Mientras
los desastres lleguen en pequeñas dosis, un maletín de primeros
auxilios será muy adecuado tanto para las brujas como para los
mortales. Sin embargo, para las brujas en su calidad de sanadoras, o
para cualquier mamá pagana, le faltarán algunos artículos.
Incluirlos es llevar la preparación a un nivel superior.
Los
artículos básicos cotidianos
Los
guantes son indispensables para tratar heridas con pérdida de
sangre. Pon también en el maletín bolsas térmicas de plástico de
cierre automático, pues puedes usarlas para llevar hielo, para hacer
compresas frías, o para llevarte los restos del material que hayas
usado para curar una herida. Unas tijeras o una navaja de hoja
afilada y unas pinzas, son también prácticas. Un pañuelo grande y
limpio sirve como cabestrillo.
El
agua embotellada es esencial: ayuda a tratar la deshidratación, y a
limpiar la suciedad; añade una pastilla de jabón de aceite del
árbol del té para lavar la herida con asepsia. Pon gasas, unos
cuantos imperdibles y una cajita de costura compacta. Coloca un poco
de jabón de Fels Naptha para frotar cualquier parte del cuerpo que
haya estado expuesta a la hiedra venenosa, ¡funciona! Mete en el
maletín varias barritas energéticas, que son útiles para las
personas con la tensión baja.
Una
manta de supervivencia para emergencias es muy económica y puede
servir para salvar vidas. Pesa poco (en general, unos 55 gramos), es
compacta (del tamaño de la palma de la mano), y se abre hasta unos
140x200 cm; son resistentes al agua y retienen el calor. Puedes
usarlas para forrar el suelo o para tapar a la persona, lo que ayuda
a luchar contra el estado de choque. Búscalas en Internet o en
cualquier tienda que venda artículos de acampada o de montaña.
Los
artículos básicos para las brujas
El
Remedio de Rescate de Bach o el remedio de Rescate de las Cinco
Flores de FES es una combinación de cinco esencias florales que
ayuda a estabilizar situaciones traumáticas; es tranquilizante y
disminuye los miedos. Es útil también para accidentes o para
heridas. Puede aplicarse directamente en el cuerpo (en las sienes, en
los puntos donde se toma el pulso, en los labios) o colocar algunas
gotas bajo la lengua. La víctima debe tomarse diez gotas disueltas
en un vaso de agua. Deberías llevarte siempre un frasquito de esta
esencia en los viajes (¡pero no la dejes dentro de un coche bajo el
sol!) y tener otro a mano en la cocina. Las energías sutiles de esas
flores actúan de forma suave y segura, y tienen gran eficacia en
proporcionar un apoyo emocional.
El
jengibre cristalizado es una delicia mascable para el estómago
revuelto; el azúcar y el picante reaniman y, mientras baja por la
garganta, el jengibre suaviza el mareo de los viajes. Mira a ver si
consigues encontrarlo a trozos en lugar de rodajas: son más blandos.
El
gel de áloe vera es un excelente remedio de uso tópico. Cómprate
un tubo de áloe y úsalo en los cortes y las abrasiones. También es
bueno ara las heridas producidas por el fuego y puede calmar las
quemaduras solares, si te has olvidado tu protector.
Avellano
de bruja
No omitas el avellano de las brujas en tu maletín de primeros
auxilios. Cómprate un jarro con el avellano que se destila sobre las
compresas, o prepáralo tú mismo. Pon pequeñas gasas en un jarro
con una tapa de cierre hermético, y llénalo hasta el borde con
avellano de bruja. Úsalo para limpiar heridas, abrasiones y
arañazos, o para calmar las picaduras de insectos. También reduce
la hinchazón. Ese astringente versátil y suave remueve también el
maquillaje y suaviza la piel.
La
tintura de equinácea puede emplearse tanto internamente como de
forma tópica. Estimula el sistema inmunológico; es un antibiótico
útil en las heridas por pinchazo, cuando otros medicamentos fallan.
La
reina de los prados también se ha de llevar, pues mejora el estómago
revuelto, los dolores de cabeza y otros tipos de dolor. Actúa con
mucha rapidez y tiene un efecto antiinflamatorio. Si dispones del
material, puedes hacer un té de corteza de sauce para clamar el
dolor, aunque la corteza ocupará más lugar en tu bolsa que la
tintura.
La
crema de árnica es muy indicada para los dolores musculares, los
moratones y los esguinces, pero no para las heridas abiertas. La
árnica también mejora la circulación en las piernas cansadas. La
árnica Montana 6X Homeopática puede auxiliar en el tratamiento del
estado de choque, aunque también es útil para los músculos tensos
o cansados. Funciona mejor el primer día. Algunas personas pueden
mostrar sensibilidad a la árnica, por lo que has de estar atento a
las reacciones adversas.
Haz
tu propio linimento con las tinturas de árnica, corazoncillo y
avellano de brujas. Añádele un poco de aceite esencial de eucalipto
y menta, y mézclalo con tu aceite base favorito. Puedes añadir una
cuantas gotas de esos dos aceites a las sales de Epsom o a las del
Mar Muerto, diluirlo con agua caliente para hacer una compresa húmeda
para las torceduras musculares. También puedes disolver esa mezcla
en una palangana de agua caliente y emplearla para calmar los pies
cansados.
Puedes
añadir algún ungüento antibiótico a tu maletín. A mí me gusta
uno que tiene como base la consuelda, pero la FDA (Food and Drug
Administration (Administración de Alimentos y Medicamentos de
Estados Unidos)) ha hecho pública su preocupación por el uso de
esta hierba en las heridas abiertas, de modo que investiga un poco y
decide tú mismo. Para ayudar a la desinfección y acelerar la
cicatrización, añade pétalos de caléndula, corazoncillo, llantén
y equinácea. Los aceites esenciales de lavanda y romero son
reconocidos estimulantes de la salud y mejoran cualquier mezcla. Si
compras un bálsamo que no los contenga, añade unas pocas gotas de
cada uno de ellos y remueve bien la mezcla.
En
la región noreste es necesario un producto contra los insectos,
especialmente de Beltane a Mabon. Las moscas negras pueden arruinar
Beltane. Mezcla una partida de un repelente ecológico con aceites
esenciales de lavanda, citronela, eucalipto y madera de cedro en una
base de agua con un par de cucharadas de coñac o vodka, a guisa de
profiláctico. Viértelo en una botella con pulverizador y agítalo
antes de usar.
Las
garrapatas son otro engorro. Si vas por el bosque, ponte ropa de
colores claros ya que resulta más fácil ver las garrapatas.
Atrévete a seguir la moda de meter la pernera de los pantalones en
los calcetines. Dado que a las garrapatas les encanta dejarse caer de
los árboles en cuanto perciben que alguien pasa por debajo, al
volver a casa haz que alguien te examine el pelo y la parte superior
del cuerpo.
Hazte
una bolsa de tela enrollable para transportar con seguridad los
artículos que puedan romperse. A semejanza de las bolsas para
guardar la buena cubertería de plata, crea compartimentos estrechos
donde tus frascos y botellas queden sujetos. Ocupa poco espacio y es
ligera.
Un
último objeto a incluir: una piedra semipreciosa. Guarda con un poco
de romero un cristal de cuarzo claro: aumenta sus poderes curativos y
aporta purificación. La malaquita estimula el sistema inmunológico
y absorbe el dolor; ha de ser bastante plana, para que la puedas
vendar junto a una herida o un hueso roto. Lleva la piedra en una
bolsita con hojas de cedro, pino o salvia. El espato es otra piedra
curativa que absorbe el dolor; acolcha el espato verde con eucalipto,
y el espato claro con cedrón o con milenrama blanca. La hematita
quita el dolor y baja la tensión arterial; envuélvela en hojas de
drago o de enebro en polvo.
Debes
limpiar y cargar las piedras a cada salida. Se puede poner el cuarzo
sobre una planta verde y colocarla al sol. La malaquita debe
enterrarse y los espatos se pueden poner en agua durante una noche, a
la luz de la Luna (la Luna Llena, por lo general, surge con la puesta
del Sol y se pone al alba), y la hematita acondicionarla con salvia y
cedro. Elige sólo una o dos piedras para llevar en tu equipo.
Y,
por último, esos artículos sólo sirven como emergencia; toda
persona herida debe ser llevada a un hospital.
K.
D. Spitzer