La necesidad de crear forma parte de la naturaleza humana tanto como la necesidad de respirar, aunque se manifiesta de una manera distinta en cada persona. La gente suele dar por sentado, erróneamente, que sólo los escritores, los artistas, los músicos y los actores emplean su creatividad en sus profesiones, pero la verdad es que la necesidad de ser creativos se encuentra en prácticamente todos los ámbitos de la vida.
Piensa en el chef, por ejemplo. Cocinar es un acto creativo que utiliza la comida (el medio artístico) para crear cuisine (la forma artística final). Otro ejemplo: el interiorismo. El decorador utiliza telas, muebles y obras de arte (los medios) para crear un diseño dentro de la casa (la forma de arte final). Si te fijas bien, prácticamente todas las profesiones tienen algún aspecto artístico en el que se requiere imaginación para visualizar o crear el resultado.
De modo que, tanto si eres un artista profesional como si eres un matemático, lo más probable es que en algún momento hayas tenido que recurrir a la fuerza creativa en tu trabajo. Pero, ¿qué ocurre cuando invocas a tu musa y descubres que está de vacaciones? Las fechas límite y los contratos requieren que produzcamos según la demanda. Ningún editor esperará a que te llegue la inspiración cuando tienes que entregar un artículo o el manuscrito de un libro. Los clientes no serán muy comprensivos si les dices que sencillamente no te has sentido motivado para trabajar en su campaña publicitaria prevista para el día siguiente.
Entonces, ¿qué haces cuando las brasas se han apagado y no encuentras las cerillas? ¿Puedes poner en marcha la energía en un nivel mágico? La respuesta es un sí limitado.
Limitado porque a veces un bloqueo es una cuestión de seguridad en uno mismo. Cuando nuestra confianza se tambalea –a menudo porque alguien ha rechazado nuestro trabajo- esto puede provocar un bloqueo en nuestra capacidad de trabajar. Los escritores lo llamamos “el editor en el hombro”. Tú lo conoces como esa vocecita que te mira por encima de tu hombro y te susurra: “Es posible que ellos tengan razón, quizá no tienes el talento o la capacidad para triunfar. Quizá es mejor que no lo intentes, porque seguramente fracasarás”. Desafortunadamente, hace falta algo más que magia para resolver ese problema. Hace falta una introspección para encontrar la fuerza para creer en nosotros mismos. A veces es necesaria una terapia.
Otro problema con el cual la magia no sirve de nada tiene lugar cuando una persona cree que quiere hacer o ser algo, pero en realidad sólo desea el resultado. Por ejemplo, muchas personas me dicen que quieren escribir un libro, pero muy pocas tienen el talento y/o el impulso para hacerlo. Lo que en realidad quieren es poder decir que son escritores, o quieren ser ricos y famosos (dan por sentado, erróneamente, que todos los escritores lo son) sin tener que enfrentarse al arduo trabajo que acompaña al hecho de ser un escritor profesional.
Pero supón que realmente te encanta el trabajo. Te encanta escribir o te encanta cocinar, pero te has encontrado con un bloqueo y no sabes cómo traspasarlo. Nadie te ha convencido de que vas a fracasar. Sabes que puedes cocinar (escribir, pintar, etc.), pero por alguna razón te sientes reprimido y quemado ¿Qué puedes hacer?
Bueno, primero ocúpate de los asuntos prácticos. ¿Éstas durmiendo lo suficiente? ¿Éstas comiendo bien, o estás consumiendo demasiado azúcar? ¿Éstas tomando vitaminas? ¿Éstas preocupado por otros problemas en tu vida; quizá tu madre está enferma o tu gato se ha escapado de casa, o quizá tu agenda está tan llena que no puedes pensar con claridad?
Resuelve estos problemas lo mejor que puedas. Obviamente, no siempre podemos controlar todo lo que ocurre en nuestras vidas, pero podemos controlar nuestras reacciones y mejorar nuestra salud para tener la capacidad de enfrentarnos a nuestros problemas.
Apaga la tele y duerme una hora más. Deja el azúcar y el exceso de cafeína y come suficientes proteínas, frutas y verduras de calidad.
Si tu agenda es abrumadora, adminístrate el tiempo y determina qué tareas puedes eliminar del todo y cuáles puedes delegar, y establece prioridades con el resto. Yo dejé libres al menos entre seis y ocho horas semanales reduciendo el tiempo que dedico a los e-mails.
Cuando te hayas ocupado de los aspectos prácticos que entorpecen la función creativa, entonces podrás empezar a trabajar en el nivel mágico. Puedes estimular la creatividad de varias maneras.
Romper el cascarón de tu creatividad
Una de las primeras cosas que hago cuando estoy teniendo problemas con un bloqueo de la creatividad, después de examinar los aspectos prácticos de mi vida, es echar una mirada al espacio físico en el que creo. En mi caso, sería la oficina de mi casa, aunque también presto atención al resto de la vivienda.
¿El espacio está desordenado? El desorden no sólo anubla tu entorno, sino también tus energías mágicas y creativas. Resulta difícil pensar con claridad si vives en un hogar desordenado. Haz una limpieza a fondo de la casa y limpia el espacio con el humo de un palito de incienso de salvia: esto te ayudará a eliminar cualquier energía estancada que pudiera estar bloqueando tu capacidad de visualizar y crear.
En segundo lugar, fíjate en la disposición de tus muebles. Las esquinas afiladas apuntando hacia tu mesa o el lugar donde te sientas pueden enviar lo que se denomina “shars” (zonas de energía negativa) que interfieren con tu chi (fuerza vital). Asegúrate de que se filtra gran cantidad de luz a la habitación y cuelga cristales del techo para que la energía continúe fluyendo. No pongas tu mesa de escritorio o tu silla alineada con la puerta: sería una invitación a ser golpeada por la energía que corre por el pasillo. Las plantas, los recipientes con agua y un sentido de la simetría pueden ayudar a aumentar el buen Feng shui en tu espacio creativo. Cuando estés en paz con tu santuario, ello ayudará a aclarar tus pensamientos y a estimular tu imaginación.
En tercer lugar, haz un collage de creatividad. Busca en las revistas imágenes y palabras que te inspiren, que enciendan la chispa de tu imaginación. No te organices de antemano dando por sentado que vas a buscar un tipo de imagen. Déjate guiar por cualquier cosa que atraiga tu mirada. Si descubres que te sientes atraído por imágenes a las que normalmente no prestarías atención, entonces quizá tu imaginación está intentando decirte que necesitas un cambio en tu percepción. Cuando hayas acumulado suficientes imágenes y frases, colócalas sobre un tablón de la manera más agradable que puedas encontrar. Utiliza pegamento en barra para pegarlas al tablón. Cuando hayas acabado, humea el tablón con incienso de salvia y cuélgalo en tu espacio creativo para que te inspire y te motive. Hay otro ejercicio que funciona a través de tus sueños. Encuentra una caja pequeña de aproximadamente veinte centímetros cuadrados y entre siete y doce centímetros de profundidad. Quizá quieras usar una caja que tenga la forma de un cofre del tesoro o de un baúl de viaje. Simplemente asegúrate de que su apariencia te agrade o te intrigue. Límpiala con humo de incienso y ponla bajo la Luna llena (aunque debes protegerla de los elementos: si hace mal tiempo, asegúrate de que esté cubierta con un protector de plástico o colócala en una ventana a través de la cual brille la Luna, entrando en tu casa). Mientras sostienes un cristal de cuarzo en tus manos, observa la Luna y toca la caja diciendo:
Madre Luna, Madre Luna, entra en mis sueños,
Toca mi imaginación con tus rayos caprichosos.
Inspira y aviva a mi propia musa.
Fortalece mi visión y motiva mi voluntad.
Cuando la caja haya estado bajo la luz de la Luna llena durante toda una noche, colócala junto a tu cama. Todas las noches, antes de irte a dormir, piensa en lo que te gustaría crear, tanto si es un poema, una pintura, una historia, una receta o un proyecto para el trabajo. Escribe la idea en una hoja de papel e introdúcela en la caja mientras repites el conjuro una vez más. Eso debería ayudar a estimular tu subconsciente para liberar tu imaginación.
Otra herramienta mágica divertida y sencilla es encontrar una mascota para ti. Yo tengo mi mascota de escritura desde los siete años. Ya son treinta y siete años. ¿Qué es? La señorita Kitty: una figurita de porcelana de unos 18 centímetros de altura, con la forma de una gatita remilgada con una bonita bufanda y un sombrero.
La señorita Kitty está en mi escritorio, y cada vez que nos hemos mudado la he envuelto con cuidado para que no se rompa. La transporto por separado y es una de las primeras cosas que desempaco una vez que mi mesa está en su sitio. La señorita Kitty no es realmente “mágica” en el sentido de que no es una figurita mística de un templo antiguo, pero para mí es un amuleto de la buena suerte. Incluso la he incluido en una de mis novelas. Cuando estoy estancada, la agarro y le hablo sobre lo que está yendo mal en la escena. Tarde o temprano, normalmente suele aparecer una respuesta. Encuentra un pequeño compañero o compañera para ti y conviértelo en tu mascota para las labores creativas.
Por último, prepara un aceite mágico para la creatividad:
15 g de aceite de almendras
9 gotas de aceite de cedro
5 gotas de cada uno de los siguientes aceites: de incienso, de jengibre y de primavera
10 gotas de aceite de naranja
4 gotas de aceite de sándalo.
Mezcla todos los aceites, añade unos pétalos de flor de naranja y uno o dos trocitos de granate y rubí. Cuando el aceite esté bien mezclado, sostén el frasco en tus manos. Cierra los ojos y concéntrate en las actividades creativas que te gustaría realizar. Di:
Musa de la Luz y la Sombra, bendice este aceite con tu inspiración.
Bendice este aceite con tu fuerza de visión.
Bendice este aceite con tus poderes de creación.
Ráfagas de viento, chisporroteo de llamas, dejad que mi musa vuele libre.
Ponlo sobre las almohadas de la cama, en unas flores secas en tu escritorio, para que su aroma llene el aire y te inspire.
Yasmine Galenorn
No hay comentarios:
Publicar un comentario