jueves, 18 de junio de 2026

BRUJOS EN UN MUNDO CAMBIANTE

En esta segunda década del siglo XXI estamos inmersos en la magia. Muchas personas avanzan hacia una nueva comprensión del papel que la metafísica puede desempeñar en su vida diaria. Nunca fue tan alto el interés por la Wicca, la brujería y gran variedad de tradiciones paganas. Con todo ese desarrollo llegan desafíos y oportunidades en la aplicación de la ética neopagana.

Vivir mágicamente significa vivir conscientemente, encontrando un equilibrio mágico y armonioso en todas las cosas, en nuestras relaciones personales, nuestros sueños y nuestras vidas. El futuro de la comunidad mágica reside dentro de ti. Está en la manera en que tus creencias influencian las decisiones que tomas y las acciones que realizas a diario. Tú eres la magia que dará forma al futuro.

Todos sabemos que el medio ambiente es un enorme reto del siglo XXI. Es el macrocosmos que todos enfrentamos y que debemos trabajar hacia la sanación. ¿Pero qué es del microcosmos medioambiental de la comunidad neopagana? ¿Cuál es el estado de salud de nuestra comunidad espiritual? ¿Acaso se están fortaleciendo los brujos, los paganos y los wiccanos o tan sólo estamos siguiendo la marea? Como un vasto jardín primaveral, repleto de árboles, flores, arbustos y semillas, la comunidad neopagana crece. Cada estación presenta cambios en el aspecto del jardín, flores nuevas, flores marchitas, pero la integridad general del jardín permanece intacta y crece con fuerza. El ciclo de la vida continúa. Cuidado con cariño, el jardín prospera. Las plantas, las flores, los árboles y las hierbas crecen con fuerza mientras las malas hierbas y las trepadoras se mantienen en mínimos. Es un jardín en equilibrio, un jardín que se puede mantener a sí mismo y puede prosperar en beneficio de todos.

¿Qué ocurre con las malas hierbas y las trepadoras? ¿Acaso no merecen también crecer y florecer? Por supuesto que sí, pero no a expensas de otras. Las malas hierbas suelen destronar a todos los demás habitantes del jardín, quitándoles la luz, agua y espacio para crecer. Las trepadoras a menudo atacan hasta los árboles que protegen el jardín ahogando agresivamente su crecimiento e invadiendo su cuerpo, a veces hasta matarlos. Es mucho mejor ver crecer a las malas hierbas y las trepadoras en terrenos abiertos donde hierbas tenaces y de rápido crecimiento responden mejor ante su naturaleza agresiva.

Un jardín habla de equilibrio, de diversidad, de convivencia y colaboración. Los terrenos abiertos son los campos de batalla de la supervivencia y el hábitat de muchas otras formas de vida. Todos los jardines y los terrenos abiertos son necesarios y deseables en el mundo, como lo son los desiertos, los ríos, las montañas y los mares. Cada entorno tiene mucho que enseñarnos acerca de la vida.

En el jardín neopagano crecen wiccanos, druidas, variantes de paganos, de veneradores de la Diosa y toda clase de hermosas denominaciones. Cada una difiere en cierto modo por sus creencias, sus costumbres, sus rituales, sus patrones de crecimiento y a veces su aspecto exterior. Esas diferencias no quitan que son vecinas, enriquecen la belleza y la fuerza del jardín. Los árboles protectores son sus principios éticos fuertes y orientadores. Los árboles son los guardianes de la memoria, recuerdan el pasado del jardín y su vitalidad dentro de su círculo. Los valores fundamentales y compartidos por la mayoría de tradiciones neopaganas se asientan en el lento y tenaz crecimiento de los árboles. Sus raíces fuertes y profundas dan soporte al crecimiento general, formando una red de interconexiones invisibles y benéficas.

En la comunidad pagana se tienen que superar algunos comportamientos. Cosas como la guerra de los brujos, la falta de respeto por las creencias de otros, el comportamiento depredador, el oportunismo comercial y la competición por el dominio son las malas y destructivas hierbas que se deben mantener en mínimos para que nuestro jardín pueda sobrevivir y florecer. No debemos alimentar esas malas hierbas con nuestra energía, atención o acción. En lugar de eso debemos centrarnos en propiciar un crecimiento sano, una buena coexistencia y un equilibrio. Dejemos que los que eligen pelear y discutir se entreguen a esas actividades en otra parte. La lucha desvía las energías de construcción, las disputan descentran de las metas compartidas y tanta confrontación de egos destruye todo lo que toca.

Como en un jardín, la fuerza de la comunidad neopagana se enriquece por la diversidad de creencias y prácticas. Cada tradición aporta una riqueza y un sabor especial al conjunto. La competición entre grupos no es necesaria y sólo frenará nuestro crecimiento y nuestra vitalidad como comunidad. La cooperación facilitará mucho el desarrollo de lugares comunes de encuentro, de culto y de eventos comunitarios abiertos.

Compartir tales espacios es importante para el crecimiento cuando cada vez más personas miran hacia nuestra comunidad esperando conectar con mentes afines. Uno de nuestros mayores retos es empezar a facilitar esos espacios y que sean asequibles para cualquier neopagano y los que buscan saber más acerca de una espiritualidad basada en la Tierra. Por naturaleza, una religión consiste en reunirse para satisfacer la necesidad espiritual diaria, y esto cobra especial relevancia en tiempos de guerra y de tragedia personal. La comunidad neopagana puede satisfacer eficazmente esas necesidades si mantenemos a raya nuestros egos.

Debemos crear centros de culto en cooperación y sin prejuicios hacia una u otra tradición. Todo se añade sin sustituir ninguno de los recursos específicos de cada tradición creados en la comunidad neopagana. Es hora de que el neopaganismo se vuelva más asequible para todos los que desean compartir nuestra senda de retorno a una manera de vivir más acorde con la naturaleza. Crecemos como comunidad y casi estamos en condiciones de abrir centros para compartir nuestras creencias, nuestros talentos y nuestra devoción espiritual. Si nos dejamos guiar por nuestra sabiduría y un corazón abierto, esos centros siempre serán inclusivos y no exclusivos.

¡Ojala tengamos la sabiduría de aprender del pasado, no sólo nuestro pasado pagano sino de nuestro entero pasado humano! Judíos, cristianos, musulmanes, budistas, hindúes o demás religiones tienen santos lugares unificadores y comparten algunas creencias que son veneradas más allá de cada etiqueta. Nosotros los neopaganos tenemos una oportunidad única de aprender de las fuerzas y debilidades de otras religiones. El neopaganismo aún es joven y las direcciones que elijamos ahora como marco de trabajo y crecimiento tendrán un impacto de largo alcance en el futuro de la espiritualidad basada en la Tierra.

Si tenemos el valor de plantearnos nuestro propio crecimiento y el de la comunidad neopagana como una aventura de aprendizaje de lo que es positivo y desaprender lo que es destructivo conseguiremos construir un futuro sostenible. Todos crecemos con cierto número de creencias culturales destructivas con raíces en nuestro pasado colonial, en viejos prejuicios, viejas limitaciones y viejos comportamientos hacia la Tierra. La vieja visión eurocéntrica profundamente enraizada en la explotación de otros sigue dominando hoy el mundo y todos la apoyamos en cierta medida. Esas actitudes no caben en un futuro sano, próspero y justo. Podemos elegir guardar lo mejor de nuestra herencia europea y soltar el resto.

Los libros e Internet nos han dado un acceso sin precedentes a la sabiduría de muchas culturas. A medida que avanzamos en entendimiento, dejamos caer ideas trasnochadas y prejuicios. Los neopaganos suelen ser la avanzadilla del cambio, es una oportunidad única de dar forma al futuro con medios positivos, pero no lo lograremos si nos enzarzamos unos contra otros.

Como comunidad debemos resistir la tentación de convertirnos en predicadores. El segundo gran peligro es la tentación de permitir que nuestros líderes se conviertan en superestrellas, como ha ocurrido con algunos predicadores del cristianismo. Aprovecharse de la fe es el camino más seguro hacia el fracaso para la comunidad neopagana. El proselitismo como el culto a celebridades espirituales socavaría profundamente nuestros ideales y nuestras fuerzas espirituales. Debemos anteponer los principios a las personalidades tal como se indica en los programas de doce pasos, para progresar de manera sana. Por supuesto, necesitamos líderes y tenemos la suerte de tener algunos excelentes, pero el neopaganismo debe acordarse siempre de poner la ética, los ideales y los principios por delante. Nuestros líderes son sólo humanos.

El arte es esencial en toda comunidad vibrante y en crecimiento, y a través de nuestro arte, nuestras historias, canciones y rituales damos forma tangible a lo que hay en nuestros corazones. Somos más honestamente nosotros mismos cuando creamos y mostramos nuestro arte junto con otros. La vitalidad y la autenticidad de las culturas indígenas están arraigadas en sus creaciones artísticas. En Occidente solemos dejar el arte en manos de artistas, lo cual es un gran error. Todo el mundo es un artista, todo el mundo es músico, todo el mundo es creativo, cada uno a su manera.

Para garantizar una comunidad neopagana vibrante y auténtica en el siglo XXI, es esencial que todos nos demos permiso para expresar nuestras visiones de forma creativa, sin dejarnos intimidar por el talento de otros. Sí, nuestros talentos son diversos y sí, algunos son excepcionales, pero esto no significa que no haya algo muy especial y valioso en tus creaciones. Tu voz visionaria es necesaria; de lo contrario, la creación de nuestro arte sagrado quedaría en manos de expertos, lo que nunca es bueno porque la preocupación de los mercados, las perspectivas de ventas y de popularidad, a la fuerza orientarán y limitarán la expresión tanto en los medios como en los temas. Plasmar tu conocimiento interno y compartirlo con los demás es importante. Tu visión es necesaria para asegurar la honestidad y la autenticidad de tu comunidad. Atrévete a crear durante toda tu vida. Danzamos hacia el futuro y somos una comunidad vibrante y diversa con conciencia medioambiental y con corazón. Somos amantes de la naturaleza y del amor y valoramos la tecnología, la ciencia, la diversidad y a nuestros hijos. Somos la comunidad neopagana del siglo XXI y seguimos creciendo.

Abby Willowroot

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