lunes, 9 de febrero de 2026

EL HOMBRE QUE TALLÓ POR AMOR 6.000 ESCALONES

Encontré una de esas historias de mariposas revoloteando las entrañas, una historia para hacer muecas al pasado, para seguir confiando en la naturaleza y condición humana. Esta es la historia de una pareja china que se entregó de por vida al amor prohibido dejando huellas perennes de su cariño.


La historia se remonta a hace más de medio siglo cuando Liu Guojiang que tenía 19 años de edad, se enamoró de una mujer de 29, madre y viuda llamada Xu Chaoqing. En ese momento, era inaceptable e inmoral para un hombre joven y chino amar y convivir con una mujer mayor y con hijos. Para evitar el mercadeo de chismes y curiosidades, la pareja decidió irse a vivir a una inaccesible cueva en Jiangjin County en Chongqing, suroeste de China.

Perdida entre las montañas, y a salvo de críticas de familiares, amigos y vecinos por las diferencias de edades y las condiciones de sus respectivas vidas, la pareja padecía las condenas a su amor y Liu, en un heroico acto decidió construir un refugio muy artesanal para ambos alejados del caldo de reproches.

En un principio, no tenían nada, ni electricidad o incluso nada que llevarse a la boca excepto sus propios labios. Tenían que comer hierba y las raíces que encontraban en la montaña, y Liu fabricó artesanalmente una lámpara de queroseno (traído de la ciudad) que utilizaron para aligerar sus sombras.
La vida fue muy dura y Xu sintió que había atado Liu y le preguntó en varias ocasiones, “¿te arrepientes?” a lo que Liu siempre respondió, “Siempre y cuando seamos positivos, la vida va a mejorar”.

El camino hasta su recóndito hogar era muy complicado, paraje virgen y escarpados riscos conducían a una pequeña cueva donde firmaron sus mejores años. Al principio y debido a la dificultad, era sólo Liu el que bajaba de vez en cuando para casos de necesidad extrema relegando a Xu a la soledad de 2 intensas jornadas cuando marchaba su marido del hogar.
El “detalle” que Liu dedicó a su amada se fraguó a partir del segundo año, y durante más de 50. Liu decidió tallar, poco a poco y con sus propias manos los escalones necesarios para salvar los 1550 metros de desnivel de la montaña y así facilitar la bajada de su mujer.


En 2006, su historia se convirtió en la mejor historia de amor de China (premio de una importante publicación). El gobierno local decidió preservar la “escalera del amor” y el lugar donde vivió la pareja como un museo, para que esta historia de amor pueda ser recordada para siempre.

domingo, 8 de febrero de 2026

ILUMINACIÓN

Hay cinco pasos para llegar a la iluminación: escuchar, ver, soñar, amar y seguir los dictados de tu corazón.

sábado, 7 de febrero de 2026

LA LUNA 🌕

En la mitología china, la Luna, en vez de ser una deidad viviente es el lugar donde viven los inmortales y las hadas.

viernes, 6 de febrero de 2026

EL HOMBRE POLILLA

El primer avistamiento del Hombre Polilla, conocido como Mothman, data de noviembre de 1966 y se sitúa en Point Pleasant, Virginia (EEUU). Dos matrimonios que iban a en coche vieron al lado de la carretera una criatura de unos 2 metros de altura, con dos alas plegadas a la espalda y unos brillantes ojos rojos. Según explicaron posteriormente estos testigos aterrorizados, la criatura en cuestión les siguió hasta la entrada del pueblo. Decenas de avistamientos se reportaron los días siguientes días. Algunos se lo creyeron, otros no.

     Un año después, un terrible desastre golpeó la pequeña ciudad de Point Pleasant. Se derrumbó un puente y 46 personas murieron en el accidente. Cuentan que el ya  conocido como Hombre Polilla estaba en el puente justo antes del derrumbe.

     Desde entonces, son muchos los testigos que aseguraban haber divisado a la extraña criatura poco antes de grandes tragedias a nivel mundial, como el mismísimo 11-S en Nueva York. Otros aseguran que sus apariciones coinciden con un mayor avistamiento de ovnis.

jueves, 5 de febrero de 2026

El hombre pequeñito

El hombre pequeñito

saludó al muy solemne,
sacó una servilleta
y dibujó un gran mapa
de su pequeña patria

Puso en ella

barquitos de papel, colores, árboles,
unos peces azules
nadando en la mañana
y hasta un pájaro pinto.

El muy solemne extrajo

del profundo chaleco
dos soldados de plomo.

El pequeñito

recogió con cuidado
de no perder migaja
su patria servilleta
y se fue como vino.

El vencedor pestañeó perplejo

con sus sólidos párpados de palo.

José Ángel Valiente

miércoles, 4 de febrero de 2026

EL HIJO DEL NADADOR

Un hombre iba paseando por un frondoso bosque cuando, de pronto, escuchó los gritos y lloros de un niño pequeño.

Llevado por la curiosidad, se puso rápidamente a buscar la procedencia de ese llanto desesperado. Pasados unos minutos fue a parar a la orilla de un río, donde vio a otro hombre tratando de arrojar a un niño al agua.

-¡Deténgase, señor! ¿Se puede saber por qué quiere tirar a la criatura al río? -preguntó sorprendido-. ¿No ve que el pequeño está aterrorizado?

-Pero ¿cómo va a estar aterrorizado si su padre es un excelente nadador?, respondió el hombre mientras seguía sujetando al niño, que no dejaba de llorar, por las piernas.

El paseante, incapaz de creer lo que acababa de oír, gritó sin poder salir de su incredulidad:

-Pero, buen hombre, por mucho que el padre sea un excelente nadador no significa que su hijo también lo sea-. Y se marchó del lugar llevándose las manos a la cabeza.

Esta fábula nos recuerda que nadie nace sabiendo. Todo precisa un aprendizaje, y hay cosas que sólo se consiguen con esfuerzo y perseverancia aunque, al principio, nos dé miedo y lloremos, como le pasaba al niño de la historia.

martes, 3 de febrero de 2026

EL HADA Y LA NIÑA

Una niña paseaba por un prado cuando vio a una mariposa clavada en un espino. La liberó con todo cuidado y amor y la mariposa alzó el vuelo. De repente, se dio la vuelta y, para su sorpresa, se convirtió en una hermosa hada.

-En premio a tu bondad por haberme liberado, quiero concederte un deseo -dijo el hada.

La niña lo pensó un momento y respondió: “Quiero ser feliz”.

El hada se inclinó, le dijo unas palabras al oído y desapareció.

Y la niña fue creciendo, y no había en todo el lugar nadie más feliz que ella. Cuando alguien le preguntaba el secreto de su felicidad, ella sonreía y decía: “Escuché las sabias palabras de un hada”.

Cuando fue anciana, los vecinos temían que pudiera llevarse a la tumba su maravilloso secreto. “Cuéntanos que te dijo el hada”, le suplicaban.

-El hada me dijo que, por muy seguras de sí mismas que parecieran las personas que conociera a lo largo de la vida, todas y cada una de ellas me necesitaban. Y así he actuado con cada persona que me he cruzado en mi camino, dando lo mejor de mí y siendo inmensamente feliz gracias a ello.

Así vemos que la mayor felicidad radica en dar más que en recibir.