El invierno
se insinúa, los días se hacen más cortos, las noches se tornan
frías y los vientos de invierno soplan mientras la Tierra duerme.
Como todo lo demás en la naturaleza, la fecundidad debe ser
compensada con la esterilidad, la luz con la oscuridad y el desvelo
con el descanso. A lo largo del invierno, el mundo natural recupera
fuerzas, acumula energías y se prepara para el despliegue
primaveral. Para el pueblo mágico es hora de la introspección
mientras reflexionamos sobre el año que ha pasado y hacemos obras de
magia para el año entrante. También es el momento de apoderarse de
la cocina y de elaborar comidas y bebidas para nutrir nuestras almas
durante los largos meses sombríos.
Empieza
por considerar tu cocina como un espacio sagrado. La superficie de
trabajo es tu altar y las fuentes para mezclas y las tazas para medir
se convierten en cálices. Tus cuchillos o utensilios de cocina
favoritas son athames o varas, los fogones el lugar del fuego y el
horno una matriz generadora. Si tienes tanta suerte de haber heredado
los utensilios de cocina que han pasado de mano en mano en tu
familia, úsalos para invocar el poder de pasadas generaciones. Soy
la orgullosa heredera del rollo de cocina de mi abuela y lo utilizo
para potenciar la magia en las tartas. Limpia y bendice tus
herramientas y luego úsalas para trabajar la magia. Remueve una sopa
o un guiso en el sentido horario para infundir energía. Utiliza agua
cargada de Sol o Luna en tus recetas. Elige alimentos, plantas y
especias por sus propiedades caloríficas, protectoras y otros
amables propósitos. Al final, en la mesa comprobarás que los
alimentos y las plantas en torno a los cuales gravitamos de manera
espontánea en invierno son los que están vinculados con la energía,
el calor y la luz solar del verano. Coloca un relicario con la imagen
de tu diosa de la cocina favorita, como Brigid, Hestia o quizá tu
abuela. Haz crecer una planta en una maceta y rodéala de cristales
para recordarte que aunque la Tierra duerme, la vida y la luz
volverán.
Inicia tu
magia cocinera con una taza de té bien cliente, ideal para las
largas veladas de invierno. Saca partido de las reservas que
preparaste al final del verano para elaborar infusiones que
reconfortan el alma. Vierte una cucharadita de plantas secadas en una
taza de agua caliente o en un infusor. Llena la taza de agua
hirviendo, tápala y déjala reposar de tres a cinco minutos; luego
saca el infusorio o cuela la infusión, endúlzala con azúcar no
refinado y tómatela. Recurre a distintas plantas para obtener
diversos tipos de inspiraciones mágicas. La manzanilla relaja y
favorece la meditación o el trabajo con las energías. El romero
elimina la negatividad, el tomillo refuerza, el jengibre inspira y la
canela conjura el poder psíquico. Utiliza hojas sueltas en una copa
china y podrás leer las hojas de té después para ver dónde te
lleva el invierno.
El vino
caliente es otra bebida espirituosa que debe tomarse en las largas
noches de invierno. Vierte una botella de vino tinto en una olla,
añade una rodaja de limón y una de naranja, uno o dos anises
estrellados, una taza de azúcar moreno, una o dos ramitas de canela,
varios clavos de olor, tres o cuatro granos de pimienta y una rodaja
de jengibre crudo. Lleva a ebullición a fuego lento moviendo en
sentido horario y visualizando los trozos de fruta como pequeños
soles rebosantes de promesas de retorno. Toma el vino caliente y
siente cómo el calor entra hasta tu centro y cómo tu piloto mágico
parpadea en la oscuridad. Si no tomas alcohol sustituye el vino por
sidra de manzana o prepara chocolate caliente. El chocolate estimula
la producción de endorfinas, levanta el ánimo y proporciona
antioxidantes que protegen de las enfermedades de invierno. Añade
una pizca de pimienta para conseguir más calor.
Haz frente
al invierno con los alimentos apropiados. Si te alimentas según las
estaciones mantendrás el ritmo con el ciclo anual. Come raíces,
calabacines, frutos secos, carne rustida, pan integral y comida
reconfortante como el caldo de pollo casero. Pon uno o dos pollos
enteros o en trozos en una olla con agua hasta cubrirlos. Añade una
cebolla amarilla con su piel, una zanahoria rallada, dos ramas
peladas de apio, un puñado de perejil, uno o dos dientes de ajo
majados, una cucharadita de granos de pimienta, una cucharadita de
sal, un ramillete de tomillo, una o dos hojas de laurel y una pizca
de pimienta en polvo. Lleva a ebullición lentamente durante varias
horas y añade agua si es necesario. Filtra y retira los
ingredientes, deshuesa el pollo y desecha los restos. Vuelve a poner
el pollo con todo lo demás junto con cebolla, apio, zanahoria,
perejil recién cortados y un puñado de arroz. Remueve en sentido
horario o en forma de S, infundiendo energía en la sopa y aspirando
profundamente su nutritivo aroma. Sirve muy caliente en tazones.
El
invierno también es un momento ideal para los rustidos. Pon un trozo
de espalda de buey sobre un pedazo de papel de aluminio, espolvorea
encima un sobre de sopa de cebolla deshidratada. Cierra el papel de
aluminio y pon el paquete en el asador, cúbrelo y cuece a 150ºC
durante 2 horas. Sácalo del horno, abre el papel y añade rodajas de
patata, cebolla y zanahoria. Vuelve a cerrar y cuece 2 horas más.
Cuando saborees la carne, piensa en tu conexión con tus antepasados
prehistóricos, reunidos en torno a las hogueras de invierno y
festejando el fruto de la caza.
Los
tubérculos son otro elemento básico de la mesa invernal. Lava unos
boniatos, pínchalos dos o tres veces con un cuchillo y hornéalos a
200ºC hasta que estén tiernos. Luego, córtalos, teniendo cuidado
de no quemarte, cubre con mantequilla y añade una pizca de nuez
moscada, jengibre o canela. O corta en dados patata, zanahoria, nabo,
cebolla, boniato, colinabo, chirivía y remolacha. Coloca todo en una
bandeja para el horno, rocía con aceite de oliva y un poco de sal,
pimienta negra y romero o cebollino fresco o seco. Hornea a 200ºC
hasta que se dore, remueve cada diez minutos. Para una ocasión
especial, pon un pollo entero encima de las verduras. Antes,
rellénalo con plantas aromáticas a tu gusto y embadúrnalo con una
mezcla de jarabe de arce, pimienta negra y una pizca de nuez moscada.
Ásalo a 220ºC hasta que esté hecho, aproximadamente una hora,
humedeciéndolo regularmente. El jarabe se convertirá en caramelo y
desprenderá su azúcar mientras que las verduras desarrollarán un
delicioso sabor con el chorreo.
Para los
postres, recurre al tesoro de tus reservas de verano y elabora
diversos pasteles mágicos con fruta, que son todos versiones caseras
de fruta y masa horneadas y convertidas en delicias. Todas las
versiones empiezan con una mezcla de frutas, azúcar y espesante, ya
sea harina, maicena o tapioca. Se añade un acabado granulado y se
pone todo al horno. ¿Cómo distinguirlos? Hay los hechos con una
masa de bizcocho que cubre la fruta, en otros se cocina la fruta
antes de ponerle la masa, o ésta se elabora con pan crujiente con
mantequilla, y en otros se cubre la fruta con una masa crujiente.
Otra versión es bizcocho relleno de fruta y cubierto de una mezcla
mantecosa. Cada una proporciona a la cocina de la bruja docenas de
posibilidades para trabajar la magia con las especias y las plantas
elegidas, el recubrimiento de la fruta, etc.
Intemperie
aparte, el invierno también es la época de resfriados y gripes y
muchas recetas de invierno acaban siendo recetas médicas. Añade
toques de pimienta de Cayena, chile o pimienta roja a cualquier sopa
o guiso para abrir las vías respiratorias y sirve en tazones gruesos
a modo de calderos sanadores. Para las gripes y los resfriados,
mezcla una cucharada de jengibre recién rayado o echinacea seca, el
zumo de un limón con una pizca de pimienta de Cayena y una
cucharadita de canela en un cuarto de litro de agua y cuece a fuego
lento 20 o 30 minutos. Cuela, endulza y toma una taza al día. Para
aliviar la congestión, mezcla una taza de salvia seca, una cucharada
de miel y el zumo de un limón a un cuarto de litro de agua
hirviendo. Deja reposar 30 minutos, fíltralo y deja enfriar. Toma
una taza 3 o 4 veces al día. Para la tos, mezcla una parte de menta,
una de flores de hisopo, una de melisa, una de manzanilla, una de
salvia y una pizca de anís triturado. Cubre con agua hirviendo a
razón de una taza por una o dos cucharaditas de mezcla fresca, deja
reposar cinco minutos y tómatelo caliente.
Mi abuela
preparaba un ponche especial para resfriados y gripes. Dentro de una
taza gruesa y precalentada, exprime el jugo de un limón y añade una
cucharadita de miel y dos cucharadas de whisky o ron. Llena la taza
de agua hirviendo y remueve bien. El calor relaja las vías
respiratorias y estimula la eliminación de flemas, la miel mata los
gérmenes, el limón añade vitaminas y calma las mucosas inflamadas
y el alcohol favorece el sueño. Este invierno festeja en tu propia
cocina mágica con un fuego de chimenea y una olla de sopa cociendo
lentamente en los fogones. Nutre tu alma. ¡A la salud del invierno!
Lista de
sabores invernales
(M=mujer,
H=hombre, AI=aire, F=fuego, AG=agua, T=tierra)
Ajo:
salud, protección,
bienestar H/F
Anís:
sueños, amor,
purificación, calor, bienestar M/AI
Arándano:
protección, vitalidad
M/AG
Avena:
salud, prosperidad M/T
Canela:
amor, deseo, despertar
de la mente, prosperidad, calor M/F
Cardamomo:
amor, deseo, calor M/AG
Cebolla:
destierro, defensa, protección H/F
Jengibre:
deseo, pasión, romance, calor H/F
Laurel:
adivinación, sanación, comprensión H/F
Limón:
limpieza, salud, ánimo
M/AG
Manzanilla:
calma, ayuda a meditar, relajar H/AG
Menta:
clarificación, limpieza, trabajo con energías H/F
Nuez
moscada: suerte,
ánimo, fuerza, vigor
H/F
Perejil:
fertilidad, amor, purificación H/AI
Pimienta
de Cayena: pasión,
protección H/F
Pimienta
inglesa: prosperidad,
crecimiento espiritual, estimulante H/F
Pimienta
negra: eliminar
energía negativa, limpieza psíquica H/F
Romero:
conocimiento, limpieza, enraizamiento, memoria, protección,
purificación H/F
Tomillo:
limpieza, amor, habilidades psíquicas M/AG
Sue
Pesznecker