses estaban profundamente preocupados de su figura, y les interesaba sumamente mantenerla en prisión.

Estos pagaron más de mil monedas de oro a los de Borgoña, estos se la entregaron y la sentenciaron a prisión.

Padeció cárcel y humillaciones, tantas que llego a decir: ""Esta cárcel ha sido para mí un martirio tan cruel, como nunca me había imaginado que pudiera serlo". Resistió con mucha hidalguía y fe la cárcel y mantuvo su postura de que " voces que provenían de Dios" le habían indicado la campaña para salvar a su Nación.

En esa época se acusaba de brujería a toda aquella mujer "no conveniente" para el sistema o para alguien del sistema. Así decidieron acusar a Juana de Arco de que esas victorias se habían dado porque ella había ejercido poderes provenientes de brujerías contra las fuerzas enemigas. Ésta pidió ser llevada ante el Papa, pero no le hicieron llegar su pedido de intervención al Sumo Pontífice.

Su tribunal estuvo claramente compuesto por enemigos políticos y militares y eclesiales de la muchacha. Además su juicio estuvo plagado de irregularidades como no haber tenido defensa justa ante tribunales, algo muy común en la época cuando se trataba de gentes que no pertenecían al Poder.

Su final fue terrible, condenada a Pena de Muerte, tras un juicio humillante e injusto, aún para una simple acusación de delito o criminalidad sin pena de muerte como sentencia final, le aplicaron la hoguera y murió como se hacia por aquella época con toda persona acusada de brujería, quemada viva.

Se describió así la muerte dolorosa de Juana: " la amarraron a un poste, la ataron, y la quemaron lentamente, murió rezando mientras miraba un crucifijo, y se encomendaba a Jesucristo e invocaba al Arcángel Miguel”. Arcángel al que le guardaba especial devoción y diciendo tres veces el nombre de Jesús entregó su espíritu.

Era en este momento de muerte de Juana de Arco, el 29 de Mayo de 1431, y tenia apenas 19 años de edad, que terminaron después de una breve pero apasionada vida de honor y entrega en nombre de su fe a su patria. Varias personas retornaban a sus casas luego de este cruel hecho diciendo " hemos mandado a quemar a una santa”.

23 años luego de su muerte, su madre y sus hermanos pidieron reabrir el caso de la muerte de Juana de Arco, y sometieran a revisión todo lo actuado en a que proceso judicial. Y el Papa Calisto III, nombre una comisión de Juristas que tras toda la estudiada revisión del caso declararon que este Juicio era a todas luces una clara injusticia.

Tras esto, tarde ya, pero el rey de Francia la declaró inocente, y el Papa Benedictino XV la proclamó santa en 1920, casi cinco siglos después.

La vida y desarrollo de su actuación militar y política se desarrolló en el contexto de una Francia envuelta en la denominada Guerra de los Cien Años.

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