domingo, 12 de julio de 2026

EL ARTE DE HACER HECHIZOS

Cuando quienes apenas conocen el arte de la brujería piensan en hechizos, a menudo se imaginan un grimorio antiguo, repleto de hechizos, que ha estado oculto en alguna parte hasta que una bruja afortunada encontró por casualidad ese viejo libro en un desván lleno de polvo donde lo había escondido la tatarabuela de su tatarabuela.

Aunque la imagen sea muy romántica, la verdad es que la mayoría de los hechizos que vas a encontrar en los libros modernos sobre magia han sido creados por el autor. ¿Le resta eso romanticismo al momento de practicar la magia bajo la luz de la Luna? Supongo que algunos opinarán así. ¿Acaso esto resta efectividad a los hechizos? No, en absoluto.

No necesitas tener una licenciatura en brujería para crear un hechizo válido, y además, los hechizos más potentes son los que cada uno crea para sí mismo. Cuando construyes hechizos a medida para tus propias necesidades, entiendes la magia que vas a invocar, tienes todos los ingredientes y sabes que el hechizo encaja con lo que tú necesitas.

Hacer hechizos a medida es muy sencillo. Con unas cuantas guías de referencia, podrás realizar cualquier trabajo mágico. Recuerda: es la energía que subyace al hechizo lo que hace que éste funcione. Los instrumentos (velas, cánticos y hierbas) añaden fuerza a tu concentración mental; pero lo que realmente hace que el hechizo funcione es el poder que tú le pones. El ritual más complicado del mundo no funcionará si no posees la capacidad de dirigir la energía.

Para empezar, te recomiendo que leas algunos libros de referencia, como por ejemplo una enciclopedia de hierbas mágicas, un libro sobre las propiedades de los cristales y las gemas, una guía acerca de las diferentes deidades y un libro sobre las runas futhark y ogham. También necesitarás alguna tabla de correspondencias –casi todos mis libros (en inglés) contienen esas tablas.

Para crear un hechizo, primero has de decidir qué resultados quieres obtener. ¿Necesitas dinero o encontrar pareja? ¿Un amigo necesita curarse de una enfermedad? ¿O quieres protegerte mágicamente?

Una vez hayas decidido la naturaleza de tu hechizo, deberás prestar atención a los detalles prácticos –la magia no te ayudará si no utilizas tu sentido común-. Los dioses ayudan a quienes se ayudan a sí mismos. ¿Has estado buscando empleo? ¿Acudes a lugares donde puedes hallar a las personas que sean las adecuadas para ti? ¿Tu amigo ha visitado al médico? ¿Cierras bien la puerta por la noche? Primero, siempre ten en cuenta lo mundano y luego sumérgete en la magia.

El paso siguiente es elegir la forma que va a tomar tu hechizo. Hay muchos sistemas mágicos: hierbas, velas, elementos, etc. Para utilizar alguno de ellos necesitarás unos ingredientes o unas condiciones climatológicas concretas; para otros, sólo necesitarás tu capacidad para visualizar. Sea cual sea la forma que elijas, asegúrate de que te sientes cómodo con ese tipo de hechizos. Si no te interesan las hierbas, las almohadas perfumadas herbales no serán efectivas. Personalmente, prefiero la magia de las velas y pocas veces trabajo con bolsitas herbales mágicas.

Comprueba las fases lunares y planifica los mejores días para hacer tu hechizo. Yo no tomo en cuenta todas las correspondencias astrológicas, pero sí las fases lunares. Muchas brujas tienen en cuenta la astrología al realizar sus hechizos. De modo que eres tú quien decide si quieres profundizar en este asunto. Si lo necesitas, cómprate unas efemérides astrológicas o consúltalas vía Internet.


Crea un altar

Cuando llegue la ocasión de crear tu propio altar, si eliges utilizar un altar para realizar tus hechizos, tendrás ante ti diversas opciones. Algunos libros son muy dogmáticos acerca de las cosas que deberían estar en tu altar, pero yo nunca les he hecho demasiado caso. Me he dado cuenta de que mi trabajo mágico y ritual funciona mejor cuando construyo un altar que tenga significado para mí y para los dioses en los que creo. No tengas miedo y sé creativa, hay muchas cosas que puedes utilizar para crear tu altar. Sólo debes asegurarte de que tienen relación con la energía que estés invocando (Yo no pondría dinero en un altar si estoy realizando un hechizo de amor o para aumentar el deseo sexual, por ejemplo). Puedes elegir flores secas o naturales, una escoba, velas, conchas, monedas y billetes, pañuelos de colores, hiedra, hojas de vid, purpurina, piedras semipreciosas, cristales, imágenes, un caldero, incienso e imágenes de los dioses.


Los cánticos durante el ritual

Para elevar la energía durante un ritual, los cánticos resultan de inestimable ayuda. Pero no tienes que buscar y buscar hasta encontrar algo escrito en el siglo XV por un trovador errante. Crea tus propios cánticos, en lenguaje sencillo para que sean fáciles de memorizar. Si tu cántico es algo más largo que una sola frase, es mejor que tenga rima, pues te ayudará a memorizarlo fácilmente. Si puedes encontrar una melodía que encaje con tu cántico, mejor; pero realmente no la necesitas para que funcione. Los cánticos hablados funcionan igual de bien.

Por ejemplo, cuando deseaba elaborar un cántico para la fiesta de Imbolc, supe que tenía que involucrar al elemento fuego y a la diosa Brígida puesto que ambos forman parte integral de la naturaleza de ese día sagrado. De modo que probé distintas variantes hasta que surgió esto:


Fuego, crece bien alto,

Fuego, tráeme lo que ahora deseo.

Fuego, escucha mi súplica,

Y trae contigo a la diosa Brígida.


Con el primer verso, al visualizar las llamas elevándose, hago que la energía se eleve. El segundo verso habla de mis esperanzas puestas en el ritual. El tercero invoca el poder del fuego y le pide ayuda. El último explica la finalidad del ritual. Así logré una canción sencilla y efectiva. Y ¡bingo! Ya tenía un poderoso cántico para utilizar en la festividad de Imbolc.


Elevar la energía

Cuando hayas reunido todo lo que precises, hayas creado tu cántico y construido tu altar, estarás preparado para centrar la energía en el hechizo y enviar tu deseo al universo. Hay distintas maneras de elevar la energía, en mi libro Embrazing the Moon (“Abrazar a la Luna”), explico un ejercicio sencillo pero eficaz para elevar la energía mediante el uso del cuerpo. También puedes utilizar el canto como fuerza conductora o puedes bailar al son de la música y elevar la energía mediante los movimientos de tu cuerpo. Sea cual sea el método que elijas, tu objetivo es alcanzar el punto máximo de energía, elevarla formando un cono, y liberarla al universo en una sola explosión gigantesca. Suena un poco como si hablásemos de un orgasmo, ¿no? Bien, elevar poder para realizar un hechizo es similar a elevar la energía sexual. La fuerza Kundalini que da vigor a nuestro yo sexual también funciona como hilo conductor del poder psíquico.

Tras liberar la energía, el resto del hechizo funciona por sí solo. Deja que las velas se quemen hasta que se acaben –ponlas en un la bañera sobre un plato con sal o con un dedo de agua de forma que no puedan caer y provocar un incendio si las dejas en otra parte y no las vigilas constantemente. Si tu hechizo involucra crear bolsitas de hierbas, las puedes llevar en los bolsillos, o las dejas cerca de tu cama o en tu bolso. Los aceites mágicos podrán ahora utilizarse para ungir lo que necesites ungir. Puedes quemar el escrito con tus peticiones en la chimenea. Cuando hayas terminado, limpia tu espacio ritual e intenta no obsesionarte con tu hechizo. Olvídalo, haz algo cotidiano, permite que el universo trabaje con tu magia. Si te impacientas para ver los resultados del hechizo, no le darás el espacio suficiente para que funcione.

Crear hechizos es fácil, una vez comprendida la naturaleza de sus componentes. Es como crear una receta de cocina desde lo más básico. No tengas miedo de experimentar. Al aprender a realizar tu propia magia tus trabajos serán muy personales y serás una bruja muy poderosa.

Yasmine Galenorn

Aceite de ylang ylang

sábado, 11 de julio de 2026

PLÁSTICO

El plástico aísla tanto de la electricidad como de la magia.

El poeta imaginario

Empezó a enviar poemas a direcciones inventadas cuando descubrió el cartero no las traía de vuelta. Al principio las enviaba a la atención de Neruda, de Dario, de Lorca y de todos aquellos que dormían en su voz, a los lugares que soñaron y les soñaron. Luego comenzó a inventarse poetas que nunca existieron. Ahora escribía a un pastor que silbaba a la lluvia, a una abuela que masticaban el pan para su nieto, a un marinero obsesionado por una ballena blanca.

Cada vez que necesitaba un sello lo pintaba con un pincel de un sólo pelo inspirándose en los paisajes de montaña que le rodeaban, o en el rostro de Encarna que una vez al mes acudía para chismorrear y cortarle sus cabellos. Desayunaba leche de cabra y con ella hacía quesos que cambiaba por pan y papel. Fabricaba la tinta con una mezcla de agua de lluvia hervida, clara de huevo, zumo de ciruelas, clavo y unas gotitas de sangre.

Cada mañana, después de sumergir por entero su cabeza en el agua de un riachuelo, cantaba una canción a la que cada noche añadía un nuevo verso. Las partes más hermosas coincidían con el momento en el que regaba su huerto. Después partía con sus cabras a dónde estas quisieran conducirle. Su canto se volvía entonces un murmullo con breves repuntes en algún detalle del cielo o de la vida y su libre brotar. Con el atardecer guardaba a las cabras y se ponía a escribir mientras aguantase la luz del sol.

Una tarde encontró apoyado en su puerta a un hombre. Dormitaba produciendo una especie de lánguido suspiro. Su barba negra descansaba sobre su hombro. Tenía cruzados los brazos con las manos resguardadas en las mangas de una grueso jersey verde. Parecía fuerte y casado. Llevó a sus cabras al redil mientras reflexionaba acerca de la extraña circunstancia. No era bueno para recordar las caras pero lo poco que le quedaba de familia estaba a medio mundo y unos cuarenta años de distancia. Decidió sentarse a su lado a esperar que despertase a ver si le venía a la cabeza quién podría ser. Cuando llevaba un rato mirándole vació su zurrón y trató de colocárselo como almohada. El hombre despertó sin transición o sorpresa. Tenía unos desconcertantes ojos azules.

Hola – dijo el extraño. Se levanto, ofreció su mano y esperó un buen rato una respuesta.

¿Quién eres? – pregunto dejando que cargará el peso de su mano.

Le escribí una carta. ¿No la recibió? – dijo el hombre con una felicidad evidente. – Soy Alef Gustafsson.

Eso es imposible. Yo le imagine – dijo con la confusión dibujándose en sus ojos.

Bueno, no vivo en la Huerta del Rey, pero acertó prácticamente en el resto.

¿Cómo ha conseguido encontrarme?

Ha sido toda una aventura. Pero he encontrado gente maravillosa. ¿Sabe que hay una empleada de correos enamorada en secreto de usted?

¿Cómo?

Disculpe. A veces me emociono y me olvido de que tengo todo el tiempo que quiera para las cosas importantes. Aún no me ha dicho su nombre.

Perdón. No estoy acostumbrado... Me llamo Miguel – respondió azorado y está vez fue él quien ofreció su mano.

Es un placer conocerle, Miguel – se la estrecho amablemente Alef.

No tengo mucho que ofrecerle.

Sin duda cualquier silla será mejor que el suelo y un vaso de agua en este instante me sabría a cielo.

Ahora abro la puerta – dijo Miguel mostrando una enorme llave de hierro que luego rugió en una antigua cerradura.

La casa sólo tenía una habitación. Era sencilla pero llena de pequeños detalles. Figuras de madera. Estanterías llenas de tomos sin titulo primitivamente encuadernados. Unos pocos libros de bolsillo muy desgastados. Una mesa frente a la ventana llena con los útiles de escritura y unos cuantos papeles desordenados. La cama estaba arreglada con unas sabanas marrones, sin una sola arruga.

¿Y cómo es que vive aquí? – dijo Alef fijándose en dos campanillas que colgaban de la luz.

La soledad ayuda con la poesía. Como sin duda sabrá.

Eso es sólo al principio, después empiezas a querer más.

El nuestro es un arte de margenes.

No estoy de acuerdo con eso. Y si me lo permite se lo demostraré. ¿Tiene radio?

Por supuesto – dijo Miguel con un leve bufido sacando una del último cajón y tratando de quitarle discretamente el polvo.

¿Dónde hay un enchufe?

¿Va a ser mucho rato?

No creo.

Entonces puedes usar el de la nevera.

Gracias – dijo Alef y se sentó en el piso de madera y empezó a trastear con la radio. Miguel acabó por sentarse a su lado.

¿Qué va a hacer?

Mientras leía sus poemas me decía: "Es una lastima que no lo conozca más gente, que no tengan la fortuna de su parte y logren encontrarlo".

No soy lo bastante bueno. Hay mil poetas cuya obra merece ser leída antes que la mía.

Usted está vivo y los tiempos cambian una barbaridad. ¿Cuantos poetas puedes nombrar con más de un siglo en sus tumbas?

Sigo sin ser lo bastante bueno.

¿Bastante? ¿Cuál es la poesía más bella del mundo?

Puedo responder esa pregunta para mí, pero no para el mundo.

Entonces piense un momento el porque de su respuesta – dijo Alef tratando con cada vez más suavidad a la radio, buscando entre el rumor un faro de coherencia con la antena entre sus dedos. Al fin meciendo suavemente el dial consiguió que una alegre melodía llenase la habitación.

Es música.

Escuche un momento las palabras.

Sí, admito que hay cierta poesía.

Es poesía que ha ido poco a poco creciendo, llenándose como palabra. Hay poesía en el movimiento, en la luz, en la música, en la naturaleza, en todo lo que es bello. ¿Cuál es la poesía más bella del mundo?

Hay un canto... Cada día le añado un verso. Lo mejor que me ha pasado. A veces se me ocurre cuando contemplo la naturaleza, o cuando encuentro algo, o cuando... bueno, el excusado es un momento en que uno piensa en uno mismo.

Me encantaría escuchar ese canto, Miguel. Quién sabe, quizás encuentre algún verso para mi poema más bello del mundo.

Siéntate en la cama. No te preocupes, es el lugar más cómodo. Mejor será que te traiga una jarra de agua, un poco de pan y un poco de queso. Va a llevarme un buen rato.

viernes, 10 de julio de 2026

EL ARTE DE ESCUDRIÑAR

No muy lejos del hogar en el que transcurrió mi niñez había un estanque solitario conocido con el nombre del Estanque de Avon. Estaba en un claro del bosque, rodeado por altísimos pinos. El estanque era el lugar ideal para las reuniones secretas de los niños. Sentados en el borde del agua, mis amigos y yo pescábamos, nos inventábamos cuentos o rompíamos el espejo que formaban sus aguas lanzándole piedras.

Todavía hoy, en ocasiones, voy al estanque para gozar de la soledad y dejar vagar mi mirada por sus aguas, soñando. Al cabo de un rato, suelo darme cuenta de que mi reflejo se desvanece y veo otras imágenes. A veces aparece otro rostro o veo el perfil de un edificio. En otras ocasiones, veo formas que no puedo describir. Puedo seguir haciendo esto hasta que mi atención se ve interrumpida, tal vez por el trino de un pájaro, o por las ondas que provoca en la superficie del agua un pez nadando cerca de ella.

En esas ocasiones, aun sin darme cuenta, estaba escudriñando. Escudriñar es un antiguo arte mágico que consiste en ver acontecimientos y situaciones pasadas, presentes o futuras al observar una superficie reflectante.


Los orígenes del arte de escudriñar

Como muchas otras prácticas mágica, escudriñar es algo tan antiguo como la raza humana. Una de las teorías más populares dice que fue el agua, en un estanque o en un lago, la primera superficie que se utilizó con este propósito. Es más que posible, especialmente si la luz de la Luna Llena se reflejaba en la superficie del agua.

Seguramente la imagen popular de alguien mirando en una bola de cristal para escudriñar no tuvo lugar hasta mucho después. Antes de que existieran las bolas de cristal o de vidrio, se usaban piedras pulidas oscuras como la obsidiana o el azabache. Las piedras usadas con este fin eran muy valoradas y se guardaban con mucho cuidado, puesto que absorbían el poder de su dueño. Pasaban de una generación de brujas a otra y se convertían en herencias muy apreciadas. El Dr. John Dee, el famoso ocultista británico que vivió en la corte de la reina Isabel I, poseía una de esas piedras. En los documentos históricos se refiere a ella como “espejo mágico”, pero en realidad era una lámina de piedra pulimentada. Algunas fuentes afirman que era carbón, otras azabache, o la obsidiana, que es un cristal volcánico.

A lo largo de los siglos, se han utilizado espejos para escudriñar. Parece se que las brujas de Tesalia, en la antigua Grecia, realizaban sus adivinaciones usando espejos. Y cuando pensamos en espejos mágicos siempre recordamos la hechicera del cuento de hadas Blancanieves, realizando la eterna pregunta: “Espejo, espejito mágico ¿Quién es la más bella?”

Uno de los relatos más fascinantes que hablan del arte de escudriñar proviene de Oriente Medio. Los ocultistas y magos de esta región creen que son los jinn, los genios, quienes enseñaron a la Humanidad el arte de escudriñar. Aun así, el origen del arte de escudriñar continúa siendo un misterio, al igual que el mismísimo Reino de lo Invisible. Tal vez nunca conozcamos los orígenes de este método adivinatorio, pero sí sabemos que sus raíces se hunden profundamente en la Antigüedad.


Herramientas para escudriñar

Cualquier superficie u objeto usado para escudriñar se llama Speculum. Podemos conseguir un amplio abanico de speculums fáciles de encontrar y nada caros para usarlos en nuestra práctica. La mayoría de herramientas que las brujas usan hoy en día con este fin son las mismas que usaban los magos de antaño. Cuando elijas una herramienta para escudriñar, usa tu imaginación. Permite que tus instintos te guíen. Para evitar que tu speculum absorba energías no deseadas, no permitas que nadie más lo utilice.

A continuación hallarás una lista descriptiva de las cosas que puedes utilizar para escudriñar. Esto sólo es una guía introductoria, y no pretende ser exhaustiva. Elige el speculum que se comunique contigo.


Lagos y estanques

Mucho antes de que se usaran espejos o cristales para escudriñar, las aguas de los estanques y los lagos ayudaban a los magos de la antigüedad a tener visiones. Quedarse mirando el agua puede despertar las capacidades psíquicas. Si puedes, lo mejor es mirar el agua bajo la luz de la Luna Llena. Si usas el agua para escudriñar, agradéceselo a los espíritus dejando una ofrenda: pétalos de flores o unas hierbas aromáticas que espolvorearás sobre el agua. Si eliges como método para escudriñar observar el agua, sería bueno que siempre lo hicieras en el mismo lugar, ya que de este modo estarás creando un lugar de poder que sólo tú conocerás.


Botellas y recipientes

Cuando las brujas eran perseguidas, poseer cualquier objeto relacionado con la magia era peligroso. Las brujas en sus trabajos mágicos empezaron a utilizar objetos que se podían encontrar en cualquier hogar, por ejemplo, barreños o botellas coloreadas. Puesto que eran objetos comunes en cualquier casa, podían dejarlos al descubierto sin levantar sospechas.

Para usar un barreño para escudriñar, elige uno de color oscuro y llénalo de agua. También puedes utilizar una botella de color oscuro, pero no necesitarás llenarla de líquido para usarla como speculum. Los calderos, también son una buena elección para escudriñar ya que tienen una forma similar a un barreño o bol. Llena un caldero con agua y échale una moneda plateada que se irá hasta el fondo: te servirá de punto focal y te ayudará a incrementar tus capacidades psíquicas al escudriñar.


Aceite de oliva

Viene de antiguo usar este aceite sagrado como método para escudriñar. Se echa una cucharada de aceite de oliva en un recipiente con agua. Cuando las gotas de aceite formen un círculo, podrás empezar a escudriñar, mirando cómo el aceite flota en el agua. Este método lo usaban las mujeres sabias del Mediterráneo para descubrir quién había enviado el temible mal de ojo.


Espejos

Adivinar usando espejos es, pues, un arte muy antiguo cuyos orígenes nos llevarían hasta los persas. Los griegos y los romanos también escudriñaban el porvenir mediante espejos. Puesto que los espejos tienen una superficie tan suave y brillante, pueden utilizarse con facilidad como portal al reino espiritual. Los espejos redondos u ovalados son los mejores porque su forma es similar a la Luna o al huevo (ambos poderosos símbolos mágicos).

Si construyes tu propio espejo, esto te otorgará mayor poder, pero si no puedes hacerlo hay bellos espejos en las tiendas de ocultismo y también pueden servir los comprados por catálogo. Los espejos antiguos, comprados en tiendas de antigüedades también son especiales. De todos modos, deberás limpiarlos ritualmente en la fase lunar menguante antes de poder utilizarlos. Si construyes tu propio espejo mágico, hazlo durante la Luna Nueva, para conectar con el poder de la Luna en cuarto creciente. Mientras no lo uses, deberías guardarlo envuelto y oculto a la vista, nunca uses ese espejo con otros fines que no sean la adivinación.

Una alternativa a los espejos es el vidrio antiguo abombado que podemos encontrar en los marcos de fotografías antiguos. Para usar estos viejos cristales como speculum, primero limpia y bendice el vidrio en la fase de Luna creciente. A continuación pinta tres capas de pintura acrílica negra en la parte cóncava o en la parte posterior del vidrio. Déjalo secar. Bendice el speculum y conságralo según tus creencias, y ya puedes usarlo. Al igual que el espejo, cuando no lo utilices, deberías guardar el cristal envuelto con una tela de color oscuro y oculto a la vista.


Esferas de cristal y de vidrio

Las esferas hechas de cristal o de vidrio, conocidas como bolas de cristal, son las herramientas de escudriñar más famosas. Las bolas de cristal auténticas son caras y probablemente no fueran utilizadas en la antigüedad por los sabios del poblado. Supongo que las bolas de cristal fueron utilizadas, al principio, por los magos ceremoniales. Las esferas de vidrio son más baratas y son un buen sustituto para el cristal. Para descubrir la diferencia entre una bola de cristal y una de vidrio recuerda que el cristal genuino siempre será frío al tacto y que en su interior puede haber venas u otras marcas. El cristal tiene la ventaja de captarte dentro de su campo de energía, cuando trabajes con él. Protege tu esfera envolviéndola en seda negra o en una tela de algodón. Mantenla lejos de la luz solar, pero, en ocasiones, exponla a la luz de la Luna Llena.


Cómo escudriñar

No necesitas tener poderes sobrenaturales para dominar las técnicas de escudriñar. Sólo precisas de una atmósfera silenciosa, relajada y también de muchas horas de práctica. Pon tu speculum ante ti, sobre una superficie plana. Apaga las luces. Pon una vela encendida delante de ti, pero no dejes que la llama se refleje directamente en la superficie donde vas a escudriñar. Enciende una varita de incienso si lo deseas. Centra tu atención y mira al speculum. Parpadea con naturalidad. Sobre la superficie del speculum aparecerá una ligera neblina que luego se aclarará por sí sola. Ahora, aparecerá una imagen. Esta imagen puede ser tan clara como una foto, o pueden ser símbolos. Incluso podrás ver movimiento, como si se tratase de una película. Algunas personas ven colores, otra blanco y negro. Deja fluir las imágenes. Gradualmente las visiones se desvanecerán.

No prolongues tus sesiones de escudriñar más de unos 10-15 minutos. Vuelve a la realidad de forma pausada, probablemente hayas pasado un estado meditativo ligero. Da las gracias y guarda tus herramientas. Si nada sucede, pruébalo de nuevo al cabo de unos días. La adivinación escudriñando no se puede acelerar o realizar “por encargo”.

Al ir aumentando la confianza en ti mismo y en tus habilidades de escudriñar, obtendrás una capacidad mágica ilimitada. Podrás conocer acontecimientos del pasado, presente y futuro. O tal vez elijas contactar con un espíritu guardián o descubrir tus vidas pasadas. Las posibilidades mágicas son infinitas.


James Kambos

Fred Gwyne

Quick Herman Munster to celebrate the Fred Gwyne's birth.

© Don Vito

jueves, 9 de julio de 2026

EL ALTAR DEL ESPÍRITU

Un altar es el espacio de trabajo mágico utilizado por las brujas para honrar a sus dioses y diosas, celebrar rituales estacionales y lanzar sus hechizos.

Esta herramienta es más que tan sólo un espacio de trabajo; está conectada a todos los reinos.

Algunos altares se crean temporalmente para un ritual y luego se desmontan. Yo utilicé un altar temporal cuando hacía celebraciones con mis diversos aquelarres y cuando di clases durante un año en una tienda local.

Una de esas mesas redondas decorativas de tres patas me funcionaba estupendamente; podía quitarle las patas para viajar y guardarla de forma segura cuando no la utilizaba.

Algunas brujas tienen la suerte de tener un altar permanente en su hogar para su uso mágico cuando lo necesitan. He visto a personas usar la parte superior de una cómoda, una mesa esquinera o incluso un es­tante de pared.

Debido a que el altar es como un lugar especial de reunión entre los espíritus con los que trabajas y tú, debe mantenerse limpio y no usarlo para dejar encima de él las llaves o una taza de café, a menos que sean parte de tu hechizo, por supuesto.

Muchas brujas mantienen varios altares, a veces para una deidad personal o propósito específico, como un trabajo de curación o prosperidad.

-Mickie Mueller