martes, 6 de octubre de 2026

ÁFRICA

La leyenda etíope sostiene que Aksum fue la sede del Arca de la Alianza y que allí la llevó Menelik, hijo de Salomón y la reina de Saba. Según la constitución reformada de Etiopía, de 1.955, el emperador Hailé Selassié descendía “sin interrupción de la dinastía de Menelik”. La mayoría de los pueblos reconoce a una deidad suprema y todopoderosa. Los zulúes de África del Sur le llaman uKqili (“el sabio”), mientras que los akan de Ghana la conocen como Brekyirihunuade (“el que lo sabe y lo ve todo”). Cuando un rayo afecta al ganado dicen que uKqili ha sacrificado carne para servirla en su propia mesa. Conocido también con el nombre de Unkulunkulu (“jefe”), el dios del cielo zulú siempre estuvo considerado como el poderoso defensor de una nación guerrera. También es uMabonga-kutuk-izizwe-zonke (“el que ruge de tal modo que todas las tribus son dominadas por el terror”).

Otro mito africano común es la explicación de la mortalidad. Prácticamente todas las tribus cuentan con relatos que se refieren a mensajeros de la deidad suprema que transmiten instrucciones equivocadas a la humanidad. Según la versión zulú, la lagartija que porta el anuncio de la muerte deja atrás al camaleón que lleva las nuevas de la vida eterna. El camaleón llega tarde y se desanima al ver que las primeras personas han aceptado como verdaderas las palabras de la lagartija. Otra explicación de la muerte atribuye directamente la culpa a los seres humanos.

La idea del infierno no está arraigada en la mitología africana. Tradicionalmente, los zulúes situaban la morada de los muertos en el cielo. Los bosquimanos del desierto del Kalahari también piensan que las estrellas eran, anteriormente, animales o personas. Los antepasados difuntos podían aparecer en la tierra en forma de serpientes. Los ashanti de Ghana incluso reconocían que un personaje tradicional ntoro debía su existencia a una pitón.

Hace mucho tiempo, la pareja humana no pudo tener descendencia y una pitón roció sus vientres con agua y entonó un hechizo. A su debido tiempo tuvieron hijos y posteriormente los descendientes de sexo masculino mostraron su gratitud enterrando a toda pitón muerta que encontraban.

GINSENG

El ginseng está regido por el Sol y el fuego; este famoso adaptógeno ayuda a reducir el estrés de todo tipo.

lunes, 5 de octubre de 2026

ÁGATA DE BOTSWANA

DUMPLINGS SIN GLUTEN CON CHAMPIÑONES

Imagen orientativa

Ingredientes (6 raciones):

3 cucharadas de maicena

6 tazas de agua, más ½ taza adicional

2 cucharaditas de tomillo

½ cucharadita de sal, más ½ cucharadita adicional

½ cucharadita de pimienta

1 cucharadita de orégano

225g de champiñones blancos

2 cucharadas de mantequilla o aceite

1 cucharada de ajo en polvo

2 tazas de harina sin gluten para todo uso

1 taza de crema espesa o leche de avena

Preparación:

Esta receta brinda comodidad.

Mezcla la maicena en 6 tazas de agua y calienta a fuego medio con el tomillo, ½ cucharadita de sal, la pimienta y el orégano.

Corta los champiñones en cuartos y cocínalos en mantequilla o aceite, con el ajo en polvo, hasta que estén tiernos.

Para los dumplings, mezcla la harina con ½ cucharadita de sal, luego añade ½ taza de agua para formar una masa. Espolvorea con más harina sin gluten y extiende sobre una superficie enharinada hasta obtener un grosor de 3mm. Corta en rectángulos de 5x2,cm.

Lleva el caldo a ebullición y agrega los dumplings uno por uno. Añade los champiñones y cocina durante 5 minutos. Retira del fuego y agrega la crema espesa o la leche de avena.

Mientras los comes, imagina las cosas que te reconfortan.

-Melanie Marquis

domingo, 4 de octubre de 2026

El puto miedo

EGIPTO

El panteón egipcio estaba poblado de deidades con cabeza de: serpiente, perro, vaca y león. Hasta el gato estaba representado como Bast, una deidad benévola también relacionada con el sol.

En “El Libro de los Muertos” de los antiguos egipcios, Osiris es juez de las almas y regente del mundo de los muertos.

En el Antiguo Imperio (2.613-2.160 a.C.) se creía que, al morir, el faraón se convertía en Osiris y que su sucesor era hijo de Horus o Ra, dios del Sol. Como suele ocurrir con las deidades egipcias, a menudo Horus y Ra eran indiscernibles, sobre todo si Horus llevaba el disco solar.

En el Imperio Nuevo (1.567-1.069 a.C.) se creía que el faraón era hijo de Amón, a la sazón dios ascendente. En los relieves de los grandes templos de Luxor se ve que Amón adoptaba la forma de faraón reinante y se unía con su reina para dar lugar al nacimiento de un nuevo faraón. Para evitar rivalidades entre Amón, con cabeza de carnero, y Ra, ambos dioses se asimilaron bajo la forma de una deidad compuesta: Amón-Ra.

Durante el período del Imperio Medio (2.040-1.652 a.C.), en el gran templo de Ra en Tebas, se celebraba una ceremonia para ayudar al dios del sol en su lucha diaria contra la serpiente Apofis o Apep. Los sacerdotes tebanos de Ra sostenían que Apofis atacaba al dios del sol después del crepúsculo y que la batalla que se desencadenaba duraba toda la noche.

Los egipcios creían que el alma viajaba por el mundo de los muertos, donde Anubis, con cabeza de chacal, comparaba su peso (el del alma) con la pluma de la verdad. Thot, el escriba con cabeza de ibis, apuntaba el resultado.