Si presencias un ritual pagano, verás toda clase de cosas interesantes. Seguramente habrá tambores, danzas y coros quizás sólo para una invocación o para una parte del ritual. El acompañamiento se hará con instrumentos como flautas, crótalos y campanas que son muy comunes, así como la lenta entonación “Om” y su poder vibrando por todo el cuerpo gracias a la voz. Habrá representaciones teatrales, festivales públicos donde un grupo con elaborados atuendos escenificará un ritual.
Todo eso es eficaz y hermoso pero, además, existe un ritual antiguo y evocador: el de contar historias. Hay muchas razones para que contar cuentos forme parte de un ritual y varias maneras de utilizarlos.
Los mitos de los dioses y más
Las historias más aptas para el Cuentacuentos ritual son los mitos, las narraciones de los dioses que permiten a los paganos acercarnos a los dioses que veneramos y explorar el misterio de su naturaleza.
De niños nos enseñan que los mitos explican fenómenos. En Occidente aprendemos que la historia de Démeter y Pérsefone explica cómo llega el invierno. En la India, los niños aprenden sobre el amor de Shiva por Sakti y que esto explica la localización de muchos lugares sagrados en la India.
Pero Wendy Doniger, una estudiosa de los mitos, ha manifestado en muchas ocasiones que los mitos no contestan preguntas, sino que las hacen. ¿Qué es el amor? ¿Qué es el dolor? ¿Por qué sufro? ¿Cómo puedo ser bueno? Cuando nos hacemos esas conmovedoras preguntas, un mito nos involucra en corazón y alma con los dioses.
Los mitos también describen las estaciones y los cambios en la vida (nacimiento, matrimonio, guerra, viaje) y nos acercan a lo sagrado. No obstante, los mitos no son las únicas historias que se pueden contar en un ritual. A veces un mito es demasiado importante, queremos algo más sencillo, divertido o simplemente más corto.
He contado cuentos para niños en rituales e incluso he utilizado la moderna ficción. Si la historia sintoniza con la ocasión ritual (fiesta, fase de la Luna o lo que sea) entonces no lo dudes, todos podemos disfrutar de la ficción infantil, especialmente llena de magia y maravilla, de gentil humor y sabias lecciones.
¿Por qué contar historias?
Cuando oímos contar una historia, prestamos una atención abierta y dispuesta a maravillarse. Y éste es exactamente el estado alterado de conciencia que buscamos en el desarrollo de un ritual, que despierta nuestro niño interior, esa parte de nosotros que mejor sabe obrar magia.
Quizás te sorprenda que esto es cierto incluso en solitario. Puedes leer o recitar en voz alta en un círculo de uno y conseguir los mismos resultados poderosos que en grupo. Decir las palabras en voz alta es crucial. Vocalizar y escuchar forman parte de la misma magia.
¿Por qué? En parte porque están implicados muchos sentidos. Oímos, y cuando lo hacemos, solemos mirar, atentos a las mímicas y al lenguaje del cuerpo. Cuando hablamos, oímos y sentimos a la vez la voz que está en nuestro pecho y garganta, la respiración que nos recorre.
Es más, cada uno de esos comportamientos, hablar, escuchar, mirar, involucra a distintas partes del cerebro. No provocamos tantas sinapsis neuronales si sólo pensamos o leemos en silencio. Ese cerebro despierto, alerta, receptivo, activo y atento es nuestro guía hacia lo sagrado.
Vayamos más lejos; los mitos, los cuentos mágicos o tradicionales y otras historias están llenos de cambios y transformaciones. Gwion pasa de ser la simple sirvienta de Cerridwen a transformarse en Taliesenn, la más grande los poetas. Blancanieves empieza huérfana y víctima y llega a ser reina. Tor se gana su Mjolnir, su poderoso martillo. La cabeza de Zeus se abre para dar paso a la recién nacida Atenea, con armadura completa.
En los rituales podemos modificarnos y, ¿qué mejor manera de potenciar el cambio que contar la historia apropiada en el marco de un ritual de sanación o un rito de paso? Esas historias hablan de nosotros mismos, al fin y al cabo. Son arquetipos, nombres sagrados, modelos y mapas.
Cómo contar una historia en un ritual
Hay infinidad de momentos adecuados para contar una historia en el marco de un ritual pagano. Un momento evidente en que introducir una corta historia es en una invocación. Normalmente es cuando estamos empezando, por tanto, mejor si es corta y está bien contada. Una historia de la diosa o el dios puede revelarse excepcionalmente poderosa como forma de invocarlos. En este caso es mejor contar los hechos del cuento, los momentos claves, por así decirlo, que lanzarse a una especie de narración del tipo “érase una vez”.
Oh, Brigit, hija de Dagda, tú que naciste con el ocaso, tú que lloraste la muerte del bendito Ruadan, únete hoy a nuestro círculo.
Aquí, utilizas fragmentos de diferentes historias para dibujar una imagen de la diosa y pedirle que acuda. Recuerdas a todos (aunque sólo estés tú) quién es ella y por qué se la invita. Más adelante, puedes extenderte como una forma de honrar a Brigit, contando la historia de Ruadan o la del nacimiento de Brigit.
Una historia estacional o de un ciclo vital podría contarse en el momento de invocar los puntos cardinales.
Este: Hera suscita una virgen, es Hebe y comienza a vivir tierna y alegre.
Sur: Generada por el amor de Zeus, se entrega en santas nupcias, el matrimonio sagrado, apasionado, exquisito.
Oeste: Santa Dama Hera es Teleia, perfeccionada, y ama profundamente.
Norte: Hera envejece y es Theria, la bruja. Busca la soledad de las montañas.
Este: Hasta estar lista para renovarse ella misma.
La mayoría de los rituales, como otras muchas cosas, tienen principio, desarrollo y fin. Las invocaciones y la llamada a los puntos cardinales corresponden con el principio cuando se traza el espacio sagrado. Los finales suelen ser breves porque es más fácil extraerse de un estado alterado que inducirlo. En general, la parte central del ritual es o muy contundente (se lanzan hechizos, se realizan ritos de paso) o muy distendida y es cuando cabe contar más historias que, a su vez, pueden ser contundentes o distendidas.
Puedes añadir efectos teatrales a tu historia, por ejemplo, trajes, mímicas y efectos especiales entre otros (nada como los polvos mágicos para dar más vida a las cosas). Otra posibilidad es sentarte cómodamente con una bebida en la mano y decir “tengo aquí una historia que me gustaría compartir con vosotros”.
Algunas ocasiones rituales llevan fácilmente a contar historias. Lo he hecho en ceremonias bautismales utilizando el nombre mágico del bautizado para determinar qué historia contar. Una historia puede ser apropiada al celebrar la mayoría de edad o incluso la unión de manos.
En este caso, incluso puedes contar la vida de la persona:
Érase una vez, Deborah Lipp nació en Filadelfia. De niña tomó conciencia de la presencia de la Diosa de la Naturaleza y buscó hasta encontrar sus rituales. Después de buscar durante muchos años, llegó a ser sacerdotisa Wicca y ayudó a muchos otros en su búsqueda.
Una historia como ésta puede tener un poderoso efecto en ceremonias de sanación física o psicológica. Puedes recrear la vida de una persona omitiendo sus enfermedades, utilizando especialmente el Cuentacuentos como hechizo donde las enfermedades o las heridas nunca ocurrieron.
Jane, como la Bella Durmiente, estaba aislada y sola. Necesitaba la ayuda de las hadas para despertar.
De nuevo, es una fórmula de sanación o de recorrido de la senda personal.
Otra parte de ese recorrido podría escribir tu propio cuento de hadas. ¿Quiénes son los villanos? ¿Quiénes son tus apoyos? ¿Cómo encuentras el éxito? Escríbelo y cuéntalo en el marco de un ritual.
Algunos trucos
Contar cuentos puede ser oscuro y drástico, divertido y alegre o todo a la vez. No tengas miedo al ridículo, usa tonos de voz o acentos, atrévete a hacer lo que te funciona.
Añade libremente música a tu historia. Cuando yo era niña, teníamos un disco de Pete Seeger donde describía la historia de Abiyoyo a modo de cuento pero hay un estribillo cantado que se repite. La historia y la canción están entrelazadas y la memoricé muy bien. También se pueden incorporar movimientos y gestos.
¡Realza la historia! Añade detalles. “Un río” no produce la misma sensación de proximidad que “el río Ganges”. Descubrí que añadir nombres de personajes y de lugares es vital para dar vida a la historia. ¿Tus personajes sólo comen (bostezo) o comen un delicioso bocadillo de queso? ¡Realza la historia! Y, sobre todo, diviértete. Estás añadiendo una dimensión nueva y hermosa a tu ritual y, ¿qué sería de un ritual pagano si no fuera divertido?
Deborah Lipp