viernes, 2 de octubre de 2026

El mejor sentimiento

BAAL

Nombre egipcio: Bar

Nombre  griego: Baal

Era un dios cananeo de la fertilidad, la tormenta y la guerra y uno de los más importantes de su panteón. Hermano y marido de Anat. Como dios guerrero, en Egipto fue identificado con Seth en la época de los hicsos; también fue asociado a Montu. Su culto fue popular en Egipto desde finales del Reino Nuevo. 

Baal (semítico cananeo: Baʕal [baʕal], señor )? era una divinidad de varios pueblos situados en Asia Menor y su influencia: fenicios (asociado a Melkart), cartagineses, caldeos, babilonios, sidonios y filisteos. Su significado se aproxima al de "amo" o "señor".

Se lo consideraba dios de la lluvia y la guerra. Como dios guerrero, en Egipto fue identificado con Seth durante la época de los hicsos; también fue asociado a Montu. Pero su culto en Egipto sería denigrado durante la dinastía XVIII. Era el dios de la lluvia, el trueno y la fertilidad. En la Biblia Baal (בעל Ba‘al) es uno de los falsos dioses, al cual los hebreos rindieron culto en algunas ocasiones cuando se alejaron de su adoración a Jehová; (ver Idolatría). Fue adorado por los fenicios junto al dios Dagón (el más importante de su panteón).

Adoración a Baal

Poco se sabía de la adoración a Baal, aparte de las muchas referencias de las Escrituras, hasta que las excavaciones de Ugarit (la moderna Ras Shamra, situada en la costa de Siria, frente al extremo nordeste de la isla de Chipre) sacaron a la luz muchos objetos religiosos y cientos de tablillas de arcilla. Se cree que muchos de esos documentos antiguos, conocidos ahora como los textos de Ras Shamra, son las liturgias o las palabras de aquellos que participaban en los rituales de las fiestas religiosas.

En los textos de Ras Shamra se alude a Baal (llamado también Aliyán [Prevaleciente] Baal) como “Zebul (Príncipe), Señor de la Tierra” y “el Jinete de las Nubes”. Estos nombres armonizan con una representación de Baal en la que se le muestra sosteniendo en la mano derecha un garrote o maza y en la mano izquierda un relámpago que acaba en una punta de lanza. También se le representa llevando un yelmo con cuernos, lo que parece indicar una estrecha relación con el toro, símbolo de la fertilidad.

Baal era el “hijo” del dios El. En todo el Levante mediterráneo y la mitología cananea se denominaba así (El) a la deidad principal, se lo conocía como «padre de todos los dioses», el dios supremo, creador de todas las cosas, padre de la raza humana y de todas las criaturas. Aparte de ser llamado «el creador», también era llamado «el bondadoso». Por lo general, El se representa como un toro, con o sin alas. También lo llamaban Eloáh, Eláh) y su esposa principal era Asera (Astoret, Athirat ó Ishtar). A su vez su hijo Baal era representado como un joven guerrero, pero también como un “toro joven” (becerro). [En Ugarit el templo de El-Il-Dagan y Baal estaban juntos].

Baal era ya venerado en el tercer milenio a. C. por los semitas amorreos; su nombre propio era Hadad (con sus variantes Adad, Haddu, Addu, Had, Ad). Ese culto fue introducido en Egipto aparentemente por los hicsos (pueblos de origen semita que hacia el s. XVIII a. C. reinaban en el delta del Nilo). [1]

En Palestina no suele llover desde finales de abril hasta septiembre. Las lluvias comienzan en octubre y continúan durante todo el invierno hasta abril, gracias a lo cual crece una abundante vegetación. Se creía que los cambios de estación y los efectos subsiguientes eran ciclos producidos por los interminables conflictos entre los dioses. El que cesasen las lluvias y se marchitase la vegetación se atribuía al triunfo del dios Mot (dios de la muerte y la aridez) sobre Baal (dios de la lluvia y la fertilidad), lo que obligaba a este último a retirarse a las profundidades de la tierra. Por otro lado, se pensaba que el comienzo de la estación lluviosa indicaba que Baal había despertado a la vida, lo que era posible gracias al triunfo de Anat, su hermana, sobre Mot, permitiendo que su hermano Baal volviese al trono. La unión de Baal con su esposa, probablemente Astoret, se creía que garantizaba la fertilidad durante el año entrante.

Los agricultores y ganaderos cananeos posiblemente pensaban que el participar en rituales prescritos —una especie de magia imitativa— durante sus fiestas religiosas estimulaba a sus dioses a actuar según el modelo representado en esas fiestas, y esto era necesario para tener cosechas y rebaños productivos durante el nuevo año, así como para alejar sequías, plagas de langostas, etc. De modo que la vuelta a la vida de Baal para ser entronizado y unirse a su consorte se celebraría con ritos de fertilidad licenciosos, caracterizados por orgías sexuales desenfrenadas[cita requerida].

Toda ciudad cananea debió tener su santuario en honor al Baal de su localidad. Asimismo, se nombraban sacerdotes para dirigir la adoración en estos santuarios y en los muchos lugares sagrados que se hallaban en las cumbres de las colinas cercanas y que eran conocidos como “lugares altos”. (Compárese con 2Re 17:32.) Es posible que en el interior de dichos lugares sagrados hubiese imágenes o representaciones de Baal, en tanto que en el exterior, cerca de los altares, se encontraban las columnas de piedra (probablemente símbolos fálicos de Baal), los postes sagrados que representaban a la diosa Aserá y estantes de incienso. (Compárese con 2Cr 34:4-7; véase Poste sagrado.) Según la Biblia, había prostitutos y prostitutas en los lugares altos, y además de la prostitución ceremonial, también se llevaba a cabo el sacrificio de niños. (Compárese con 1Re 14:23, 24; Os 4:13, 14; Isa 57:5; Jer 7:31; 19:5.) La adoración de Baal incluso se efectuaba en las mismas azoteas de las casas, desde donde con frecuencia ascendía humo de sacrificio a ese dios. (Jer 32:29.)

Hay indicios de que tanto a Baal como a otros dioses y diosas cananeos sus adoradores los relacionaban con ciertos cuerpos celestes. Por ejemplo, uno de los textos de Ras Shamra menciona una ofrenda a la “Reina Shapash (el Sol) y a las estrellas”, y otro alude al “ejército del Sol y la hueste del día”.

Por tanto, es preciso mencionar que la Biblia hace varias alusiones a los cuerpos celestes en relación con la adoración a Baal. Al describir el derrotero pecaminoso del reino de Israel, el registro de las Escrituras dice: "Dejaron todos los mandamientos de Jehová su Dios, y se hicieron imágenes fundidas de dos becerros, y también imágenes de Asera, y adoraron a todo el ejército de los cielos, y sirvieron a Baal;" (2Re 17:16.) En cuanto al reino de Judá, se informa que en el mismo templo de Jehová llegaron a estar "todos los utensilios que habían sido hechos para Baal, para Asera y para todo el ejército de los cielos". También, las gentes por todo Judá "quemaban incienso a Baal, al sol y a la luna, y a los signos del zodíaco, y a todo el ejército de los cielos". (2Re 23:4, 5; 2Cr 33:3; véase también Sof 1:4, 5.)

Cada localidad tenía su propio Baal, al que se solía calificar mediante un nombre geográfico. Por ejemplo, el Baal de Peor (Baal-peor), adorado por moabitas y madianitas, tomó su nombre del monte Peor. (Nú 25:1-3, 6.) Más tarde, los nombres de esos baales locales llegaron a incorporarse, por metonimia, a los mismos nombres geográficos, como por ejemplo: Baal-hermón, Baal-hazor, Baal-zefón y Bamot-baal. Sin embargo, a pesar de la diversidad de baales, para el cananeo en realidad solo existía un dios Baal.

Dios protector

Baal, dios de la Tempestad y de la Lluvia. Los cananeos se encomendaban a él cada vez que emprendían sus viajes.

Nombres Teofiricos

Baal (también con grafía Beel, Bel, etc.) entra a formar parte de numerosos nombres compuestos:

Estela de baal, hallada en Ugarit. Louvre.

jueves, 1 de octubre de 2026

Noel Clarasó dijo...

OCTUBRE

Octubre es un mes de celebración y de trabajo. No sólo es la época de la cosecha en la mayor parte del hemisferio Norte, sino que, además, es una época para procesar lo que se ha cosechado. Antes de que existiera la agricultura mecanizada, había que ha­cer una gran cantidad de trabajo para asegurar que hubiera comida suficiente para el año siguiente. Una vez hecho esto, había tiempo para descansar y celebrar la buena cosecha.

El cereal era cortado y atado en haces; luego, los haces eran trillados y el grano era separado de la paja y las granzas. El cereal debía ser guardado de una forma que lo preservara de los roedores, los insectos y la putrefacción. Convertir parte del cereal en cerveza, las uvas en vino o las manzanas en sidra no sólo era una forma de evitar que estos alimentos se estropearan, sino también de producir alcohol y disfrutarlo.

Las patatas y otros cultivos de raíz eran desenterrados; los guisantes y las ju­días eran recogidos y puestos a secar. Las cebollas eran extraídas del suelo; la parte superior era trenzada y luego colgada de las paredes o el techo. Las frutas blandas como las bayas debían ser convertidas en conservas, mientras que otras frutas podían ser puestas a secar. La mayoría de nosotros no ve ninguna de estas cosas en estos tiempos de comida refrigerada, que es transportada por medio mundo.

Octubre es época de caza. Los ciervos están en celo, de modo que matar a los machos sobrantes está en armonía con el proceso natural. Y empieza a hacer suficien­te frío como para que sea menos probable que la carne se eche a perder. Por lo tanto, éste también es un período para matar el excedente de ganado en las granjas. La carne debe ser procesada y curada para que aguante todo el invierno. También se utilizaban el ahumado, la salmuera y el adobo para conservar la carne.

Pero octubre es también una época de festividad. En Canadá, Acción de Gra­cias se celebra el segundo lunes de octubre. En este mes hay muchos mercados gran­des y ferias de la cosecha; la feria anual más grande es la Oktoberfest, que se viene celebrando en Munich desde 1810, y a la que asisten unos seis millones de personas todos los años. La cerveza tiene un papel preponderante en esta feria, que empieza cuando el alcalde abre la espita de un barril de cerveza. La Oktoberfest se celebra en muchas otras ciudades alemanas y en otras partes. Y la naturaleza se une a las festividades aportando el despliegue de color anual.

Octubre finaliza con Samhain, una de las fiestas más importantes del año de las Brujas. Samhain es la culminación de la cosecha y de la caza. Esta fiesta trata sobre la muerte, porque sólo podemos alimentarnos mediante la muerte de las plantas y de los animales. Esta es una época para recordar todo lo que ha muerto a lo largo del año anterior. La vida se alimenta de vida. El Dios Cornudo simboliza tanto al cazador como al cazado, al ciervo y a los que persiguen al ciervo. El Dios Verde de la vegeta­ción muere en esta época del año, porque la vegetación muere, ya sea porque es reco­gida como alimento, o muere por la helada, o simplemente llega al final de su vida.

La Cena Muda es una celebración de Samhain. Se trata de una cena que se come en silencio, en comunión con los espíritus de quienes han muerto. Los platos tradicionales para la Cena Muda varían, pero deberían ser los platos favoritos de las personas a las que pretendes honrar. Prepara una mesa formal, con mantel y con tu mejor vajilla, como lo harías para cualquier invitado digno de respeto. Deberías poner varios sitios más en la mesa que el número de personas asistentes. La comida no de­bería empezar hasta que haya anochecido y para la iluminación debes utilizar velas en lugar de luz eléctrica. Deja que las velas ardan hasta que se consuman. Se deberían colocar fotos y recuerdos de los que están muertos sobre la mesa, o en cualquier otra parte del comedor.

Para la fiesta en sí, la gente entra en el comedor en silencio, se sirven o se pa­san los platos y come sin hablar o, de ser posible, sin emitir ningún sonido en absolu­to. Asegúrate de que haya un plato y un cuenco de libación: hay que verter un poco de cada líquido en el cuenco y poner un poco de cada alimento en el plato. Después, esto se debería entregar a la tierra colocándolo en un montoncito de abono orgánico o enterrándolo en el jardín. Muchas Brujas honran a sus muertos y celebran la cosecha en Samhain de esta forma.

Magenta Griffith

miércoles, 30 de septiembre de 2026

ABEJÓN

JUGUETE DEL DIABLO

Cuidado con el diablo que camina en las sombras al caer la noche, pues si sacude un tallo plumoso de la milenrama (Achilea spp.) en tu residencia, seguro que quedarás maldito.

    La milenrama ha sido asociada tanto con el diablo como con las brujas, pero, irónicamente, la planta también se ha usado para protegerse de sus malas acciones.

    Ya sea colgada sobre una puerta o escondida en el zapato antes de viajar, llevar milenrama cerca significaba que ningún daño podría alcanzar.

    Miembro de la familia de las asteráceas, ha sido utilizada en medicina y rituales durante miles de años. Se emplea en hechizos de protección, curación, amor y adivinación.

    Las flores agrupadas en copas planas de la milenrama pueden cortarse fácilmente y colocarse en una pequeña corona de parra, colgarla sobre la entrada de tu hogar e invocar su poder protector diciendo algo como esto:

Energía negativa, un anillo de milenrama te atará, para que mi mente esté en paz.

-Monica Crosson