miércoles, 12 de agosto de 2026

LIEBRE

Por lo general representa la discreción, también la cobardía y el miedo, y se la adecua al conejo, por lo cual la significación de ambos animales es similar.

Algunos simbolistas asocian a la liebre con la fuerza lujuriosa de las pasiones y con la fertilidad, acaso ello sea debido al elevado número de sus crías cuando le llega la hora de parir. O, también, puede que tal interpretación se derive de la influencia que una de las luminarias ejerce sobre las pautas de conducta del citado animal, pues la liebre está considerada como un animal emblemático lunar, ya que toda su actividad la lleva a cabo en presencia de la luminaria señalada, y por el día duerme.

También algunos estudiosos de lo emblemático, explican que la liebre es un signo de apercibimiento y de la vigilancia pues, según ciertas creencias ancestrales, mantiene físicamente abiertos sus ojos en el estado del sueño.

Ciertas interpretaciones, basadas en las mismas realidades y costumbres del animal citado, estiman que éste es un símbolo de la brevedad del tiempo y de la vida.

En el Antiguo Testamento es uno de los animales considerados impuros, puesto que “rumia pero no tiene la pezuña partida”.

En la iconología cristiana se representa con cierta regularidad a la liebre, en catacumbas, monumentos y objetos emblemáticos: y su simbolismo remite a la sucesión del tiempo y al nacimiento.

Para los chinos, la liebre simboliza todo lo relacionado con el azar y el destino; forma parte de la emblemática y de los escudos de los emperadores chinos y es, al propio tiempo, un animal de tendencia Yin, en el que predomina la intimación y la introversión sobre la exterioridad y la extroversión.

Los griegos de la antigüedad clásica relacionaban a la liebre con la diosa Hécate, a quien se invocaba para conseguir la máxima velocidad en las pruebas deportivas.

En los festivales ignicos de Lesbos “Las hogueras de la víspera de San Juan son encendidas en grupos de tres y la gente salta tres veces cada una de ellas llevando una piedra en la cabeza y diciendo: “¡Salto el fuego de la liebre, mi cabeza, una piedra!””.

En muchos lugares de Europa se considera a la liebre como el espíritu del grano, por lo que al segar la mies, se habla de “cortar la liebre”.

Algunas tribus africanas atribuyen a la liebre un simbolismo mágico y se abstienen de comer carne de ese animal pues, si tal hicieran, se volverían tímidos y cobardes, ya que la liebre está considerada entre aquellos como detentadora de significados relacionados con la debilidad y la pusilanimidad.

Los pueblos celtas asociaban a la liebre con la brujería y consideraban a estos animales como la personificación de alguna bruja. Acaso por ello, la liebre era una de las víctimas animales que con mayor frecuencia se echaba al fuego de las hogueras, ya que se pensaba, no que era un animal, sino que, bajo su apariencia externa se escondía en realidad la figura de una bruja. Existía la común creencia, entre la población de la antigua Galia y la Europa central, en la transformación de las brujas en animales, entre los cuales elegían con mayor regularidad a la liebre, al gato y al zorro. 

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