sábado, 13 de junio de 2026

AROMAS COMUNES

El sahumerio es quemar hierbas aromáticas para limpiar el aire, librándolo de olores desagradables, y para espantar a cualquier espíritu maligno que pueda estar presente en tu hogar. En la antigüedad, a esta técnica la llamaban “sufumigación”. Se prende fuego a un atado de hierbas secas; luego, se apaga el fuego soplando y se deja que los restos de las plantas ardan sin llamas. El humo resultante es dirigido hacia la persona que está siendo sanada, o se deja que se extienda por toda la casa.

Una antigua práctica era quemar hierbas aromáticas para rendir tributo a los dioses, e inhalar el humo producido por las plantas que ardían lentamente con la finalidad de utilizar sus propiedades chamanísiticas. Puedes quemar toda una variedad de plantas mientras realizas tus rituales para explotar sus energías mágicas. En lugar de usar atados de hierbas secas, puedes utilizar trozos de brasas de carbón para quemar una variedad de inciensos en forma granulada, de resina o en polvo. A mí me gusta usar bloques de carbón hechos de bambú que es un recurso renovable y que crece rápido. También puedes usar discos de auto-ignición, pero yo prefiero no utilizarlos, puesto que contienen salitre, que es un químico nocivo con un olor penetrante.

Para usar los bloques de carbón, llena un recipiente a prueba de fuego (como, por ejemplo, un caldero de metal) con dos tercios de arena o cenizas blancas. Sostén el bloque con unas pinzas y usa una cerilla o un encendedor para encender un borde. Coloca el bloque sobre la arena, en el centro del caldero. Cuando el carbón adquiera un color rojo brillante, puedes colocar una pequeña cantidad de incienso en medio de él. Los bloques de carbón arden durante aproximadamente entre cuarenta y cinco y sesenta minutos, y en ese tiempo se pueden probar y quemar muchas mezclas distintas de inciensos.

Este método de quemar incienso produce unas cantidades copiosas de humo. Es mejor hacerlo al aire libre, o en el interior si el hogar está bien ventilado. Definitivamente, no debes usar este método de quemar incienso cerca de un detector de incendios, porque, sin duda, pondrá en marcha la alarma. El carbón se pone muy caliente; es mejor que tengas una pequeña botella de agua cerca del caldero para apagar rápidamente el bloque si es necesario.

Puedes quemar una variedad de materiales sobre los bloques de carbón. Las formas granulares o en polvo de resinas como copal, franquincienso o mirra se queman habitualmente como si fueran incienso. También puedes usar una serie de hojas de hierbas secas y desmenuzadas, o especias en polvo. En este artículo he incluido algunas de mis propias recetas de mezclas de incienso seco que quizá quieras probar cuando realices tus propios rituales mágicos. En el artículo también se incluyen las propiedades mágicas asociadas con las hierbas, especias y resinas seleccionadas.


Las herramientas

Caldero: Lo ideal es un caldero de hierro fundido, pero puedes usar otros materiales como, por ejemplo, un cuenco de cerámica de alta temperatura hecho a mano.

Bloques de carbón para quemar tus resinas, hierbas, especias y mezclas completas de incienso seco.

Recipientes de vidrio para guardar tus resinas, hierbas, especias y mezclas completas de incienso seco.

Materiales del incienso: Deberías tener una variedad de resinas, hierbas y otros materiales aromáticos a mano para crear tus propias mezclas naturales de incienso.

Etiquetas para tus recipientes de materiales del incienso. Tus etiquetas pueden estar hechas a mano o impresas. Puedes encontrar una gran variedad de etiquetas adhesivas en blanco en tiendas de material de oficina y en librerías.

Cerillas para encender los bloques de carbón.

Un juego de mortero y mano para moler tus resinas, hierbas y especias en trozos pequeños. Yo tengo juegos de mortero de porcelana, mármol y de ágata, y todos ellos los he utilizado para moler mis propias mezclas de inciensos.

Arena para que sirva como base en tu caldero para los bloques de carbón. También puedes llenar tu caldero con cenizas blancas de arroz, que se utilizan en ceremonias tradicionales japonesas en las que se quema incienso.

Tabla de correspondencias: Una referencia rápida para tener a mano que contiene las asociaciones mágicas de las resinas, hierbas y especias que planeas usar como parte de tus rituales.

Pinzas para sostener el bloque de carbón al encenderlo.

Cucharas de madera o de cuerno para sacar pequeñas porciones de incienso de los recipientes más grandes.


Incienso de resina

E l incienso de resina se puede conseguir en polvo o en trozos pequeños. Tanto el polvo como los trozos se pueden quemar sobre los bloques de carbón, tal como explicamos arriba. A veces, se llama “lágrimas” a los pequeños trozos de resina, y se pueden machacar para que tengan un tamaño menos utilizando el mortero.

Copal (Bursera odorata): Consagración, exorcismo, hechizos de amor, protección, purificación.

Sangre de drago (Daemonorops Draco): Consagración, amor, fortalecer las habilidades mágicas, protección, fuerza.

Incienso (Boswellia sacra): Clarividencia, consagración, adivinación, invocar a dios, habilidades mágicas, protección, espiritualidad, éxito, transformación.

Goma de guar (Cyamopsis tetragonoloba): Agente unificador, usado para mejorar la combustibilidad de las mezclas de incienso seco.

Mirra (Commiphora myrrha): Consagración, exorcismo, habilidades mágicas, protección, purificación, transformación, éxito.

Astrágalo (Astragalus gummifer): Otro agente unificador que se usa en las mezclas de incienso seco. Está asociado a los poderes de la unión, la adivinación y la transformación.


Hojas de hierbas secas

L as hojas de muchas hierbas también se pueden quemar sobre los bloques de carbón. Las hojas deben estar totalmente secas y desmenuzadas en trozos pequeños para poder ser utilizadas. Se puede usar un mortero para moler las hierbas produciendo un polvo fino para utilizarlo sobre los bloques de carbón.

Laurel (Laurus nobilis): Adivinación, clarividencia, consagración, exorcismo, protección, transformación, sabiduría.

Hierba gatera (Nepeta cataria): Adivinación, magia onírica, amor, meditación, habilidades psíquicas.

Camomila (Matricaria recutita): Magia onírica, amor, suerte, meditación, prosperidad.

Lavanda (Lavendula spp.): Trabajo con los sueños, sanación, amor, protección, habilidades psíquicas.

Melisa (Melissa officinalis): Magia onírica, amor, protección, éxito.

Hierba Luisa (Aloysia triphylla): Exorcismo, hechizos de amor, habilidades mágicas, protección, purificación.

Artemisa (Artemisia vulgaris): Clarividencia, adivinación, trabajo con los sueños, protección.

Pachuli (Pogostemon cablin): Clarividencia, adivinación, exorcismo, liderazgo, amor, habilidades mágicas, protección.

Rosa (Rosa spp.): Belleza, consagración, longevidad, amor.

Romero (Rosmarinus officinalis): Protección, fuerza, transformación, sabiduría.

Ajenjo (Artemisia absinthium): Adivinación, clarividencia, exorcismo, habilidades mágicas, protección, transformación.


Especias aromáticas

S e pueden quemar pequeñas cantidades de especias molidas fino sobre los bloques de carbón o, si se desea, se las puede añadir a las mezclas de incienso.

Cardamomo (Elettaria cardamomum): Amor, relaciones.

Canela (Cinnamomum zeylanicum): Clarividencia, consagración, adivinación, amor, protección, sabiduría.

Clavo (Syzygium aromaticum): Clarividencia, adivinación, exorcismo, amor, protección.

Comino (Cuminum cyminum): Exorcismo, amor, protección.

Jengibre (Zingiber officinalis): Amor, poder, éxito.

Nuez moscada (Myristica fragrans): Clarividencia, adivinación, magia onírica, fertilidad, amor, prosperidad, protección.


Otros materiales del incienso

T rozos pequeños, picados, de los siguientes elementos también pueden usarse sobre los bloques de carbón.

Madera de cedro (Cedrus spp.): Sanación, habilidades psíquicas, purificación, protección, fuerza, éxito.

Corteza de roble (Evernia prunastri): Un liquen que se utiliza para la adivinación, la clarividencia, el exorcismo y las habilidades mágicas. Además, ayuda a prolongar o “fijar” el aroma de cualquier mezcla de incienso al que se la añada.

Lirio de Florencia (Iris germanica var. florentina): El rizoma de esta planta se usa para exorcismo, liderazgo, hechizos de amor y protección. También se usa como fijativo.

Sándalo (Santalum spp.): Adivinación, clarividencia, consagración, sanación, hechizos de amor, protección, espiritualidad, éxito.


T en a mano una provisión de mezclas de inciensos caseros para usarlas en tus actividades mágicas. Para crear estas mezclas, añade cada uno de los ingredientes al mortero y muélelo para formar un polvo tosco. A mí me gusta moler cada ingrediente por separado, empezando por las hojas de hierbas, las especias y después las resinas. A continuación, vuelvo a introducir los ingredientes molidos al mortero, mezclo el polvo y lo muelo una última vez con la mano de mortero. Los unificadores como el polvo de Makko y la goma de guar ayudan a mejorar la combustibilidad de estas mezclas de incienso seco.

Guarda tus mezclas de inciensos en recipientes herméticos, lejos de la luz directa y de fuentes de calor, hasta que estés preparada para utilizarlos. El interior de un armario oscuro es lo ideal.


Lynn Smythe

NEGRO 🖤

El color negro otorga protección y prestigio.

viernes, 12 de junio de 2026

APARCAMIENTO EXCLUSIVO PARA ESCOBAS

Las brujas en realidad no montamos en nuestras escobas para ir a trabajar, ¡aun­que sería genial si pudiéramos hacerlo!

Una escoba es una manera práctica de limpiar la zona ritual o toda la casa de los astros desagradables que están al acecho. Esta consagrada herramienta lucha contra las energías negativas.

Una escoba es un símbolo de la combi­nación de las energías masculinas y femeni­nas, así que la gente a veces salta sobre una escoba en una boda o una ceremonia de unión de manos para simbolizar la com­binación del hogar.

Hace años, uno de mis compañeros de aquelarre colocó una escoba decorada en el borde nuestro círculo y lo levantó por enci­ma de nuestras cabezas, lo que abrió una puerta de entra para invitar a entrar en el círculo a los iniciados.

Una escoba decorativa es una elegante sustitución de una corona en la puerta de entrada.

¿Y de dónde proviene la imagen de las brujas volando sobre escobas? En los viejos tiempos, en los rituales paganos de bailes eufóricos se montaba sobre una escoba como si fuera un caballo alrededor del fue­go en un tipo de trance chamánico que ha­cía sentir a los participantes como si hubie­ran tomado el vuelo.

Una de mis partes favoritas del folklore de las escobas es que si tu escoba se cae y golpea el suelo, significa que llega compa­ñía.

-Mickie Mueller

jueves, 11 de junio de 2026

AÑOS DORADOS, MESES PLATEADOS

A lo largo de la historia, los humanos han intentado seguirle la pista al tiempo. La magia de la medición del tiempo les ha permitido contar edades, planificar vacaciones y determinar cuándo sembrar y cuándo cosechar. Empezaron pronto; uno de los artefactos más antiguos hallados es la Venus de Laussel, que sostiene un cuerno en el que hay 13 líneas grabadas: el número de ciclos lunares en un año solar. Con el tiempo, nuestros antepasados inventaron una serie de calendarios basados en los ciclos importantes que se observan en la naturaleza.

Los calendarios puramente lunares miden sólo los ciclos de la Luna. Sus meses intentan sincronizarse lo más exactamente posible con las fases de la Luna. Sus años, normalmente compuestos de trece lunas o meses, no tienen relación con el año solar. El calendario musulmán es un ejemplo de este tipo.

Los calendarios puramente solares miden únicamente los ciclos del Sol. Siguen el rastro de las estaciones, que son el resultado de la inclinación del eje de la Tierra y de su orientación cambiante hacia el Sol durante el curso de su órbita anual. Cada año comienza en algún punto del ciclo estacional, o cerca de él. Aunque el año puede estar formado por meses, éstos tienen poca o ninguna semejanza con el ciclo lunar. El calendario Gregoriano, o de la Era Cristiana, pertenece a este grupo.

Algunos calendarios intentan equilibrar los dos ciclos principales, siguiendo la pista del Sol y de la Luna. Esto rara vez funciona, porque ninguna de las mediciones astrológicas de las rotaciones de las órbitas (día sidéreo, día solar, mes sidéreo, mes sinódico, año sidéreo y año tropical) son iguales ni se dividen unas con otras de forma equivalente. Esto se convierte en un canje: una mayor exactitud en algunas mediciones conlleva una menor exactitud en otras.

Los calendarios lunisolares son híbridos que miden el ciclo de las estaciones con mayor exactitud que las fases de la Luna. Sus años encajan bien con las estaciones y sus meses no encajan tan bien con las lunas. El calendario Liberalia Triday es uno de estos híbridos. Por el contrario, los calendarios solilunares llevan un mejor registro del ciclo lunar que del ciclo solar. Sus meses encajan de forma bastante exacta con las Lunas, mientras que sus años no encajan de forma tan precisa con las estaciones. El calendario chino, por ejemplo, pertenece a esta categoría.


Acerca de los calendarios lunares

Algunos expertos consideran que la veneración de la Luna y sus fases podría remontarse a entre 60.000 y 70.000 años atrás, mientras que la adoración del Sol y las estaciones se remonta sólo a unos 12.000 años atrás. La ventaja de usar a la Luna para llevar un registro del tiempo es su velocidad: pasa por sus fases con la suficiente rapidez como para que cualquiera lo perciba en cuestión de días. Su aparente crecimiento y encogimiento sugiere su uso para hechizos de requerimiento y destierro, y para la magia para la cacería y para la cosecha.

Otra ventaja es que la Luna se relaciona con la biología humana: el ciclo menstrual se aproxima al de 29,5 días de la Luna. Esto la conecta con la magia de las mujeres y la espiritualidad de la Diosa. La mayoría de de las culturas representa a su deidad lunar como una mujer, aunque hay unos pocos dioses lunares. Actualmente, muchas asambleas de Brujas feministas cuentan el tiempo de acuerdo con la Luna, nombrando entre doce y trece ciclos lunares al año; y hasta se publican calendarios lunares.

La desventaja de los calendarios lunares es que “van a paso de tortuga” respecto a las estaciones, porque el número de ciclos lunares no se reparte uniformemente en el año solar. Tampoco coincide con el ciclo diurno y nocturno. Así que un calendario lunar funciona bien para determinar las festividades de la Luna –los esbats (celebración de la luna llena, suele ser una fiesta más pequeña y menos ritualista que los sabbats pero es más solemne y meditativa) en Luna llena o Luna nueva, por ejemplo-, o para actividades que requieren luz u oscuridad por la noche. En cambio, no funciona para determinar festividades anuales. Los meses salen de la fase rápidamente y pasan por las estaciones. He aquí un repaso de algunos calendarios lunares:

El calendario Babilónico estaba compuesto de doce meses lunares. Cada mes empezaba con la observación de la nueva Luna creciente durante la puesta de Sol, baja en el horizonte occidental. Este calendario, establecido en algún momento antes del 2.000 a.C., se mantuvo hasta aproximadamente el año 499 a.C., cuando surgió la regulación lunisolar.

El calendario Hijri (islámico) cuenta doce meses lunares, con un año de aproximadamente 354 días. Su primer año fue el de Hijra, cuando Mahoma viajó desde la Meca hasta la Medina.

El Calendario Lunar publicado por Luna Press utiliza un alfabeto arbóreo inspirado por Robert Graves, representado en trece meses lunares. El calendario de pared muestra cada lunación en su propia página, en un formato único en espiral, ofreciendo una información detallada sobre la Luna y otros sucesos astrológicos.


Acerca de los calendarios solares

El Sol gobierna las estaciones, así que siempre ha influido en la vida humana, pero con la aparición de la agricultura su importancia aumentó. Nuestros antepasados necesitaban calcular cuándo era mejor sembrar y cuándo cosechar. La ventaja de un calendario solar es que coincide con las estaciones. Además está vinculado a la biología humana, aunque de una forma distinta a la Luna: los días más largos y más cortos pueden afectar a los estados de ánimo de las personas.

El calendario solar tiene la desventaja de seguir un ciclo largo y es difícil observar cambios de un día a otro. Dado que el Sol tarda un año en completar su curso, determinar las fechas exactas de cada equinoccio y cada solsticio –y la verdadera duración de un año solar- plantea un serio desafío. Echemos una mirad a algunos calendarios solares:

El calendario Baha’i tiene un año de 365 días, con diecinueve meses de diecinueve días cada uno, además de un período intercalado de cuatro a cinco días (llamado Ayyam-i-Ha o “Días de Dicha”). El año empieza en el equinoccio de invierno. Como muchos calendarios paganos, cada día comienza al ponerse el Sol del día solar anterior y finaliza con la puesta de Sol del día solar actual.

En la India se usa el calendario Bangla (también conocido como Bengalí). El año tiene 365 días, con 12 meses de 30 o 31 días cada uno. Año Nuevo, o Polea Baishakh, es el primer día de Baishakh.

El calendario Jalaali (también conocido como iraní o persa) se basa en la observación astronómica, más que en unas reglas arbitrarias. Cada año comienza en la medianoche más cercana al equinoccio de invierno. Los doce meses tienen nombres persas; los primeros seis meses tienen 31 días, los cinco siguientes 30 y el último veintinueve o treinta días. Es un calendario particularmente preciso.

En Kerala, un estado al sur de la India, se usa el calendario Malayalam. Sus doce meses llevan los nombres de las constelaciones en las que el Sol aparece durante ese período. Por ejemplo, Leo se relaciona con el mes Chingom (de la palabra simham, que quiere decir “león”).


Los desafíos de llevar la cuenta del tiempo

La necesidad de tener un calendario preciso es crucial; las sociedades han dedicado milenios a la consecución de este objetivo. ¡Pero el universo ha conspirado contra ello! La mayoría de los calendarios están relacionados con los principales ciclos astronómicos, pero los ciclos no son completamente iguales. El día sidéreo mide cuánto tarda la Tierra en hacer una rotación completa: 23 horas, 56 minutos y 4,091 segundos. Un día solar mide cuánto tarda el Sol en atravesar el meridiano local y volver a cruzarlo, es decir, va de mediodía a mediodía. Sin embargo, debido a la órbita elíptica de la Tierra y a su inclinación axial, la duración de un día solar varía a lo largo del año; la duración promedio es de 24 horas. Un mes sidéreo mide cuánto tiempo tarda la Luna en dar una vuelta alrededor de la Tierra: 27 días, 7 horas y 43 minutos. Puesto que la Luna orbita a una Tierra en movimiento, debe viajar un poco más de 360º para ir de una Luna llena a la siguiente. Por lo tanto, un mes sinódico (es decir, un mes lunar) es más largo: 29 días, 12 horas y 44 minutos. Un año sidéreo mide cuánto tarda la Tierra en dar una vuelta alrededor del Sol: 365 días, 6 horas, 9 minutos y 9,5 segundos. Sin embargo, debido a la precesión de los equinoccios, el año sidéreo no lleva el paso de las estaciones. Un año tropical mide el tiempo entre dos equinoccios de invierno sucesivos: 365 días, 5 horas, 48 minutos y 46 segundos. Esto da las bases para el año que se usa en el calendario gregoriano.

Estas discrepancias hacen que los calendarios lunares sigan correctamente la pista de la actividad lunar y de modo deficiente la de la actividad solar, mientras que los calendarios solares siguen correctamente la pista del Sol y las estaciones pero deficientemente la de la Luna. Los calendarios solilunar y lunisolar realizan una labor moderada de seguirles la pista a ambos astros, y no es ninguna sorpresa que algunos apuntadores del tiempo se hayan llevado las manos a la cabeza desesperados y hayan creado sistemas independientes. Cuando nuestra comprensión de la ciencia del calendario maduró, aprendimos a usar “días bisiestos” y “períodos intercalarios” para ajustar esas diferencias, manteniendo a los meses y a los años sincronizados de forma más precisa. Por eso, los calendarios más sofisticados tienen números variables.

La búsqueda de un mecanismo perfecto nos llevó a un método para llevar la cuenta del tiempo ¡que ha demostrado ser demasiado preciso para nuestras necesidades! Los relojes atómicos basados en las oscilaciones de los átomos de cesio son precisos a una billonésima parte de segundo por año. Dado que nos encontramos en un planeta que oscila, se agita y se retrasa en su camino a través del espacio, necesitamos llevar la cuenta del tiempo que se relaciona con él. Esta Tierra no puede seguir el ritmo del reloj atómico, así que volvemos a usar “segundos bisiestos” para volver a calibrar el reloj maestro, para que no deje de estar sincronizado con el tiempo terrestre.

Quizá cuando colonicemos el espacio estaremos preparados para el tiempo atómico perfecto, pero de momento seguimos contando los calendarios de acuerdo con la Luna que sale, el Sol que se pone y los demás marcadores transmitidos por nuestros ancestros.

Elizabeth Barrette


miércoles, 10 de junio de 2026

PELO DE RATA

Érase una vez un flautista que guardaba en sus bolsillos el "pelo" de la valeriana y guiaba a las ratas fuera del pueblo de Hamelin, o al menos eso es lo que nos cuentan algunas versiones de la leyenda.
    Pero ¿a qué se refiere "pelo"? A las raíces, por supuesto. Antes de que se inventara la clasificación binominal, las plantas solían recibir nombres basados en ciertos atributos, y las raíces a veces pueden parecerse al cabello.
    La valeriana (Valeriana officinalis) es una maravillosa aportación a cualquier jardín mágico con sus dulcemente perfumadas flores rosadas o blancas. La raíz de la planta ha sido utilizada desde la antigüedad como relajante y para promover el sueño reparador. Se puede emplear en hechizos para la curación, el amor, la purificación, la protección y el descanso.
    Para mantener alejados a los visitantes no deseados, esparce raíz de valeriana seca alrededor de tu umbral mientras recitas lo siguiente:
        Destierro a todos los que buscan dañarme,
        obedezcan las palabras de mi hechizo.
        Por esta raíz que esparzo
        exijo que te mantengas alejado.
-Monica Crosson

martes, 9 de junio de 2026

ALTARES PARA TODOS

Numerosos paganos, brujas y magos tienen altares, al igual que los seguidores de determinados caminos espirituales, como el hinduismo, el budismo y el shintoismo. Un altar puede ser minúsculo y estar situado en un rincón escondido, o se puede tener toda una habitación llena de altares. Uno puede tener sólo algunos objetos en el altar, o una inmensa colección. Uno puede gastarse un montón de dinero, o ninguno en absoluto.

Si acabas de empezar o si tienes poco espacio, comienza por un altar pequeño. Puedes usar un rincón del tocador, una mesilla de noche, o una mesita específica, que te parezca que tiene la forma y el tamaño adecuados para ese fin. Un tocador o una mesilla de noche con un cajón son útiles para guardar artículos tales como incienso, velas y cosas semejantes. Puedes mandar construir un altar de acuerdo con tus especificaciones. Determinados rituales mágicos requieren altares con un tamaño y unas proporciones exactas. Por ejemplo, un “doble cubo” es una descripción estándar de un altar, que podría ser una caja de 50x50x100 cm. Si no tienes otra cosa, una caja de embalaje de madera tiene al fin las mismas proporciones que el doble cubo. Cúbrela con un mantel o cómprate una tela y tendrás un altar.

Algunas personas tienen toda una habitación para usar como templo, cuarto mágico o habitación para meditar. Tienen a menudo un gran altar principal en el lado este o el norte, y otros pequeños en los demás. Colocan sus instrumentos principales en el altar mayor, mientras que los situados en las demás orientaciones tienen artículos que pertenecen a los elementos de las mismas. Por ejemplo, un altar orientado al sur debería tener velas, y quizá también otros símbolos de fuego.

Los altares requieren arte y una organización global, pues de lo contrario se convierten en una simple colección de baratijas. Puedes encontrar lo que necesitas para tu altar en tiendas de todo a cien, ventas de segunda mano, festivales paganos, tiendas de artículos para magia, e incluso en tiendas corrientes, sin olvidarte de Internet.

Las brujas poseen símbolos del fuego, el agua, la tierra y el aire. Los artículos convencionales son una vela, una lechuza o una taza de agua, un plato de sal y un bastón de incienso en un soporte, aunque existen muchas formas de representar los cuatro elementos que suelen encontrarse en los altares paganos o de los seguidores de la wicca.

El símbolo más corriente para el aire es un bastón de incienso, aunque algunos usan un abanico de papel o, incluso, una pluma. Si usas incienso, necesitarás algún tipo de quemador para el mismo. Las cenizas de un palo de incienso resultan más fáciles de limpiar si tienes un soporte tipo bandeja, con un recipiente para las cenizas bajo el palito de incienso. Si utilizas incienso suelto, te hará falta un contenedor para el carbón de quemarlo. Podrá ser un incensario sofisticado o, sencillamente, un quemador de incienso de latón. Puedes utilizar algún tipo de plato resistente al calor, aunque suele ser más seguro disponer un poco de arena en el quemador y colocar el carbón sobre ella. Si usas tabletas de carbón, necesitarás tenerlas a mano, pero en lugar seco y oscuro, porque si cogen humedad no quemarán bien. A mí me resultan más fáciles los palitos de incienso, pero nada iguala el maravilloso aroma del auténtico incienso quemado con carbón.

El fuego se suele representar por medio de una vela, con frecuencia roja. Una vela votiva sobre un soporte es algo mucho más seguro que el fuego, y puedes obtener gran variedad de soportes votivos. Puedes tener velas de colores, soportes de colores, o ambas cosas. Puesto que muchas velas son perfumadas, reflexiona sobre si su fragancia se asocia en tu mente con ese elemento. Pienso que las velas rojas con perfume de canela funcionan muy bien como símbolo del fuego. Es posible que desees tener varias velas en tu altar, una en cada orientación, por ejemplo. Las correspondencias para las orientaciones más comunes en la wicca son el amarillo para el este y el aire, el rojo para el sur y el fuego, el azul para el oeste y el agua y el verde para el norte y la tierra.

Puedes simbolizar el agua con una taza, una copa, un cáliz, una concha o, incluso, con la imagen de una ola. Hay personas a las que les gusta combinar los símbolos, y usan una concha llena de agua. Puedes poner el agua en cualquier recipiente pero no lo llenes demasiado; no es bueno dejarlo con agua demasiado tiempo: acumula polvo y pelos de gato (si lo tienes, claro). Mantén el recipiente vacío, o llénalo y vacíalo con regularidad.

Los símbolos de tierra incluyen la estrella de cinco puntas dentro de un círculo, un pequeño cuenco o plato con sal, una piedra de color oscuro y una planta en una maceta de barro. Un platito de sal siempre es útil en el altar, porque es necesario para trazar el círculo de la wicca, y el agua salada se emplea a menudo para bendecir y limpiar. Es posible hacer la estrella de la forma más sencilla, dibujándola en un trozo de papel. Las más sofisticadas son de madera, cerámica y metal.

Quizá te apetezca colocar objetos que se asocian con un determinado elemento en la orientación propia del mismo: los símbolos del agua hacia el oeste, por ejemplo. Los objetos que, para ti, simbolicen al espíritu, ponlos en el centro. También puedes poner los artículos que se asocian a la diosa (el cáliz, la estrella dentro del círculo, el espejo) a un lado del altar, y los que se asocian con el dios (la figura de Athamas, la varilla) al otro. Los objetos que consideres que comparten los dos tipos de energía, o ninguna de ella, podrían situarse en el centro.

A menudo en los altares se encuentran diferentes objetos naturales, como piedras, plumas, cristales y conchas. Pueden ser cosas que hayas recogido personalmente o que te hayan regalado. Cuidado con comprar demasiados objetos para tu altar sencillamente porque son bonitos: un altar ha de ser un lugar para las cosas muy significativas, y no una colección de baratijas. La mayor parte de las personas colocan una estatua de la diosa, del dios, o de los dos. Deben ser representaciones de divinidades con las que realmente trabajas. Puedes tener más de una, y de hecho las estatuas de tres diosas son una tradición en determinados grupos. Procura que las estatuas sean proporcionales al tamaño del altar. Una estatua inmensa se tragará los artículos más pequeños, y una minúscula, por el contrario, se perderá entre las más grandes.

Algunas personas ponen fotos en su altar, como por ejemplo la de sus antepasados. Pueden ser las fotos de tus padres o de tus abuelos, o aun de aquellas personas que consideras que son tus guías y profesores espirituales. También puedes colocar representaciones de lugares sagrados, o de fenómenos naturales, como el arco iris, nubes de tormenta, cascadas, etc. Reflexiona sobre todo lo que la foto simboliza, antes de situarla en tu altar. Todo lo que pongas en él ha de contener un fuerte significado para ti. ¿Quieres realmente meter un tornado en tu vida?

Los altares han de ser bellos o, como mínimo, agradables a la vista. Es posible que desees modificar tu altar antes de cada fiesta religiosa que, para las brujas, son ocho al año. También es probable que cuando realices grandes hechizos cambies las cosas del altar. De todos modos, necesitas mantener tu altar de forma rutinaria. No debería estar nunca sucio o polvoriento; por ejemplo, la quema del incienso da lugar a cenizas que hay que limpiar de las superficies donde se posan. Tu altar cambiará a medida que tú cambies, con las cosas nuevas que entran en tu vida. Eso implica que habrás de retirar, tirar o guardar algunos artículos para que tu altar refleje en efecto tu práctica actual, y no la que tenías cuando construiste el altar por primera vez.

Tu altar es el centro de tu trabajo de magia. Desearás tener en él objetos específicos de tu vida y de tu práctica. ¿De qué te sientes orgullosa y qué deseas recordar a diario? ¿Cuáles son tus objetivos? ¿A quién quieres? ¿Adónde quieres ir? ¿Cuáles son tus ideales más elevados? Hazte ese tipo de preguntas para que te guíen en la construcción de tu altar.

M agenta Griffith

lunes, 8 de junio de 2026

ALABAR AL DIOS Y A LA DIOSA

 

Sean cuales sean las deidades en las que creas, es siempre buena idea hablar de forma periódica con ellas de tu vida y desafíos, para ver si tienen alguna palabra de sabiduría, o simplemente para decir “hola y gracias”. Puede que pienses que tienes una vida demasiado ocupada, o incluso creas que a los dioses no les importa si les das las gracias o no. Pero a nadie le gusta ser ignorado, y no vale la pena ser grosero. Así que tómate cinco minutos y envía tu alabanza a los cielos. Puedes hacerlo bajo una Luna Llena, frente a tu altar o inclu­so en la ducha; depende de ti.


Dios y Diosa, yo canto vuestra alabanza

y doy gracias por vuestra presencia en mi vida.

Gracias por los regalos y los desafíos

y por la fuerza que me prestáis para superarlos.

Y gracias por vuestro amor, que me rodea a través de todo,

en los días oscuros y en los claros, a través de la alegría y del dolor.

Sé que estáis conmigo

y canto vuestra alabanza, oh Dios y Diosa.

-Deborah Blake