martes, 21 de julio de 2026

EL HERBOLARIO URBANO

Los biólogos se maravillan de la persistencia de la vida. El impulso de propagarse es tan poderoso que cada año las plantas asoman por las rendijas de las aceras, de los aparcamientos y de los lugares de paso. Las plantas hacen valer su fuerza vital frente al cemento, el acero y los escombros. Para recolectar plantas no necesitas un campo libre, las puedes encontrar en las aceras de las ciudades si miras atentamente.

Cualquier ciudad tiene su vecindario vegetal. Un paseo por el distrito de almacenes de Minneapolis revela hierbabuena en un aparcamiento con gravilla, manzanilla salpicando el área divisoria entre la calle River Road y la avenida Washington y, más bien provocando la desesperación de los jardineros, cada primavera en el más diminuto cuadrado de césped florecerán los dientes de león. En ciudades más pequeñas de Minnesota, la equinácea y la verbena llenan las áreas divisorias de la autopista. El trébol emerge de los carriles del tren y de los descampados, esperando servir para algo.

Las plantas cumplen un papel esencial en la vida de la ciudad. Primero, alimentan el aire, pues cada planta emite oxigeno que desintoxica la contaminación producida por la calefacción de nuestros hogares y por el tráfico rodado. Aunque las plantas que crecen cerca de las autopistas muy transitadas no son buenas para recoger, siguen reduciendo las toxinas debidas al tráfico. Las plantas que se encuentran al menos a 3 metros de la calle son, en general, suficientemente seguras para ser recolectadas, según la calidad del agua subterránea. Como consumimos habitualmente plantas cultivadas en granjas que lindan con carreteras e incluso con autopistas sobrecargadas, supongo que los mismos principios se aplican a las plantas cultivadas en una ciudad.

Por supuesto es preciso usar el buen juicio y tender a la seguridad, pero si encuentras un matorral en un espacio público que esté a suficiente distancia de la carretera, recógelo. Intenta dejar las raíces para que la planta se renueve, así como suficiente planta entera para que produzca semillas cuando sea el momento. Déjale también un pequeño presente de gratitud. Un poco de tabaco o de compost casero asegurará su futuro crecimiento y la fertilidad del suelo, lo cual significa más plantas y aire fresco para todos.

Las plantas silvestres más comunes que se pueden buscar en las ciudades del Medio Oeste incluyen violetas, que se convierten en mermelada o regalo mágico; el trébol, que trae suerte y dulzura, y el diente de león, que propaga destellos de sol. Esas plantas se pueden ver asomando en las esquinas de los rascacielos o escalando las laderas empinadas de una rampa de acceso a la autopista. Incluso en la ciudad, vale la pena invertir en una pequeña guía de plantas, que resulta especialmente útil si lleva fotografías que muestren las diferentes fases de madurez.


Plantas que cultivas

El cultivo en recipientes es la primera opción del habitante urbano: puedes sembrar tus plantaciones en el exterior aunque no tengas terreno. Los inquilinos de casas o apartamentos pueden negociar con sus propietarios o apuntarse a un huerto comunitario. También es popular plantar en terrenos públicos sin usar, pero hay que estar preparado para ceder y abandonar si el propietario o la administración le asignan otro uso.

Un huerto comunitario es un trozo de terreno dentro de la ciudad que permite a varias personas cultivar plantas. Normalmente el terreno está dividido en pequeñas parcelas, una para cada jardinero, que planta lo que le parece adecuado mientras sus prácticas de abono y de control de parásitos no creen problemas a los demás. Es práctico si deseas cultivas plantas grandes, como hacen los forofos de la calabaza o de la sandía. Los huertos comunitarios han ganado popularidad en la pasada década (1990-2000) y el terreno a menudo está sujeto a impuestos. Debes estar preparado para pagar un abono anual que vaya aumentando a menudo.

El cultivo silvestre, por otro lado, es libre y, aunque no sea ilegal en ciertas comunidades, puede ser multado o tener que pagar un arancel. Para este estilo de jardinería, busca un terreno sin cultivar (cerca de un edificio público vacío, un área cerca del ferrocarril, etc.) y cultiva tus plantas allí. Este proceder ha ganado popularidad en Gran Bretaña, donde los islotes de terreno son escasos, y lo mismo ocurre en EE.UU. No sólo embellece áreas abandonadas, sino que también es una gran fuente de plantas silvestres y atrae a las abejas melificadoras y a otras criaturas beneficiosas.

El beneficio espiritual del cultivo silvestre puede ser de gran alcance en una comunidad si se hace bien, pues da a las personas una prueba visual de que alguien cuida de ellas y del lugar donde viven. Si has leído el libro No place, de Kay Haugaard, verás cómo acciones positivas pueden llevar a grandes mejoras en una comunidad. Mediante el cultivo silvestre no estás solamente sembrando plantas, también estás sembrando un impulso moral en el vecindario.

La mayoría de jardineros urbanos optan por cultivar en recipientes. Siembra en una maceta y cultiva en el interior, salvo que dispongas de un balcón o un patio. Si puedes conseguir una jardinera de ventana, hazlo. Tanto dentro como fuera de casa las plantas mejoran la calidad del aire. El cuidado de las plantas es bastante sencillo; realiza agujeros de drenaje en tus contenedores, utiliza una tierra de calidad y crea tu propio compost o recurre a un abono ecológico para que tus plantas sigan creciendo. Si tienes plantas dentro de casa, introdúcelas en grandes envases de plástico o en boles de cerámica para evitar que se desborden en la alfombra.


Las plantas que consumes

Ya utilizas condimentos cada día. Cuando cocinas puedes espolvorear romero para sazonar el pollo, o añadir pimienta a tus patatas horneadas. Estos ingredientes enriquecen tu dieta y añaden también vitaminas y minerales a tus alimentos para que sean más sabrosos y nutritivos.

La manera más sencilla de utilizar las plantas consiste en consumirlas. Las añades a tu comida para ingerir sus propiedades. Puedes hacer tés a base de plantas comestibles para beneficiarte directamente y con pocas calorías de sus propiedades mágicas o puedes quemarlas directamente para respirar sus propiedades. Todo esto se debe hacer con precaución y con la ayuda de una guía de plantas tal como The Herb Book, de John Lust.

Si eres cocinera, ya debes tener muchas plantas a mano para aderezar tus platos. Puedes despertar sus propiedades mágicas con una sencilla oración mientras añades las plantas a la comida que preparas, al remover o espolvorear. En busca de la prosperidad, por ejemplo, si añades un toque de canela al chocolate caliente (asociado a la riqueza y la prosperidad), obtendrás una taza de lujo. Si deseas resolver rápidamente un problema doméstico, potencia con jengibre un aliño casero para la ensalada. Si tienes que negociar un asunto de trabajo, llévate una lata de ginger ale, que puedes tomar a sorbos durante la reunión.

Los tés, especialmente las infusiones de hierbas medicinales destacan como bebidas de salud. Ciertamente lo pueden ser y hay que consultar a los profesionales de la medicina y a los herboristas competentes. Las infusiones tan como las conocemos, a menudo exigen reunir ingredientes que no siempre están listos y esperando en nuestra estantería de las especias. Mientras la planta no sea tóxica puede entrar en la composición de una infusión. Algunas hierbas populares son las ortigas, para la sensación de equilibrio; la manzanilla, porque su dulzura da sensación de calma; el jazmín por su fragancia excepcional y la hierba de san Juan, porque realza la visión interior. Quizá desees cultivar tus propias plantas para infusión, una planta a la vez, o conseguirlas de un buen herborista o una casa de tés. Combina las plantas según las propiedades deseadas y colócalas en una bolsita para té o colador y vierte agua para que hierva unos siete minutos. Retira la bolsita y habla directamente con el té, explicando qué quieres que te transmita. Luego, en un lugar tranquilo y meditativo, toma el té mientras sientes tanto como sea posible, cómo se convierte en parte de tu cuerpo.

Las plantas para quemar deben tratarse con igual precaución que las comestibles. Evita quemar plantas conocidas por ser picantes, como la pimienta y el chile. Evita también las que tienen reputación de alucinógenas. Casi todas las hierbas que utilices para hacer infusiones se pueden quemar para realzar la magia de tu hogar o de tu círculo; espolvorea sólo un pellizco encima de un carbón incandescente, que puedes conseguir fácilmente. Hazlo con la ventana abierta y mucha ventilación; quizá tú adores el incienso, pero tus invitados no.

Las plantas siguientes son excelentes como incienso y tienen efectos específicos.

Canela: Aporta prosperidad y, si te gusta, su olor es fabuloso.

Pieles de ajo: Puedes reutilizar la piel de los ajos cuando los pelas para sazonar un plato. Quema las pieles para añadir energía protectora/exorcismo a tu entorno.

Romero: Perfecto para limpieza y protección y proporciona una sensación de frescor.

Hierba de gato: Añade relajación al hogar. Quizás no sea una buena idea si tienes gatos y bonitos muebles.

Mejorana: Otra planta ideal para desterrar y añadir un aire de protección al quemarse.

Las hierbas son muy flexibles en sus aplicaciones mágicas. Lo que tienes aquí son ideas para empezar, conceptos básicos con los que trabajar en relación con el cultivo, así como con encontrar y utilizar plantas. Con ayuda de una buena guía de plantas de campo para comprobar las contraindicaciones, podrás realizar maravillas con las plantas y convertir tu hogar en un entorno realmente mágico.

Diana Rajchel

Tal día como hoy...

© David García Forés
Tal día como hoy, en 1951, nacía Robin Williams.

lunes, 20 de julio de 2026

El cuerpo como espacio sagrado

 

Los seres humanos somos criaturas olvidadizas: nos olvidamos de nuestras conexiones con lo divino y con los demás; olvidamos que la propia Tierra es un ser sagrado y que somos parte de él. Ante todo, nos olvidamos de nuestra santidad y de la santidad de toda vida, y así, nos olvidamos de tratarnos de acuerdo con ello.

Los ritos y las prácticas de la wicca son una manera de recordarnos eso. A través de sus instrumentos, su liturgia y su atmósfera, nos alejamos del árido materialismo del mundo moderno y reforzamos nuestra conexión con el espíritu. Nos colocamos en el centro del círculo, coronados por el humo del incienso y el amor de la divinidad y recordamos.

Una de las primeras cosas que aprendemos, o reaprendemos, es la noción de “espacio sagrado”. En la wicca hablamos del espacio sagrado en dos sentidos: nos referimos a la santidad de todo el espacio, de todo el mundo natural; y del espacio que consagramos a nuestros rituales y celebraciones. El primer sentido resulta difícil de comprender, por lo que creamos el segundo para demostrar que los dos son uno sólo. Existe, sin embargo, un tercer aspecto que la mayoría de nosotros tiende a pasar por alto, un tercer tipo de espacio sagrado: el nuestro propio.

En la cultura moderna no se nos enseña a considerar nuestro cuerpo como sagrado. Lo vemos como un proyecto en marcha, un enemigo, un obstáculo entre nosotros y nuestros deseos. Ya nadie es lo suficientemente delgado, bello o joven. Una industria multimillonaria alimenta la degradación del cuerpo en una mercancía que puede moldearse y modificarse como un puñado de barro. Nos inundan con imágenes del sueño imposible: la perfección física, algo improbable para casi todos, si exceptuamos un porcentaje minúsculo. Vivimos en la época de la mujer que parece un palo y del hombre con el cuerpo moldeado en el gimnasio.

El comercio tiene parte de culpa por esa actitud, pero su origen es más profundo, pues deriva de la forma en que percibimos el mundo. En las principales tradiciones religiosas a menudo se describe a Dios como un alfarero y al mundo como su vasija; Él le da forma, la hace girar, pero ésta es, en esencia, algo separado del Él. Históricamente, las religiones nos han dicho que nuestro cuerpo, al igual que sus necesidades engorrosas y terrenales, son algo que debemos trascender si hemos de alcanzar a Dios y, al mismo tiempo, nuestra cultura convierte la “perfección” de nuestro cuerpo en una obsesión. La mayoría de las personas están divididas en dos: el alma y el cuerpo. Y una y otro se miran con añoranza, desde la gran línea divisoria trazada por la represión y la privación.

Entonces surge una religión como la wicca, que pone patas arriba ese triste estado de cosas. La Diosa y el Dios son el universo, y existen tanto en su interior como más allá de él, y se manifiestan en cada partícula subatómica que gira alrededor de otra en el gran baile de la vida. El alfarero y la vasija son una sola cosa, por lo que debemos tratar la vasija con reverencia, no con desprecio. Desde esa perspectiva, ya no podemos disculpar la comercialización de lo que, para nosotros, es divino. El mundo físico es sagrado y bello. Eso incluye cada piedra, árbol, grillo, mono aullador, hoja de hierba, y hasta la última persona que lea estas palabras. Eso te incluye a ti.

El cuerpo es el don más precioso del Señor y la Señora. Sin él, no podríamos experimentar la vida; estaríamos privados de la gloria de la puesta del Sol, del sabor de la lluvia y del retumbar del trueno lejano. Casi todo lo que aprendemos, desde el nacimiento hasta la muerte, nos llega a través de los sentidos, y no de algún plano astral. Estamos hechos para alcanzar lo divino, no a pesar de lo físico, sino a través de lo físico. Nuestro cuerpo es un altar, un templo en sí mismo y de sí mismo, la combinación de los cuatro elementos infundidos con el espíritu.

Por supuesto, una cosa es decir que nuestros cuerpos son sagrados y otra muy distinta actuar en consecuencia. La mayoría de nosotros tratamos a nuestro cuerpo más como si fuera un parque de diversiones que un bosque sagrado; lo llenamos de comida basura y de sustancias químicas, circulamos con él sin proporcionarle suficiente descanso ni combustible, y lo empujamos a adoptar todo tipo de comportamientos de riesgo. ¿Cómo has cuidado de tu cuerpo últimamente? ¿Alimentas su llama sagrada, o haces de la noche día?

El cuerpo es un milagro viviente, millones de células en un concierto perfecto, cada una con su propia función, realizando un ballet con incontables operaciones por segundo. Tu cuerpo está impregnado por la esencia de la divinidad. La forma como lo tratas y lo alimentas es un reflejo de tu actitud hacia la naturaleza y hacia tus dioses.

Teniendo esto en mente, es parte de nuestro trabajo espiritual como seguidores de la wicca hacer las paces con ese animalito en que vivimos mientras dure nuestro paseo por la Tierra. Seguir un breve rito puede ayudarte a reivindicar la santidad de la piel en la que estás. Realízalo una vez, o llévalo a cabo siempre que lo necesites, y vuelve a conectarte a cada respiración con el espacio sagrado en que habitas.


Una afirmación de santidad

Lo único que necesitas para efectuar este rito es un frasco de aceite, de la fragancia que prefieras. La idea consiste en consagrarte a ti mismo como si fueras tu altar, así que, para empezar, báñate en agua caliente y con sales. Mientras lavas cada parte de tu cuerpo, imagínate que todos los sentimientos y las creencias negativas que has tenido con respecto a ella se disuelven en el agua. Fíjate sucesivamente en tu piel, tus músculos y huesos, y experimenta por un momento lo que siente tu cuerpo cuando lo maltratas y cuando lo tratas con reverencia. Medita brevemente acerca del trabajo que cada parte ha hecho por ti en esta vida. ¿Cuán lejos te han llevado tus pies? ¿Cuántos seres queridos se han recostado en tu hombro? ¿Cuántas canciones han pasado por tus labios?

Cuando hayas terminado, sécate y ponte delante de un espejo, preferentemente de cuerpo entero. Mira tu reflejo y recita:


Señora de la Luna, Señor de la Danza,

Que esculpiste la carne que uso en esta vida,

Dado que mis manos son tus manos

Y mi corazón, tu corazón,

Trae tu amor a este templo.

Atestigua esta bendición de mi cuerpo,

Préstame el valor de aceptarme tal como soy,

Y que tu presencia aquí pueda recordarme

Que yo soy tú,

Y que mi amor hacia ti es hacia mí y hacia todo lo que vive.

Bendito sea.


Una vez más, fíjate en las partes de tu cuerpo y úntalas con el aceite. Pronuncia en voz alta una afirmación de la santidad de cada parte del cuerpo, como por ejemplo: “Benditos son mis pies”. Puedes incluso extender la declaración para incluir atributos más específicos: “Benditos son mis pies, que caminan por el sendero de la verdad y la belleza”.

Hecho esto, tienes otras opciones. Puede que te sientas inspirado para bailar, ahondando aún más en la consciencia de tu cuerpo; es posible que te apetezca meditar, que la energía de la tierra suba hacia ti, o compartir la libación contigo y con los dioses. Haz lo que te sientas inclinado a hacer antes de agradecer al Señor y la Señora por su atención y terminar el rito. Lo importante es que, en los días siguientes, te vuelvas consciente de tu cuerpo en cuanto instrumento de curación y de cambios positivos en el mundo. El Dios y la Diosa se manifiestan a través de nosotros, y por lo tanto nuestro cuerpo es sagrado; recuérdalo cuando te encuentres con revistas repletas de supermodelos y de anuncios de píldoras para adelgazar. Recuérdalo cuando lleves la cabeza erguida, en lugar de dejar caer los hombros. Recuérdalo cuando te mires al espejo y verás la divinidad mirándote a ti.

Dianne Sylvan

DELFINIO


 El delfinio apoya el servicio alegre y el entusiasmo.

domingo, 19 de julio de 2026

EL CONO DE PODER

El cuerpo humano tiene un gran poder psíquico y energía. Ése es el poder mágico que la gente usa cuando hace cualquier trabajo de magia. La lectura de cartas, el uso del péndulo, la adivinación del futuro y los hechizos son sólo unos pocos ejemplos de actividades mágicas que requieren centrar nuestra energía en una meta específica.

Cuando un grupo de personas que está trabajando por un objetivo positivo común produce energía mágica, dentro del espacio sagrado de un círculo mágico, la energía psíquica liberada se conoce como “levantar un cono de poder”. Cuando un grupo o una asamblea de Brujas se concentra en una meta mágica específica y desea que su objetivo se manifieste físicamente, los resultados pueden ser asombrosos.

La energía mágica que se suscita de esta forma se denomina cono de poder porque la fuerza es visualizada como un cono que se eleva desde el borde exterior del círculo mágico. Cuando esto ocurre, los miembros del grupo visualizan que la energía llega a su punto más alto, o hasta cierto punto, por encima del centro del círculo. En ese momento, cada persona libera su energía y luego deja que el cono de poder se marche. En el ojo de su mente, ve el cono de poder volando por el reino invisible hasta su destino geográfico. Puedes utilizar el cono de poder para atraer cualquier necesidad positiva a tu vida (protección, salud, prosperidad, una casa nueva) o cualquier otra cosa que desees.


La historia del cono de poder

El acto de levantar un cono de poder es uno de los rituales mágicos más antiguos. De hecho, el concepto de cono de poder ya era antiguo antes de existieran los grandes imperios de Egipto, Grecia o Roma.

El arte de las cuevas de la Edad de Piedra descubierto en España respalda esta teoría. Una parte del arte primitivo de las cuevas halladas en el norte de España representa a mujeres bailando en torno a la figura de un hombre desnudo. Las mujeres llevan sombreros puntiagudos como los de las brujas (un símbolo del cono de poder) y parecen estar produciendo energía mágica. La figura masculina desnuda del centro podría representar a un líder espiritual, o quizá al Cazador (el proveedor, dador de vida, del que el antiguo clan dependía para obtener alimentos). Así, podríamos concluir que las bailarinas están levantando un cono de energía protector para atraer unas provisiones de comida.

Además, se ha encontrado arte mexicano precolombino que representa figuras de Brujas con sombreros puntiagudos, lo cual indica que la forma mágica del cono era conocida en Norteamérica desde tiempos remotos.

Uno de los rituales más perdurables de la historia, que refleja elementos básicos como el cono del poder, es la danza tradicional de setecientos años de antigüedad que realizan los Derviches Giróvagos de Turquía. Esta danza sagrada, o rito, fue creada por el gran poeta y místico Mevlana Jalaluddin Rumi y todavía es practicada por la Orden de los Derviches Giróvagos. Aunque el rito no es idéntico al de levantar un cono de poder, hay algunas similitudes fascinantes: dicha danza también se realiza en un círculo y, al igual que las bailarinas en el círculo mágico, los derviches alcanzan un estado modificado de consciencia. Las faldas blancas que visten fluyen hacia fuera mientras ellos giran, y su forma se asemeja a la del cono sagrado. Los altos sombreros que llevan los derviches no son puntiagudos, pero aluden a la forma del sombrero del antiguo mago. Y la energía mística que se produce mientras giran se consigue mediante cantos, método que también se encuentra en la creación del cono de poder.

A lo largo de la historia, el cono de poder ha sido usado para crear un escudo de energía protectora, aunque ésa es sólo una de sus muchas utilidades. Quizá el ejemplo más conmovedor de esto tuvo lugar en Inglaterra durante la Segunda Guerra Mundial. Corría el año 1940 y las fuerzas nazis habían invadido Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos. En junio de ese mismo año, Francia se rindió a Alemania y en Inglaterra se extendió el temor de una invasión inminente.

De modo que el 1º de agosto de 1940 (Lammas), las asambleas de Brujas y Brujos del sur de Inglaterra se reunieron en la región de New Forest para levantar un cono de poder para proteger a la nación de los ejércitos nazis. Entre los Brujos asistentes se encontraba el famoso ocultista Gerald Gardner. Éste fue uno de los ritos más grandiosos de la Brujería moderna. Tan fuerte era la determinación de repeler a las malignas fuerzas nazis, que el extraordinario ritual se realizó cuatro veces.

Colectivamente, las asambleas de Brujos y Brujas procuraron enviar a los nazis el mensaje psíquico de que, si intentaban invadir Inglaterra, fracasarían. El propósito de este ritual era no sólo crear un escudo protector, sino también afectar al proceso de toma de decisiones del Alto mando nazi.

Al final resultó que los nazis no invadieron Inglaterra. Y nunca sabremos con seguridad si el rito del día de Lammas tuvo algo que ver con ese desenlace, pero fue uno de los mejores momentos de la Brujería, y es un excelente ejemplo de cómo se puede utilizar el cono de poder para “el bien de todos”.


Cómo levantar un cono de poder

He aquí un ejemplo de cómo se puede levantar un cono de poder:

Antes de trazar un círculo mágico, el grupo o la asamblea de Brujos debe decidir un objetivo mágico específico y para quién se va a realizar el rito. Como comentamos antes, el objetivo puede ser cualquier necesidad positiva: buena salud, prosperidad, amor, paz, etc. El ritual también puede realizarse para una persona, un grupo o una comunidad, o incluso para nuestro planeta. Tras decidir estas cosas, también se debe decidir cómo se aumentará el poder. Esto puede hacerse a través de la meditación, cantos, bailes, o una combinación de estos métodos.

Una vez que el grupo ha tomado una decisión al respecto, traza el círculo de acuerdo con tu tradición. En el centro del círculo coloca una fotografía o un símbolo de tu objetivo. O puedes encender una vela, el incienso apropiado y, si las condiciones lo permiten, una hoguera.

Ahora puede empezar la magia. Cuando el grupo empiece a concentrarse en el objetivo, todos deberían tomarse de la mano. Para marcar el tono, el grupo puede decir algo así como: “Mano a mano, corazón a corazón. Que comience el poder”.

Si se usa un instrumento musical como un tambor o una flauta, éste sería un buen momento para empezar a tocarlo. Si se va a usar la tradicional Danza en Círculo para levantar el cono de poder, podéis empezar ahora. La danza debería moverse en el sentido de las agujas del reloj. Los bailarines deben llevar ropa cómoda, para ayudar a que la energía fluya. A medida que el poder se intensifique, los bailarines deberían aumentar su velocidad. Todos deberían continuar tomados de la mano y visualizando el objetivo acordado.

Cuando el movimiento dentro del círculo llegue a su punto más alto, sentirás un estado de conciencia modificado. El líder del grupo indicará la dirección para liberar el poder. En ese momento se detiene el baile.

Ahora, el grupo debería levantar los brazos. Sentiréis como si la energía proviniera de la tierra, elevándose a través de cada persona, hasta ser liberada a través de las puntas de los dedos de las manos, o de la cabeza. Visualiza el objetivo ya realizado.

El poder se elevará primero desde el perímetro del círculo y luego por encima del centro del mismo, donde formará una punta. Éste es el cono de poder.

A través del poder de voluntad mágico del grupo, el cono de poder es liberado en el reino del espíritu, hacia su destino final. Los auténticos psíquicos que han participado en rituales del cono de poder dicen que éste aparece como una luz blanca azulada.

Tras el ritual, que puede ser agotador, se debería cerrar el círculo y se lo debería liberar. Todo el mundo debería relajarse; se pueden servir refrescos ligeros y se recomienda una conversación positiva sobre el resultado del ritual. Cuando te despidas del grupo debes saber que vuestra petición se manifestará físicamente de la manera más perfecta.


El cono de poder y el simbolismo mágico

Sabemos que la forma del cono es un símbolo mágico antiguo y universal, y tiene un profundo significado místico.

Como dije antes, el sombrero puntiagudo de las brujas es un símbolo del cono. Pero el cono también está asociado al círculo, así como a la eternidad. Puesto que su forma es un triángulo, está vinculado mágicamente al número tres y a los tres aspectos del ciclo de la vida: nacimiento, muerte y renacimiento.

No es coincidencia que las antiguas civilizaciones de Egipto y México construyeran sus grandes monumentos en forma de pirámides. Ellos también conocían la trascendencia de la forma del cono.

En la magia, el cono es un símbolo de nuestras aspiraciones y metas. Es nuestra conexión con lo divino.


El encanto del cono de poder

Puesto que el cono es uno de los símbolos más antiguos y mágicos de todos, he aquí un sencillo encanto que puedes crear para invocar su energía mística:

En una hoja de papel blanca y limpia, dibuja un triángulo equilátero. Debajo de la base del triángulo, escribe el nombre de la antigua Diosa Madre: Astarté. Ella era considerada una guerrera y una creadora. El cono era uno de sus símbolos sagrados.

Dentro del triángulo, escribe tu deseo. Cuando sientas que es el momento adecuado (la semana siguiente, el mes siguiente o el año siguiente) quema tu deseo en un fuego ritual. Y, como el cono de poder, haz que tu deseo se eleve hasta los Cielos. Que así sea.

James Kambos

BLANCO

sábado, 18 de julio de 2026

BARCOS FANTASMAS. MARY CELESTE

La súbita desaparición de la tripulación completa del Mary Celeste ha creado que sea uno de los misterios más fascinantes de la historia de la navegación.

El Mary Celeste bergantín de Nueva Escocia que fue escenario de una extraña desaparición en masa.

El 5 de diciembre de 1872, el vigía de la nave británica Dei Gratia avistó un barco que parecía tener problemas. Tres tripulantes bajaron la chalupa del Dei Gratia y remaron hasta el barco en peligro para ofrecerle ayuda. Treparon por la barandilla y llegaron a la cubierta; salvo por el sonido del viento en las velas y el inquietante crujido del maderamen, no se oía nada. Los marineros registraron el barco desde los mástiles hasta la bodega y lo encontraron en excelentes condiciones, pero no había ni un alma a bordo. La tripulación había desaparecido sin dejar rastro. El barco se llamaba Mary Celeste.