Puede que muchos de vosotros conozcáis la historia que viene a continuación, porque a lo mejor vuestros padres o vuestros abuelos os la hayan contado:
“…era siempre el mismo personaje, un hombre de edad incierta con la cara cubierta por una poblada barba de muchos meses, algo encorvado por su extrema delgadez y con una mirada profunda y cautivadora. Aparecía siempre por las mismas fechas, hacia los últimos días del año y llevaba una inmensa bolsa de tela llena de pequeños elefantes que iba repartiendo entre los transeúntes que encontraba a su paso. Saludaba muy amablemente, sacaba de su bolsa un elefante rojo y otro verde y los entregaba diciendo: “pon en ellos mucho amor y llévalos contigo todo el año, así conseguirás aquello que deseas.” Luego seguía su camino y desaparecía entre la gente.”
Esta historia procede de varias fuentes, siempre de personas mayores, pero ninguna de ellas pudo concretar quién era este extraño personaje, sólo una cosa sabían de él, que cada año viajaba a la India y volvía alrededor de Navidad.
Existe una antigua leyenda que cuenta que los habitantes de las tierras del interior de la India usaban los pequeños elefantitos rojos para conseguir el “amor humano” y los elefantitos verdes para atraer “la suerte terrena”.
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