jueves, 13 de marzo de 2025

CERRAR PODRÁ MIS OJOS LA POSTRERA

Cerrar podrá mis ojos la postrera 
sombra, que me llevaré el blanco día1; 
y podrá desatar esta alma mía 
hora, a su afán ansioso linsojera2; 

mas no de esotra parte en la ribera 
dejará la memoria en donde ardía3; 
nadar sabe mi llama4 la agua fría, 
y perder el respeto a ley severa5: 

Alma a quien todo un Dios prisión6 ha sido, 
venas que humor7 a tanto fuego han dado, 
medulas8 que han gloriosamente ardido9, 

su cuerpo dejarán, no su cuidado10; 
serán ceniza, mas tendrán sentido11. 
Polvo serán12, mas polvo enamorado.

Francisco de Quevedo

1 La muerte podrá cerrar mis ojos arrebatándome la vida.

2 Y la hora final podrá desatar el alma del cuerpo, mostrándose así lisonjera con mi alma.

3 Pero el alma, al pasar a la otra ribera (del río mitológico Leteo, que las almas atravesaban, y donde se olvidaban de todo), no perderá o dejará su memoria, porque en ella habita el recuerdo de su amor, y es donde toda el alma ardía.

4 Llama: alma.

5 La ley que impide que al alma el retorno después de la muerte; cruzará otra vez el Leteo, en busca de su cuerpo.

6 El dios del Amor la tuvo encarcelada.

7 Humor: sangre.

8 Medulas: no era voz esdrújula.

9 De amor.

10 El alma dejará el cuerpo, no su pasión.

11 Las venas serán ceniza, pero seguirán sintiendo cuando la memoria regrese.

12 Las medulas serán polvo.

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