El enebro está regido por el Sol y el fuego.
Puede romper maldiciones.
Imagen orientativa.
Ingredientes (para 2 docenas de galletas):
2 tazas de harina
1/8 de cucharadita de sal
2 cucharaditas de polvo de hornear
1/3 de taza de azúcar
1 huevo
1 cucharadita de extracto de vainilla
Jugo y ralladura de 1 naranja
1 cucharada de canela
1 taza de mantequilla suavizada
1 taza de azúcar glas
½ bloque de queso crema (115g), suavizado
1 cucharada de leche
Preparación:
Mezcla la harina, la sal y el polvo de hornear en un tazón grande.
En otro tazón, mezcla el azúcar, el huevo, el extracto de vainilla, el jugo y la ralladura de naranja, la canela y la mantequilla suavizada mientras visualizas las energías que deseas atraer.
Incorpora los ingredientes secos hasta formar una masa suave. Forma bolitas del tamaño de una cuchara grande y colócalas en una bandeja engrasada, aplanándolas ligeramente.
Hornea a 175ºC durante 15-20 minutos, hasta que la parte superior esté cocida.
Para el glaseado, mezcla el azúcar glas, la leche y el queso crema. Coloca una cucharada sobre cada galleta.
Consume estas galletas para atraer dulzura a tu vida, ya sea en forma de buena suerte, alegría, prosperidad, amor o pasión e imagina cómo llegan a ti mientras las comes.
-Melanie Marquis
El único sobreviviente de un naufragio llego a la playa de una diminuta y deshabitada isla. Pidió fervientemente a Dios ser rescatado, y cada día escudriñaba el horizonte buscando ayuda, pero no parecía llegar.
Cansado, finalmente optó por construirse una cabaña de madera para protegerse de los elementos y almacenar sus pocas pertenencias.
Entonces un día, después de buscar alimento por la isla, regresó a su casa para encontrar su cabaña envuelta en llamas, con el humo ascendiendo hasta el cielo. Lo peor había ocurrido, lo había perdido todo. Quedó anonadado de tristeza y rabia. Dios, ¿cómo pudiste hacerme esto?, se lamentó. Sin embargo, al día siguiente fue despertado por el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Habían venido a rescatarlo. ¿Cómo supieron que estaba aquí?; preguntó el naufrago a sus salvadores.
Vimos su señal de humo, contestaron ellos.
Es
fácil descorazonarse cuando las cosas van mal, pero no debemos
desanimarnos aún en medio del dolor y el sufrimiento.
Recuerda
la próxima vez que tu cabaña se vuelva humo, que puede ser la señal
de que la ayuda viene en camino.
Chispas de sabiduría por Elyn
Donde
fuiste feliz alguna vez
no debieras volver jamás: el tiempo
habrá
hecho sus destrozos, levantado
su muro fronterizo
contra el que
la ilusión chocará estupefacta.
El tiempo habrá
labrado,
paciente, tu fracaso
mientras faltabas, mientras
ibas
ingenuamente por el mundo
conservando como recuerdo
lo
que era destrucción subterránea, ruina.
Si
la felicidad te la dio una mujer
ahora habrá envejecido u
olvidado
y sólo sentirás asombro
−el anticipo de las
maldiciones.
Si una taberna fue, habrá cambiado
de dueño o de
clientes
y tu rincón se habrá ocupado
con intrusos
fantasmagóricos
que con su ajeneidad te empujan a la calle, al
vacío.
Si fue un barrio, hallarás
entre los cambios del
urbano progreso
tu cadáver diseminado.
No
debieras volver jamás a nada, a nadie,
pues toda historia
interrumpida
tan sólo sobrevive
para vengarse en la ilusión,
clavarle
su cuchillo desesperado,
morir asesinando.
Mas
sabes que la dicha es como un criminal
que seduce a su
víctima,
que la reclama con atroz dulzura
mientras esconde la
mano homicida.
Sabes que volverás, que te hallas condenado
a
regresar, humilde, donde fuiste feliz.
Sabes
que volverás
porque la dicha consistió en marcarte
con la
nostalgia, convertirte
la vida en cicatriz;
y si has de ser
leal, girarás errabundo
alrededor del desastre entrañable
como
girase un perro ante la tumba
de su dueño… su dueño… su
dueño…
Félix
Grande
Música
amenazada