lunes, 10 de marzo de 2025

CAUPOLICÁN

Es algo formidable que vio la vieja raza;

robusto tronco de árbol al hombro de un campeón1

salvaje y aguerrido, cuya fornida maza

blandiera el brazo de Hércules o el brazo de Sansón.


Por casco sus cabellos, su pecho por coraza,

pudiera tal guerrero, de Arauco en la región,

lancero de los bosques, Nemrod2 que todo caza,

desjarretar3 un toro o estrangular un león4.


Anduvo, anduvo, anduvo. Le vio la luz del día,

le vio la tarde pálida, le vio la noche fría,

y siempre el tronco de árbol a cuestas del titán.

“¡El Toqui5, el Toqui!”, clama la conmovida casta.

Anduvo, anduvo, anduvo. La aurora dijo “Basta”.

e irguióse la alta frente del gran Caupolicán.

Rubén Darío

1 Campeón: en el sentido guerrero.

2 Nemrod: legendario rey de Babilonia; la biblia lo llama “poderoso cazador ante Dios”.

3 Desjarretar: cortar las patas o derribar.

4 Todo el verso es una nueva alusión a Hércules: dos de sus “doce trabajos” fueron domar al toro de Creta y estrangular al león de Nemea.

5 Toqui: caudillo.

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