Hay días
en los que se producen hechos extraordinariamente dramáticos. La
violencia o la brutalidad de alguno de estos sucesos, junto con el
desconcierto originado por lo inesperado de su aparición,
conmocionan a quienes, de una u otra forma, se ven envueltos en
ellos. En estos casos se encuentra en acción la fuerza incontenible
del arquetipo de La Torre.
El
mágico influjo de La Torre en el mundo
La
naturaleza parece estar sometida a reglas estrictas, las leyes
físicas permiten prever gran parte de los acontecimientos que pueden
producirse en nuestro planeta, la meteorología, la vulcanología, la
oceanografía y otras ciencias de carácter geográfico van
descubriendo el funcionamiento y comportamiento de las fuerzas que
actúan en él y sobre él.
Pero
nuestro planeta, como todo cuerpo vivo, se encuentra afectado también
por las energías representadas en los arquetipos del Tarot. Por esta
razón, de vez en cuando, la fuerza de La Torre irrumpe
inesperadamente, desbaratando toda previsión y originando
cataclismos y catástrofes que dejan perplejos a los científicos y
producen intensa y dolorosa desolación.
En otros
casos es en el hombre en quien parece explotar el arquetipo de La
Torre y la sociedad es convulsionada con la violencia irracional y la
guerra.
Puedes
pensar que sería mejor que este arquetipo no se hubiera inventado,
que la mente divina podía haberse ahorrado el trabajo de crearlo, y
así habría evitado a la humanidad infinidad de quebraderos de
cabeza.
Pero el
universo es una máquina perfecta, en él cada engranaje tiene su
razón de ser, es necesario que se produzcan cambios para que otras
formas nuevas puedan sustituir a las viejas. La naturaleza ensaya,
continuamente, cómo alcanzar su propia perfección y la sociedad
humana, con mejor o peor acierto, trata también de ensayar formas
diferentes de vivir.
Cuando te
enfrentes a un hecho inesperado, de carácter doloroso (lo cual
siempre supone una pérdida), piensa que se trata de una necesidad de
cambios que demanda tu propia personalidad, que es imprescindible que
modifiques tus puntos de vista, tienes que despegar tus emociones de
personas, lugares e ideas que por alguna razón ya no te permitían
desarrollarte plenamente como ser humano. Sobre todo, no te aferres
al pasado, porque el lugar en el que antes se elevaba la torre en la
que depositaste ilusiones y esperanzas ya no está. Pero el futuro
lleno de nuevas y diferentes posibilidades para ti, sigue estando
ahí.
La
experiencia de La Torre es la maestra del desapego, derriba el
edificio de tu cotidianeidad, para que en el nuevo solar, puedas
construir otro más moderno, más de acuerdo con tu tiempo y forma
presente de ser.
El
arquetipo de La Torre solo interviene cuando el desequilibrio hace
imprescindible su actuación. Entonces genera un estado de aparente
caos para reestructurar de nuevo las formas, las emociones, las
ideas, en suma, para organizar una nueva forma de ver y vivir la
vida.
Una de las
características de La Torre es precisamente que es imprevisible, así
que trata de vivir sin temor a accidentes, catástrofes y otros
hechos relacionados con este arquetipo, porque su acción si tiene
que realizarse en tu vida, lo hará no sobre tus temores, que
representan hechos previsibles, sino sobre aquello que no habías
tenido en cuenta y por lo tanto, de suceder te “pillaría” por
sorpresa.
En el
tiempo
El tiempo
de La Torre es el de la instantaneidad, todo se derrumba en un
momento, aunque luego ese momento origine muchas horas de reflexión
y sentimiento. Se trata de un instante de intensidad indescriptible,
sólo quien lo ha vivido puede comprenderlo. Es un relámpago de
plena y absoluta lucidez, en el que parece que la mente amplifica
todos sus recursos y sus mecanismos escondidos. Quien ha estado
próximo a morir, quien ha sufrido la pérdida instantánea de seres
o incluso bienes queridos, conoce el tiempo explosivo que propicia la
acción de este arquetipo. Después, la mente trata de tomar el hilo
del acontecimiento para intentar recrearlo, pero la fugacidad del
instante de La Torre lo hace imposible. Pero hay acciones del
arquetipo de La Torre de naturaleza más suave, a veces puede
observarse la grieta que amenaza con derrumbar al edificio, y ante
este aviso por parte de este arquetipo, puede disponerse de tiempo
para hallar soluciones, aunque generalmente lo mejor es empezar de
nuevo.
En las
personas
Todas
aquellas personas que te comunican noticias inquietantes, que tratan
de ponerte en tensión, que despiertan tu sentido alerta, que te
envuelven en peligros imaginarios o reales, son emisarios del
arquetipo de La Torre.
También
lo son quienes practican o quienes te motivan para que practiques
deportes de aventura y riesgo, los miembros de ONG, que actúan en
países en los que la situación política representa un gran
peligro, los corresponsales de guerra que narran los avatares de las
batallas prácticamente en vivo y en directo.
Lo son,
igualmente, quienes comprometen todo su patrimonio en la aventura del
juego en los casinos y apuestas, así como, quienes arriesgan su
capital en la bolsa o en especulaciones de alto riesgo.
Todas
aquellas personas que “se sienten” vivas cuando el máximo
peligro les ronda de cerca. Soldados en acción, espías y quienes
hacen de su vida una peligrosa ruleta rusa.
En ti
Un viejo
lema militar atribuido al Caballero y Alférez de Caballería Pedro
de Valdivia (siglo XVI) que decía “la muerte menos temida, da más
vida”, te ayudará a asumir una actitud serena ante la posibilidad
de acción del arquetipo de La Torre. De esta forma podrás vivir con
toda tranquilidad, sin depender de temores infundados, pero será
bueno que tengas en cuenta que nada está garantizado para siempre.
Otra norma elemental es el control de los riesgos, el valor está
siempre en sintonía con la inteligencia, si no obras de esta manera,
dejarás que la irresponsabilidad en unos casos y la peligrosa
temeridad en otros, obnubile tu mente con la posibilidad de que se
produzca el “error fatal” del que podrías arrepentirte toda tu
vida.
La Torre,
como todo en el universo, actúa dónde y cuándo tiene que hacerlo,
aquellas personas que necesiten una sacudida que les haga reaccionar
y romper los moldes equivocados en los que vivían, puede ser que
reciban la visita de La Torre en la intensidad y lugar que a la larga
pueda ser más beneficiosa para ellos. Pero quién esté dispuesto,
como en este caso tú, a vivir con inteligencia y buen juicio en su
vida, es casi seguro que La Torre, si tienes que verla, sea tan solo
para poder ayudar con todo tu corazón y todo tu amor a aquellos que
se encuentran experimentando las lecciones de su efecto.
José
Antonio Portela