No crecí en un hogar mágico, pero tenía una tía muy versada en temas de brujería que me introdujo en la práctica de la adivinación cuando yo tenía unos nueve o diez años. Me explicó y enseñó a utilizar las cartas del Tarot, los péndulos y las runas, y también tuvimos muchas conversaciones sobre la interpretación de los sueños, la numerología, los presagios relacionados con la aparición de animales e incluso sobre distintas técnicas de adivinación del futuro. Gracias a ella, alcancé a comprender los principios subyacentes de la adivinación, y descubrí formas de utilizarlos incluso a pesar de no disponer de instrumentos de adivinación “tradicionales”.
Por ejemplo, sabía que una manera sencilla para obtener una respuesta afirmativa o negativa era concentrarme en mi pregunta y lanzar una moneda al aire. O, cuando tenía una bolsa con caramelos de colores, asignaba un significado distinto a cada color, hacía mi pregunta y elegía un dulce de la bolsa del mismo modo ceremonioso con que tomaría una carta del Tarot. También prestaba mucha más atención a mis sueños y anotaba los signos y símbolos importantes que se presentaban cuando buscaba algo que me orientara. He aquí algunos trucos más para la adivinación espontánea. Los siguientes métodos pueden realizarse con discreción sobre la marcha, ya sea con pocos o con ningún instrumento. Independientemente del método que uses, realiza la práctica de adivinación tal y como lo harías normalmente: haz algunos ejercicios de respiración o relajación, medita sobre tu pregunta, y pronuncia una oración o un conjuro. Luego procede con tu lectura como de costumbre.
Presagios y signos
¿Alguna vez ha sucedido algo que creyeras firmemente que era un mensaje para ti, o que profetizara algo sobre lo que te hubieras estado preguntando? Quizás encendiste la radio al tiempo que considerabas una decisión y escuchaste unas letras que parecían darte consejo o, con buenos auspicios, encontraste dinero mientras pasabas por dificultades económicas.
En realidad, estos fenómenos ocurren constantemente, sólo que no tenemos el hábito de advertirlos. Además, cada episodio es a la vez individual y circunstancial; la revelación de una persona puede carecer de sentido para otra. Con práctica y un poco de atención, sin embargo, podemos aprender a reconocer más signos y presagios en nuestra vida cotidiana, si sabemos adónde mirar.
Nubes: ¡Empieza alzando la vista! Cualquiera con un poco de imaginación puede ver formas y dibujos en todo tipo de nubes. La adivinación mediante las formas de las nubes, denominada nefelomancia, es una manera excelente de buscar presagios tanto dentro como fuera de casa.
Sueños: Muchas de las señales más evidentes y fáciles de reconocer nos llegan a través de los sueños. Creo que deberían evitarse los libros sobre simbolismo y significado de los sueños; el significado personal y el instinto son los mejores instrumentos para la interpretación de sueños. Sin embargo, es útil conservar un diario de los sueños para trabajar con ellos a largo plazo.
Animales: Las leyendas de los nativos americanos y de otras culturas tribales son sumamente útiles a la hora de interpretar los presagios relacionados con la aparición de animales, a pesar de que conocer los hábitos y atributos básicos de los animales también aporta sentido. Para comprenderlo mejor, presta mucha atención a los detalles, como si se acercan o se alejan de ti, qué estás haciendo cuando adviertes la presencia del animal, etc. Asimismo, toma nota de extraños avistamientos y de la frecuencia con la que encuentras animales atropellados.
Números: A veces los mensajes se transmiten por medio de la numerología, especialmente cuando un número se repite. Investiga ese número para adivinar su significado o estudia las correspondencias numerológicas generales para cualquier número de oráculos que aparezcan en tu camino.
Sabiduría popular: Durante siglos, se consideraba que daba mala suerte el hecho de derramar sal o de romper un espejo, mientras que encontrar un trébol de cuatro hojas o que una mariquita se posara sobre uno se creía que daba buena suerte. Investiga un poco acerca de estos centenares de supersticiones comunes en muchas culturas, y averigua si son correctas cuando sucedan, anotando cualquier “coincidencia” o patrón que surja.
Geomancia
La geomancia, cuya traducción literal es “adivinación por tierra”, es un método de adivinación que adquirió mucha relevancia en la Edad Media y que actualmente está volviendo a ganar popularidad. Normalmente, se generan combinaciones de dieciséis figuras posibles en una carta geomántica y luego se analizan en relación las unas con las otras, pero para simplificar, puedes utilizar una sola figura para una adivinación rápida y sencilla, igual que si hicieras la lectura de una runa.
Para crear una figura, necesitas cuatro números elegidos al azar. Históricamente se hacía dibujando con un palo cuatro líneas de rayas (con rapidez, sin contarlas) en la tierra o la arena, pero también se puede hacer con un bolígrafo y un papel. Deberías terminar cuando tengas cuatro líneas, cada una de las cuales con un número aleatorio de rayas. Tirar el dado cuatro veces también funciona, igual que tomar cuatro puñados de guijarros, judías, bolitas de un collar, etc. de un recipiente (yo solía tomar puñados de granos de café –con guantes, por supuesto- para hacer lecturas geománticas cuando trabajaba en una cafetería).
Cuenta las rayas que has hecho o la cantidad de elementos que hayas tomado hasta que tengas cuatro números, y luego reduce cada uno a 1 si es impar y a 2 si es par. Por ejemplo, supongamos que dibujas cuatro líneas de rayas aleatorias que suman 22, 36, 19 y 21. Puesto que son par, par, impar e impar, crearías una figura 2-2-1-1 o Fortuna mayor. He aquí una lista de las dieciséis figuras, sus nombres y algunas interpretaciones.
1-1-2-1: Puer (muchacho): Conflicto; generalmente negativo, excepto en cuestiones relacionadas con el amor y la guerra.
1-2-1-1: Puella (muchacha): Una figura positiva en casi todas las situaciones.
2-2-1-2: Albus (blanco): Favorable, pero no enérgicamente, excepto en asuntos económicos o empresariales.
2-1-2-2: Rubeus (rojo): Volatilidad y caos; una advertencia para ir con prudencia.
1-2-1-2: Amissio (pérdida): Desgracia, robo, enfermedad, problemas económicos, pérdida del amor, etc.
2-1-2-1: Aquisito (ganancia): Éxito, prosperidad, buena suerte; problemas en una parte.
1-2-2-2: Laetitia (alegría): Buena suerte, risa, armonía, paz; un presagio muy bueno.
2-2-2-1: Tristia (tristeza): Ruina, sufrimiento, dificultades o un cambio hacia peor.
2-2-1-1: Fortuna Major (fortuna mayor): Poder, ganancias materiales o fortaleza interior.
1-1-2-2: Fortuna Minor (fortuna menor): Ayuda, protección o fortaleza exterior.
2-1-1-2: Conjunctio (reunión o conjunción): Interacción, unión, asociación; una figura neutral.
1-2-2-1: Carcer (cárcel): Retraso, aislamiento, restricción, limitación o soledad.
2-2-2-2: Populus (pueblo o reunión): Influencia externa de la familia, amigos, un grupo, etc.
1-1-1-1: Via (vía o camino): Cambio, movimiento hacia adelante, posibilidad de un viaje.
2-1-1-1: Caput Draconis (cabeza de o del dragón): Bueno, comienzos, ganancias, suerte, oportunidades.
1-1-1-2: Cauda Draconis (cola de o del dragón): Malo; finales, pérdidas, ilusiones, desastres.
Para más información sobre la geomancia, recomiendo el libro de John Michael Greer Earth Divination, Earth Magic (Llewellyn, 1999).
Otros métodos fiables
Algunas técnicas de adivinación conocidas son fáciles de utilizar en cualquier momento. He aquí una lista de las que, en mi opinión, son las más sencillas de poner en práctica, la mayoría de las cuales también tienen la ventaja añadida de que son discretas. La última es más propia de un proyecto de bricolaje, con el que crearás tu propio sistema.
Taseografía (lectura de las hojas del té): Intenta conseguir hojas sueltas de té, aunque siempre puedes cortar una bolsita de té si es necesario (¡si alguien pregunta, solamente di que el té sabe mejor así!). Puedes seguir los numerosos pasos y rituales que tradicionalmente se llevaban a cabo para leer las hojas del té, o simplemente esperar a tener un poco de líquido en el fondo, dar la vuelta a la taza para vaciar los posos y luego interpretar las imágenes y los patrones que veas en las hojas que permanecen en la taza.
Bibliomancia (interpretación de pasajes de libros): Tradicionalmente se utilizaban la Biblia u otros textos sagrados, pero puedes emplear cualquier libro que tengas a mano. Yo incluso he usado revistas y he logrado resultados interesantes. Primero, concéntrate en el tema en cuestión y cierra los ojos. Luego abre el libro por una página aleatoria y pon un dedo sobre la misma. Por último, abre los ojos y lee la palabra, frase o línea que estés señalando con el dedo; ésa será tu respuesta.
Cristalomancia: En lugar de una bola de cristal, observa la superficie de un estanque, un lago, un cuenco lleno de agua u otra superficie reflectante hasta que empieces a “ver”. Otra posibilidad es mirar fijamente el fuego o la llama de una vela. Algunas personas son expertas por naturaleza en la práctica de la cristalomancia, pero, para la mayoría, se trata de una habilidad que requiere paciencia y práctica.
Radiestesia: Incluyo esta popular forma de adivinación porque es bastante sencillo hacer un péndulo. Cualquier artículo suspendido en una cuerda puede ser un péndulo, desde una raíz atada a un cordel (muy común entre los practicantes de vudú) hasta un anillo atado a un collar.
Cleromancia (lanzamiento de conjuntos de objetos): Reúne una colección de por lo menos siete objetos que representen los conceptos básicos de la adivinación (por ejemplo, una llave para la suerte, un botón para el amor, una ramita para el crecimiento, una moneda para el dinero, una piedra para la fortaleza) de lo que encuentres a tu alrededor. Para adivinar tu futuro, arroja (tira) los objetos a un espacio definido (un círculo, una bandeja, un pañuelo, etc.) y “léelos” según caigan en relación los unos con los otros, ignorando los que caigan fuera de los límites. Este método requiere perspicacia y creatividad, pero es uno de los más personales y, en mi opinión, ¡el más divertido!
Autumn Damiana
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