viernes, 24 de julio de 2026

El maletín de primeros auxilios de la bruja

Mientras los desastres lleguen en pequeñas dosis, un maletín de primeros auxilios será muy adecuado tanto para las brujas como para los mortales. Sin embargo, para las brujas en su calidad de sanadoras, o para cualquier mamá pagana, le faltarán algunos artículos. Incluirlos es llevar la preparación a un nivel superior.


Los artículos básicos cotidianos

Los guantes son indispensables para tratar heridas con pérdida de sangre. Pon también en el maletín bolsas térmicas de plástico de cierre automático, pues puedes usarlas para llevar hielo, para hacer compresas frías, o para llevarte los restos del material que hayas usado para curar una herida. Unas tijeras o una navaja de hoja afilada y unas pinzas, son también prácticas. Un pañuelo grande y limpio sirve como cabestrillo.

El agua embotellada es esencial: ayuda a tratar la deshidratación, y a limpiar la suciedad; añade una pastilla de jabón de aceite del árbol del té para lavar la herida con asepsia. Pon gasas, unos cuantos imperdibles y una cajita de costura compacta. Coloca un poco de jabón de Fels Naptha para frotar cualquier parte del cuerpo que haya estado expuesta a la hiedra venenosa, ¡funciona! Mete en el maletín varias barritas energéticas, que son útiles para las personas con la tensión baja.

Una manta de supervivencia para emergencias es muy económica y puede servir para salvar vidas. Pesa poco (en general, unos 55 gramos), es compacta (del tamaño de la palma de la mano), y se abre hasta unos 140x200 cm; son resistentes al agua y retienen el calor. Puedes usarlas para forrar el suelo o para tapar a la persona, lo que ayuda a luchar contra el estado de choque. Búscalas en Internet o en cualquier tienda que venda artículos de acampada o de montaña.


Los artículos básicos para las brujas

El Remedio de Rescate de Bach o el remedio de Rescate de las Cinco Flores de FES es una combinación de cinco esencias florales que ayuda a estabilizar situaciones traumáticas; es tranquilizante y disminuye los miedos. Es útil también para accidentes o para heridas. Puede aplicarse directamente en el cuerpo (en las sienes, en los puntos donde se toma el pulso, en los labios) o colocar algunas gotas bajo la lengua. La víctima debe tomarse diez gotas disueltas en un vaso de agua. Deberías llevarte siempre un frasquito de esta esencia en los viajes (¡pero no la dejes dentro de un coche bajo el sol!) y tener otro a mano en la cocina. Las energías sutiles de esas flores actúan de forma suave y segura, y tienen gran eficacia en proporcionar un apoyo emocional.

El jengibre cristalizado es una delicia mascable para el estómago revuelto; el azúcar y el picante reaniman y, mientras baja por la garganta, el jengibre suaviza el mareo de los viajes. Mira a ver si consigues encontrarlo a trozos en lugar de rodajas: son más blandos.

El gel de áloe vera es un excelente remedio de uso tópico. Cómprate un tubo de áloe y úsalo en los cortes y las abrasiones. También es bueno ara las heridas producidas por el fuego y puede calmar las quemaduras solares, si te has olvidado tu protector.

Avellano de bruja

No omitas el avellano de las brujas en tu maletín de primeros auxilios. Cómprate un jarro con el avellano que se destila sobre las compresas, o prepáralo tú mismo. Pon pequeñas gasas en un jarro con una tapa de cierre hermético, y llénalo hasta el borde con avellano de bruja. Úsalo para limpiar heridas, abrasiones y arañazos, o para calmar las picaduras de insectos. También reduce la hinchazón. Ese astringente versátil y suave remueve también el maquillaje y suaviza la piel.

La tintura de equinácea puede emplearse tanto internamente como de forma tópica. Estimula el sistema inmunológico; es un antibiótico útil en las heridas por pinchazo, cuando otros medicamentos fallan.

La reina de los prados también se ha de llevar, pues mejora el estómago revuelto, los dolores de cabeza y otros tipos de dolor. Actúa con mucha rapidez y tiene un efecto antiinflamatorio. Si dispones del material, puedes hacer un té de corteza de sauce para clamar el dolor, aunque la corteza ocupará más lugar en tu bolsa que la tintura.

La crema de árnica es muy indicada para los dolores musculares, los moratones y los esguinces, pero no para las heridas abiertas. La árnica también mejora la circulación en las piernas cansadas. La árnica Montana 6X Homeopática puede auxiliar en el tratamiento del estado de choque, aunque también es útil para los músculos tensos o cansados. Funciona mejor el primer día. Algunas personas pueden mostrar sensibilidad a la árnica, por lo que has de estar atento a las reacciones adversas.

Haz tu propio linimento con las tinturas de árnica, corazoncillo y avellano de brujas. Añádele un poco de aceite esencial de eucalipto y menta, y mézclalo con tu aceite base favorito. Puedes añadir una cuantas gotas de esos dos aceites a las sales de Epsom o a las del Mar Muerto, diluirlo con agua caliente para hacer una compresa húmeda para las torceduras musculares. También puedes disolver esa mezcla en una palangana de agua caliente y emplearla para calmar los pies cansados.

Puedes añadir algún ungüento antibiótico a tu maletín. A mí me gusta uno que tiene como base la consuelda, pero la FDA (Food and Drug Administration (Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos)) ha hecho pública su preocupación por el uso de esta hierba en las heridas abiertas, de modo que investiga un poco y decide tú mismo. Para ayudar a la desinfección y acelerar la cicatrización, añade pétalos de caléndula, corazoncillo, llantén y equinácea. Los aceites esenciales de lavanda y romero son reconocidos estimulantes de la salud y mejoran cualquier mezcla. Si compras un bálsamo que no los contenga, añade unas pocas gotas de cada uno de ellos y remueve bien la mezcla.

En la región noreste es necesario un producto contra los insectos, especialmente de Beltane a Mabon. Las moscas negras pueden arruinar Beltane. Mezcla una partida de un repelente ecológico con aceites esenciales de lavanda, citronela, eucalipto y madera de cedro en una base de agua con un par de cucharadas de coñac o vodka, a guisa de profiláctico. Viértelo en una botella con pulverizador y agítalo antes de usar.

Las garrapatas son otro engorro. Si vas por el bosque, ponte ropa de colores claros ya que resulta más fácil ver las garrapatas. Atrévete a seguir la moda de meter la pernera de los pantalones en los calcetines. Dado que a las garrapatas les encanta dejarse caer de los árboles en cuanto perciben que alguien pasa por debajo, al volver a casa haz que alguien te examine el pelo y la parte superior del cuerpo.

Hazte una bolsa de tela enrollable para transportar con seguridad los artículos que puedan romperse. A semejanza de las bolsas para guardar la buena cubertería de plata, crea compartimentos estrechos donde tus frascos y botellas queden sujetos. Ocupa poco espacio y es ligera.

Un último objeto a incluir: una piedra semipreciosa. Guarda con un poco de romero un cristal de cuarzo claro: aumenta sus poderes curativos y aporta purificación. La malaquita estimula el sistema inmunológico y absorbe el dolor; ha de ser bastante plana, para que la puedas vendar junto a una herida o un hueso roto. Lleva la piedra en una bolsita con hojas de cedro, pino o salvia. El espato es otra piedra curativa que absorbe el dolor; acolcha el espato verde con eucalipto, y el espato claro con cedrón o con milenrama blanca. La hematita quita el dolor y baja la tensión arterial; envuélvela en hojas de drago o de enebro en polvo.

Debes limpiar y cargar las piedras a cada salida. Se puede poner el cuarzo sobre una planta verde y colocarla al sol. La malaquita debe enterrarse y los espatos se pueden poner en agua durante una noche, a la luz de la Luna (la Luna Llena, por lo general, surge con la puesta del Sol y se pone al alba), y la hematita acondicionarla con salvia y cedro. Elige sólo una o dos piedras para llevar en tu equipo.

Y, por último, esos artículos sólo sirven como emergencia; toda persona herida debe ser llevada a un hospital.

K. D. Spitzer

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