martes, 5 de mayo de 2026

El pintor

Estiré el paño, envolví el horizonte y con tal hatillo me hice al camino. Por aquel entonces tenía que pintar las flores silvestres, el polvo que intentaba emborronar mis zapatos y hasta los granos de trigo que llevaban las hormigas pero cuando me acostumbré todo pasó con mayor facilidad. Había una perdiz durmiendo la siesta entre las espigas y un águila curioseándome desde lo alto.

Buscaba algo y entonces ocurrió. Un sombrero de paja con una cinta roja surcó el cielo. Traté de adivinar los vientos y eché a correr. Entonces todo se detuvo.

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